La vida pasa

Reflexión Nº 18

Casi siempre que alguien pronuncia que «la vida pasa», lo hace con la intención de brindar un consejo o sugerencia aleccionadora, en la que muchas veces vislumbramos el lúgubre recado de: «la vida es breve, morirás antes de lo que puedes imaginar, debes aprovecharla previo a que la parca arribe a tu morada, con su oscura túnica macabra, invitándote a acompañarla».

Pero, si la vida pasa, ¿cuándo pasa?,  ¿dónde pasa?, ¿por dónde pasa?, ¿por qué pasa?,  ¿para qué pasa?... Interminables incógnitas que parecen nunca cesar, preguntas sin… Aunque la frase conformada por tres palabras (la vida pasa), vista desde otra perspectiva, tal vez no quiere decir lo que a menudo pensamos que dice.

He notado que existen aunque sea dos modos de comprender la frase: podemos discernir que la vida pasa «rápido», como también, que la vida pasa «ahora». Pero lo interesante no se halla en la división de las comprensiones, sino en la conjunción de ambos discernimientos. Es decir, si pudiésemos comprender que la vida pasa «rápido», comenzaríamos a vivir «ahora», sin frenos ni excesos de velocidad.