Mi sueño de ser escritor: Cómo nació

Desde que la red de redes me pescó, hace poco menos de una década, anhelé crear una página web que llevara por nombre el que mis padres me eligieron al nacer, terminada en punto com. Y en vez de navegar, naufragaba en mis intentos por tenerla.

Fue en el experimento de la concreción del deseo antes dicho cuando, tras diversas tentativas, creé el que sería uno de mis últimos Fotologs. Como mi interés distaba de publicar fatuas fotografías, colgaba imágenes creadas en un menesteroso programa, en las que grababa el nombre de la página, acompañado de imponentes titulares inherentes a la información expuesta que, en pocas palabras, era la reina del sitio. Y fue su reinado el que, sigiloso, me condujo a las letras: para mantener la cuenta actualizada a diario, alguien tenía que escribir.

A conceptuar por la casilla abarrotada de emails, los más de doscientos comentarios que recibía por jornada y los centenares de personas que se alistaban cada semana, en pocos meses la página se convirtió en lo que podría denominarse "un éxito". Pero meses más tarde, hastiado del tiempo que demandaba actualizar el sitio cotidianamente, lo abandoné. En cambio comencé a entablar conversación con algunos de los seguidores que habían añadido el correo electrónico exclusivo de la página, a sus cuentas.

Una tarde inicié conversación con una muchacha de dieciséis años que soñaba con editar su primer libro. Por ese entonces, para mí los escritores eran una especie de extraña entidad proveniente de algún sistema estelar distante; más o menos como si los libros no fueran escritos por seres humanos, por personas como todos, sino por extraterrestres. Pero podía percibir la inquebrantable decisión de la chica (propia de la voluntad humana), dispuesta a publicar aquel libro, así fuese lo último que hiciese en el planeta. Intuí que iba a lograrlo, y no transcurrió demasiado tiempo hasta que el bosquejo del libro soñado, se convirtió en el sueño del primer libro publicado por una adolescente de dieciciente años.

Del contacto con la muchacha nació mi sueño de ser escritor. Hacía tiempo escribía pero nunca había imaginado que las personas comunes escribían libros. Más tarde entendería que todos los libros fueron escritos por personas que tenían algo para decir, simplemente; y que todos los que están por escribirse serán escritos de igual modo. Pronto comencé el borrador de lo que pretendía, fuera mi primera obra literaria. Más tarde lo abandoné por los poemas que por primera vez brotaban de mi inspiración, que por no querer reconocer lo que en verdad eran, solía nombrarlos como “cosas”.

Pasaron los años, y gracias a los avances tecnológicos, y las muchas horas de aprendizaje, logré crear mi página de Internet, con mi propio nombre y de un modo sencillo. Lo que nunca hubiese imaginado por los años en que nació el deseo de crear un sitio web propio, es que terminaría administrándolo para darme difusión como escritor. Y tal vez, si no hubiese sido por el impedimento de crear una web en aquellos tiempos, debido a mis escasos conocimientos, mi página, como la conocemos hoy día, no hubiese existido o hubiese sido la de un pintor, un cocinero, un carpintero, pero nunca la de un escritor que sueña con publicar su primer libro.