Supuestas fallas en la edición de "Final del juego"


Hubo quienes comentaron sobre fallas en la edición del libro “Final del juego” de la biblioteca Julio Cortázar, lanzado el sábado 22 de octubre (2011). Al respecto puedo decir que el título que poseo de la tercer entrega de la colección, se encuentra en perfectas condiciones editoriales; incluso creo que la calidad del papel empleado en las hojas es superior al que fue utilizado en "Bestiario" y "Rayuela" (primeras dos entregas de la colección). Si bien he leído que algunos hacen referencia a la dudosa adherencia de la laca sectorizada en la tapa de la cubierta del libro, el detalle puede haber sido adrede.

Además, debiéramos tener en cuenta que, muchas veces, los malos tratos de los libros no provienen de las editoriales, sino como resultado de la pésima manipulación de los ejemplares, en los pasamanos que tienen hasta arribar a sus focos de venta. Por supuesto, no quiere decir que éste sea el caso.

Cuando compré “Bestiario”, un lunes por la tarde, el libro se hallaba herméticamente cerrado, pero el plástico que lo ceñía se apreciaba embarrado, a causa de la tormenta que se había precipitado tan sólo dos días atrás. Como las salpicaduras de barro no permitían ver la tapa ni la contratapa en todo su esplendor, no me percaté de que la cubierta poseía una hendidura, producto del descuido. Y sin ahondar en pormenores, el señor kiosquero (si es que se puede llamar señor) me cobró cinco pesos demás, tras manifestar que la adquisición del libro requería del cupón correspondiente al diario La Nación del día sábado, cuando el volumen era una edición independiente de cualquier periódico. Por eso sostengo que, a menudo, las falencias de los ejemplares son inducidas por los kiosqueros. Debemos prestar atención al kiosco en el que compramos las ediciones, pues con frecuencia, de ello dependerá la calidad del trato de nuestros libros.

De ser posible, una excelente opción para resguardar los libros de la colección que compraremos y evitar que continúen siendo manoseados, es dejarlos reservados a un kiosquero de confianza, en caso de no poder retirarlos el día exacto de su salida.
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