Qué es un aforismo

Para quienes aun no conocen el significado de la palabra, según la propia definición de la prestigiosa Real Academia Española, un aforismo es una “sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte”. A su vez, La enciclopedia libre, Wikipedia, nos dice que un “aforismo es una declaración u oración concisa, que pretende expresar un principio de una manera concisa, coherente y en apariencia cerrada.”

La etimología de la palabra deviene del término utilizado por primera vez por el médico Hipócrates de Cos (más conocido como Hipócrates), nacido en la Antigua Grecia cuatrocientos sesenta años antes de Cristo, a quien muchos consideran o mencionan (todavía en la actualidad) como el “padre de la medicina” occidental. Es quien, a su vez, habría redactado el reconocido “Juramento Hipocrático” que prometen los médicos hasta estos días antes de poder ejercer su profesión, casi siempre adaptado a los conceptos éticos de cada una de las distintas sociedades de una época. Pero aunque el término “aforismo” haya sido citado por vez inicial por el médico griego, algunos se refieren al aforismo como el modo de arte literario existente más pretérito.

El aforismo está considerado un tipo de paremia al igual que el axioma. Pero no debemos entremezclar o confundir ambos términos: mientras el aforismo es el resultado de la experiencia humana, que puede o no coincidir con la verdad, o ser una media verdad o verdad y media, el axioma está considerado una premisa evidente, una verdad innegable.

Aunque las divergencias del léxico imposibiliten una clara e inamovible definición para las distintas palabras, el adagio, el apotegma, la máxima, el proverbio, el refrán o la sentencia podrían catalogarse como subgéneros del género aforístico.

Si bien el aforismo ha sido cultivado sin interrupción desde la antigüedad hasta los tiempos que corren, uno de los datos más curiosos que podemos mencionar es que, debido a la creciente popularidad de las redes sociales que restringen la extensión de los textos enviados en sus espacios para comentarios, el aforismo está experimentando en el presente una renovada notoriedad.

El aforista (término que hace referencia al escritor de aforismos, aun no oficializado por las Academias) requiere de un poder de síntesis abrumador; de una claridad digna de un estado de iluminación. Si tuviera que explicar qué es un aforismo, diría que es como un cuento en el cual se difuminan la introducción, el nudo, el desenlace, de modo casi imperceptible, donde los tres momentos son parte de un mismo instante. El aforismo es la pregunta, la respuesta, contenidas en una única sentencia; es el planteamiento de la solución expuesta expresamente por el problema; es una historia igual de infinita que de breve, con final abierto, que sin embargo goza de un remate contundente que deleita; es la dicción que emprende amistad con la contradicción; es la sed saciada con agua salina o el hambre engañado por una migaja de pan. El aforismo es una puerta que se abre para cerrarse y permitirnos ver por su mirilla. Aforismo, más que un término, es un inicio.