Los sueños nacieron para soñarlos

Muchos pasan por la vida sin animarse a soñar, porque no tienen el valor de luchar para cumplir sus sueños. Muchos pasan por la vida apegados a la realidad, suponiendo que soñar es un iluso e ilusorio privilegio de unos pocos, porque no tienen fe ni esperanza en que ellos también pueden crear el porvenir. Y entonces pasan por la vida y sólo pasan, porque los sueños nacieron para soñarlos... 


Muchas veces nos han increpado con aquello de que volamos demasiado. Pero… me pregunto, ¿a qué denominan volar demasiado? ¿Demasiado alto, demasiado bajo? Creo, le llaman volar a soñar. Y a soñar con concretar e intentar cumplir esos sueños, también. 

Si nos conducimos por el sendero que recorremos hace tiempo, acorde a la interpretación que pude realizar de aquello por lo que nos increpan, pronto nos recibiremos de pilotos.

Quien vuela se puede estrellar, pero los pájaros nacieron para volar. Y los humanos nacimos para soñar, porque sólo quien sueña puede despertar. ¿Qué importa que digan que volamos demasiado, si nacimos para soñar, lo mismo que muchos llaman volar, que es la única forma de vivir vivos la vida?

Seamos pilotos de nuestros sueños, no los abandonemos, porque ellos no nos abandonarán. Por el contrario, si nos atrevemos al absurdo de matarlos van a pudrirse hasta convertirse en enfermedades, hasta matarnos.

Los sueños nacieron para mucho más que para concretarlos. Los sueños nacieron para probarnos que no existen otros límites más que los que nos impongamos. Los sueños nacieron para soñarlos.

No abandones tu carrera de piloto… ¡Sueña!