Salió el tercer libro de la biblioteca Julio Cortázar


Como comenté en la entrada anterior, el sábado 23 de octubre (ayer), alrededor de las nueve horas de la mañana fui en busca del tercer libro de la biblioteca Julio Cortázar. La ingrata noticia es que torné sin novedad a actualizar el blog, tras que varios kiosqueros expusieran no haberlo recibido; la grata, que gracias a mi publicación, un lector, un poco disgustado, expresó que había leído en un foro que había salido el tercer ejemplar, pero que los títulos pendientes habían sido salteados. Horas más tarde, después de una espera inacabable, en uno de los kioscos más grandes de Liniers, adquirí “Final del juego”, tercer libro lanzado de la colección.

Uno de los detalles a tener en cuenta en la penúltima hoja de la edición, es que el ejemplar lanzado en el día de la fecha, fue editado en Ramos Mejía, Buenos Aires, Argentina, en el mes de octubre; mientras que los otros se editaron en Colonia Suiza, Uruguay, en el mes de julio. Quizá por este motivo el tercer libro de la biblioteca Julio Cortázar disimule algunas discrepancias, casi imperceptibles, con los dos primeros lanzamientos. Es factible que los ejemplares que iban a salir a la venta en semanas preliminares, como “Las armas secretas”, “Historias de cronopios y de famas”, “Todos los fuegos el fuego” y “Salvo el crepúsculo”, continúen retenidos en la Aduana, o que por algún inconveniente de distribución, que los usuarios desconocemos, el cronograma de salida haya sido ligeramente modificado. Es probable que esos cuatro ejemplares de la colección hayan sido editados en Uruguay, a priori del inconveniente de las importaciones de libros, y que la empresa a cargo de las ediciones decidiera imprimir en Buenos Aires e ir lanzando los libros que prosiguen, a partir de los acuerdos con el gobierno perpetrados la semana pasada, como lo comentaba en otra publicación.

Lo asombroso de la historia es que, luego de tantos accidentes, pusieron a la venta los únicos tres libros que poseía de Julio Cortázar, desde antes que existiese esta colección: “Bestiario”, “Rayuela” y “Final del Juego”. Exactamente en el sentido inverso al que llegaron a mi vida. Y volví a comprar los tres libros para “no cortar la colección”. Pero a pesar de los inconvenientes, todos esperamos que los bretes acaben de una buena vez, para que los consumidores y/o lectores obtengamos la biblioteca Julio Cortázar completa, sin ningún faltante (puesto que lo contrario sería una falta de respeto inadmisible), y que la progresiva inflación que continúa su escala ascendente en la República Argentina, no modifique el precio de los ejemplares venideros, ahora que abordaron las ediciones en nuestro país.
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