Las palabras


Reflexión Nº 24

Hasta el más efímero de los pensamientos produce una vibración específica; de igual modo sucede con las palabras que, al contrario de la creencia popular, no son llevadas por el viento sino que se entretejen en los confines del cosmos como si éste se tratase de una inmensa red de tela de araña que todo lo contiene. La palabra pensada, escrita o hablada produce un impacto que causa diferentes sensaciones, las cuales podemos identificar al momento de analizar nuestro estado de ánimo luego de oírlas, pensarlas o expresarlas de manera verbal o escrita.

Cuando un escritor, cantautor o poeta, entre otros, se dispone a escribir las palabras que generarán una obra, intenta trasmitir al receptor sus sentimientos más profundos al momento de plasmarlas. Si las palabras no generaran disimiles vibraciones, al igual que las notas musicales, no habría dicha transmisión y con total convicción diría que, efectivamente, las palabras son llevadas por el viento, como son arrastradas las hojas secas que caen de los árboles en el otoño, yendo a parar a cualquier lado. Aunque, por el contrario, las vibraciones de las palabras concluyen alojándose en las raíces más profundas de nuestra existencia humana y son poseedoras de un poder constructor o destructor descomunal; aun mucho más que el más poderoso de los huracanes.

Somos como pintores dibujando palabras y silencios que a través de los distintos matices generan sentimientos; sentimientos que generan sensaciones, que son lo único que vamos a llevarnos al momento de partir.