Escribir es un trabajo

Reflexión Nº 4

¿A qué te dedicas?
Me dedico a escribir.
Mira qué bueno… ¿Y de qué trabajas? traducción: ¿en serio, gordo, escribir es un trabajo?
De escritor.
Sí, pero… ¿de qué trabajas? traducción: nada, tipo como que no habrá entendido bien la pregunta anterior...  Por las dudas le repito de nuevo, nada, viste.
Trabajo de escritor, ¿acaso escribir no es un trabajo? –traducción: ¿vos sos inútil, te sale natural, fuiste a aprender o con esto pretendes postularte al Premio a la Tarada del Año?
¿Escribís nada más? traducción: ¿no haces nada de tu vida? ¡Qué horror, gordi! Tipo como que no da, viste.
Sí, escribo nada más para no mandarla a la p… punta de la montaña a ver si el frio le refresca un poco las neuronas.  
¿Y de qué vivís? traducción: ¡Oh my god!
Del aire que respiro —cuando en realidad querías decirle que se fuera bien a la re purísima madre que la re parió. 
Ah traducción: no sé que más decir gordi, esto me supera, sorry.
Silencio.

Ésta bien podría ser la conversación de cualquier escritor principiante con una persona conocida que no veía hacía mucho tiempo, con una persona recién conocida, o con la amiga de la amiga de un amigo, que es amiga de un primo, que también es amigo de la amiga de la amiga de ese amigo. Da igual, cualquiera, el que sea.

Te quedas indignado. Fingiste que las palabras resbalaban en tu mente como se desliza un niño por un tobogán, e iban a parar al olvido, allá muy lejos donde nada las iba a ir a buscar. No es cierto. Te has quedado pensando en ese espejo de tu vida. Ese espejo que insinuaba que eras un pobre escritor, un inútil inservible para nada y para la sociedad. Ese espejo que habrá leído un libro por última vez en la secundaria, o los grandes libros que dan en las universidades, escritos por verdaderos profesionales, por gente idónea, que no se dedica al arte sino a algo… serio.

A veces pasas horas frente al ordenador tratando de terminar una historia, una poesía truncada, una reflexión, un cuento o cualquier otra cosa de esas porquerías que escribes. A veces pasas días, semanas, meses enteros. Sales poco, porque cuando no escribes lees, y cuando no lees haces un poco de ejercicio para mantenerte en forma, porque lo que más ejercitas cuando escribes son los dedos y la mente, pero no es suficiente. Sabes hacer mucho más que escribir, pero escribir es lo que llena tu alma. Sin embargo alguien acaba de decir subliminalmente, hace apenas unas horas (después de unas horas todavía piensas en ello, después de unos días…) que no haces nada de tu vida. ¡Qué indignación! Irías a buscarla para contarle todo el tiempo que te lleva escribir, para contarle todo lo que sabes hacer, pero… no lo harías (porque apenas recuerdas su nombre, claro). Eres sincero contigo mismo, sabes que no lo harías por la sencilla razón de que esa persona no te importa… tanto. Pero un poco te importa, aunque simularás el resto de tu vida que esa conversación ha resbalado al baúl de los recuerdos indeseados. Y lo peor de todo es que lo aparentarás ante ti, para creerlo tú mismo.

Terminas diciéndote que esa persona no sabe nada de tu vida, no sabe nada sobre pasar cientos o miles de horas escribiendo como un loco inconformista, en busca de la perfección, que aun no obtiene el texto deseado. Ese texto que siempre desearás escribir y siempre tomará el rumbo que se le dé la redoblada gana.

Te acuerdas que no le has preguntado de qué trabajaba ella. Te lamentas un instante, hasta que ves el poder que existe en ello, lo magnífico de no haberle preguntado. No sabes de qué trabajaba, entonces puedes suponerlo (qué mejor que no saberlo y conjeturar lo que se te venga a la mente sin el límite del conocimiento adquirido).

Tu conclusión: otro manso ente de la masa sumisa que hace todo lo que dicen que hagamos, lo que está bien, lo correcto (escribir no es correcto, los escritores son todos alcohólicos, ¡pero si yo soy escritor y yo no tomo!). Otra oveja guiada dócilmente por el gran pastor de la sociedad (robots, todos robots). Otro u otra más, uno o una más que no entiende nada…


18 comentarios

  1. Muy buena entrada, Jorge!

    Me uno a tu texto con gusto, pues para ser la oveja negra del rebaño se requiere mucha confianza en uno mismo. Dar un paso al frente para evadir las reglas marcadas, dejando de lado un trabajo de oficina, y hacer lo que realmente nos llena no está siempre bien visto. A ojos extraños somos bohemios que, como bien dices, vivimos del aire o nos mantenemos del sudor de terceras personas.

    Hemos elegido un oficio difícil, no me cabe ninguna duda, pero esa satisfacción de ver una obra terminada no la he sentido jamás.

    Brindemos por ello, Jorge; hagámoslo como dos poetas borrachos, como dos versos de Charles Bukowski.

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  2. @Xabier Villanueva

    Muchas gracias por tu aporte, por haberte tomado el tiempo de comentar y sobre todo por leerme.

    Creo que todos los trabajos son necesarios, incluso el de oficinista, basurero, verdulero, contador, carpintero, etc. Lo que nos molesta a los escritores, en cierto modo, es que nuestro trabajo no sea reconocido como tal, sino como un pasatiempo donde uno vive como en un parque de diversiones, cuando el parto de cualquier escrito suele ser doloroso, y tan maravilloso como el de un niño que es dado a luz.

    Sigamos brindando. Brindemos (en todos los sentidos de la palabra).

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  3. Muy bueno, Jorge... Me encantó. Cuántas veces pensé lo mismo! La gente no sabe lo que es el duro (y gratificante) trabajo de ser escritor.Con gusto me uno a tu página. Es muy interesante lo que escribís.

    Saludos!!!

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  4. Quizás esa persona tenga la desgracia de no conocer el sentimiento de amor a la vocación.

    Felicitaciones, Jorge!

    Saludos,
    Leandro Frias

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  5. @Karen

    Gracias por tu comentario y por tu aporte. Nos estaremos siguiendo. Saludos.

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  6. @Leandro Frias

    Qué alegría verte por acá. Estoy de acuerdo con tu comentario. Al que no sintió ni siente ese amor por lo que hace, le cuesta entender a quienes no son sus pares.

    ¡Saludos, Leandro!

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  7. Loco (perdona la expresión, por si te ofende)
    Pero la verdad, una masa este escrito; es lo que pasa en la mayoría de los casos (incluso diría casi TODOS los casos). A mí me da angustia saber que las personas creen que las palabras son vacías y que no tiene el poder de nada, cuando bien, cantan y/o utilizan textos para poder expresarse libremente, y aun así siguen creyendo que los escritores somos nadie... y que ese sentimiento de escribir es algo tan insignificante que piensan que no sirve para nada... cuando bien, escribir es más de lo que las palabras dicen, porque dentro de cada palabra, de cada silaba, de cada letra. Hay un sentimiento, una fantasía, una realidad, y a hasta incluso una escapada de la tristeza que el mundo nos brinda...

    De verdad, lo que escribiste es una pura y triste realidad...

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  8. @Dark Archon

    No, cómo me voy a ofender, para nada. Gracias por tu comentario y sobre todo por tu lectura. No sé si todos piensan así, creo que no, pero son más de los que nos gustaría...

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  9. Si supieras cuanta admiración siento por los escritores, por los escritores de arte... no los de la facultad que escriben de lo que saben. Sino por esos que les dan tantas maravillosas vueltas a las palabras!!
    Un gusto leerte!

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  10. @Melibea

    Gracias por tu comentario. Un comentario de reivindicación a los escritores.

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  11. ... la pura verdad.

    a la mierda la gente que aun no despierta

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  12. Adela Carabelli7.12.11

    Escribir lleva tiempo, pero tiempo precioso, precioso porque podès darle tiempo a tu cabeza y a tu corazón..., para decirse, no es cierto, Jorge...??? Me encanta la manera como vas reflexionando... Te adelantás a lo que una va a pensar....., y me quedo sonriendo..... Un abrazo, escritor !!!!!!!!!

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  13. @Adela Carabelli

    Gracias por todos tus comentarios. Me alegro mucho de que te gusten mis escritos. Un abrazo grande.

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  14. Yo tambien escribo. Y apenas puedo soniar con alcanzar tanto poder expresivo. Gracias. Otro modelo a seguir, tal vez.

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  15. JJJAAAAA muy bueno me gusta, clic

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  16. Claro que me gusta, hasta me identifica en cierta manera ("¡Qué indignación! Irías a buscarla para contarle todo el tiempo que te lleva escribir, para contarle todo lo que sabes hacer, pero… no lo harías (porque apenas recuerdas su nombre, claro). Eres sincero contigo mismo, sabes que no lo harías por la sencilla razón de que esa persona no te importa… tanto. Pero un poco te importa,", excelente). un placer leerlo. Adelante!

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