Cuántos caminos hasta llegar a un libro

“Cien sonetos de amor” de Pablo Neruda, quizá sea el libro de sonetos más renombrado del género. Algunos dicen que ninguno de los cien sonetos son realmente sonetos, por transgredir las reglas del soneto clásico en la lengua castellana; sin embargo, aunque no es el tema que me concierne, si alguien gusta de conocer la opinión subjetiva de un autor que cultiva el soneto endecasílabo desde hace casi un lustro, podrán no ser sonetos ninguno de los cien sonetos de amor del poeta, pero es una obra extraordinaria que hace uso de recursos estilísticos de un modo extraordinario, con los cuales ancla en el corazón de cualquier lector que le abra sus puertas.

El segundo soneto de los cien que integran el libro de Pablo Neruda comienza así: “Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso”. Inspirado en el mítico verso del poeta arribé al escrito que me concierne. Por supuesto, el título de la entrada es bilateral, y contiene dos posibles lecturas. La primera hace referencia a los arcanos senderos que conducen a cualquier persona a la lectura de cualquier libro; la segunda hace alusión a los muchos obstáculos que debe sortear un escritor, previo a parir un libro: su obra. Aunque en divergencia a la del ser humano, la gestación de un libro a veces dura mucho más que nueve meses.

Ya en algunos textos de la sección “Mi sueño de ser escritor” me he avocado a los caminos que me condujeron a soñar con escribir un libro, hasta comenzar a escribirlo. Pero algo que desconocía en los primeros años es que un escritor debe pasar por muchas lecturas: buenas, regulares, malas, interesantes, vanas, de cualquier tipo; por innumerables escritos inútiles, antes de hallar su estilo.

La tarea de un escritor consiste más que en escribir, en borrar, en tachar, en eliminar toda redundancia que opaque la esencia de su obra. Un escritor debe leer, aprender, leerse, depurarse, hasta hacerse uno con el texto, como un ciclista se hace uno con la bicicleta para obtener el equilibro necesario que evite posibles caídas. Aunque, por supuesto, todo ello si se quiere ser un escritor efectivo, pues escribir puede escribir cualquier alfabeto, de cualquier modo. Si lo sabré yo, cuántos caminos hasta llegar a un libro…