Escribir es terapéutico

Desde hace algún tiempo renunció a ser una mera sentencia de algunos escritores, para convertirse en tema de estudio dentro de la comunidad científica. Es así como anclaron en la conclusión de que, al igual que cuando escuchamos música o realizamos ejercicio físico, al escribir liberamos dopamina: un neurotransmisor asociado, por ejemplo, con la euforia o la felicidad.

Quienes tenemos por costumbre navegar por la red para revelar ante nuestros ojos nuevos sitios de interés, a menudo descubrimos personas habituadas a publicar en sus bitácoras información relacionada con sus vidas diarias, y otras tantas que lo hacen sobre algún que otro echo traumático en sus vidas, con intención de subsanarlos. Y es que, en la actualidad, el novelesco suceso de escribir por largas horas en diarios personales de un centenar de hojas sobre lo que acontece en nuestras vidas, se ha dado por aludido y ha sido suplantado por una renovada forma de expresión, no menos curiosa que moderna, y mucho menos solitaria. 

Por estos días muchos son los que se aventuran a describir en sus blogs, con ostentación de detalles, sus estados anímicos para compartirlos con el mundo entero. Esto puede resultar particularmente sanador si no se tiene a quién hacer partícipe de estas experiencias que sólo conviven en nuestra mente y pueden tornarse negativas si no logran expresarse a tiempo. Muchos sabemos que a la hora de escribir en solitario se potencian en magnitud insondable nuestros sentimientos más arraigados, y este simple hecho puede auxiliarnos a comprender en niveles superiores situaciones que nos afectan. 

Si uno quiere escribir sus experiencias en una bitácora personal deberá desplegar su pluma narradora más allá de los prejuicios instaurados en la sociedad en torno a éste tema y plasmar aquello que se encuentre en lo profundo del lago de sangre que late en su pecho, para compartirlo con un abanico incognoscible de lectores dispuestos a nutrirse de lo que uno tiene para decir, e incluso aportar información valiosa a sus vidas.