No estamos solos


Reflexión Nº 21

No estamos solos. Creemos que estamos solos, pero creerlo, no es suficiente motivo para estarlo. Es por ello que no te haré transitar por un millar de letras que forman un centenar de palabras para decirte que he resulto que la soledad no es más que una percepción humana; nada más que una ilusión, un alimento del ego que precisa nutrirse de la carroña de los sentimientos más viles, en pos de permanecer en continuo funcionamiento. 

Es claro que si tú no logras controlar tu ego, tu ego te controlará. Y nadie peor que tú para ser tu enemigo, pues conoces todas tus debilidades. Pero aunque tu lado enemigo conozca esas flaquezas y te manipule a través de ellas, tu verdadero ser sabe de tus fortalezas y posee la templanza para hacer que tu lado contrario se rinda.  

Se debe padecer de miopía espiritual, estar demasiado extraviado o aturdido o soslayado del centro del ser, para no divisar todo lo que nos mantiene conectados al mundo (por supuesto que no es una alusión a Internet), y a todos los seres y todo lo que integra el universo en su infinita totalidad. ¿Cómo podríamos estar desconectados de lo que nos dio vida un día o de lo que nos da vida a cada instante? Podríamos sentirnos desconectados, como nos hemos sentido muchas veces, pero nunca sería suficiente para estarlo. 

No es ninguna novedad que todos, en ocasiones, nos hemos sentido hondamente solitarios, vacíos, inconexos, incluso rodeados de pocas o muchas personas, en cualquier sitio o circunstancia, porque quizá nuestros diales no se encontraban en sintonías análogas. Pero aunque no lo distinguiéramos, algo nos unía a esas personas: ser todos, seres humanos. Y algo nos une a todo: ser parte de la existencia. Sé que en la escuela nos han dicho que existen los seres animados e inanimados, pero es la mentira más grande que nos puedan haber sentenciado. Todo está en movimiento, nada permanece estático en el universo, todo se transforma porque todo tiene su propio dilema de vida: un árbol, una planta, una persona, el agua, una piedra, una hormiga: todo está vivo. 

¿Te sientes solo? Olvídalo. Esa aparente soledad no se trata de una muestra de tu desconexión con el mundo externo, sino con tu mundo interno. Debes saber que no estás solo, que nadie está solo, que no estamos solos. Son engaños de tu mente o de alguna mente mezquina para hacerte sentir miserable e instaurarte quiméricas necesidades de consumo, integralmente ficticias e inservibles. Consumo de personas que llenen tu vacío, de entretenimientos de todo tipo, de lo que fuere, para no encontrarte contigo mismo. Si te encontraras contigo, te conocerías, descubrirías quién eres, y no podrías sentirte solo, sino hasta olvidarlo. Debes recordar que tú te acompañarás el resto de tu vida; puedes hallar un formidable amigo en ti, un compañero inseparable, si es que todavía no lo has hallado. Ya no temas pasar momentos a solas contigo mismo, conéctate con tu ser y advertirás que no te sentirás más solo, porque naturalmente, no estamos solos.