Quién eres


Reflexión Nº 1

¿Quién eres?

El muchacho hizo silencio.

¿Por qué no me respondes, no oyes que te estoy haciendo una pregunta?

Usted querrá decir, dos preguntas –dijo el muchacho-: por qué no le respondo, la primera; si no oigo…, la segunda.

Como quieras –dijo el señor, con una sonrisa burlona esbozada en el rostro, mientras encendía un cigarro y lanzaba el humo en la cara del muchacho, como para esfumar esa incómoda imagen arrogante erguida delante de sus narices, aunque sea por unos instantes-. ¿Quién eres? –repitió.

No es algo que pueda responderle, señor.

¿Acaso no quieres decirme quién eres?

No he dicho que no quiero. He dicho que no puedo. Pero... De acuerdo, si insiste... Le diré quién soy...  Soy…

El señor esperaba que el muchacho continuara y, ante la negativa, lo incentivó:

Eres…

Sí, señor, soy…

Parecía que el muchacho no entendía, o no quería entender. Y el señor cada vez se encolerizaba más, porque el muchacho no podía o no quería responder a una pregunta tan simple como esa...

¿Te burlas de mí porque soy viejo?

En absoluto, señor.

¿Entonces por qué no me respondes algo tan simple como lo que te he preguntado?

Le he respondido, señor, pero a usted no le ha gustado mi respuesta –dijo el muchacho, inmutable, como quien tiene la certeza de poseer una verdad-. Usted espera que le diga que soy Facundo, Facundo Andrés Angelani, nacido el 19 de septiembre de mil novecientos… Pelo castaño, ojos café, estatura mediana… Hijo de Alejandro Manuel Angelani y Vanesa Natalia Castillo Romero... Que tiene una hermana, dos hermanos, y cursa sus estudios en la escuela… Entonces, recién entonces, usted se quedaría satisfecho con mi respuesta, porque es lo que espera escuchar. Parece que nunca nadie le ha dicho que es... simplemente es... nada más que ser. Usted espera escuchar un montón de datos autobiográficos. Usted espera escuchar cómo soy, pero no quiere saber quién soy realmente, porque sino no lo estaría preguntando. ¿Cómo responder quién soy? ¿Cómo explicarle que YO SOY? Sólo podría explicarle lo que no soy: no soy una biografía, un nombre, ni nada ni nadie que pueda ser expresado con palabras. ¿Cómo reducir todo lo que soy a un montón de letras agrupadas?

Y continuó expresando algo sobre la ilimitadamente limitada dialéctica humana, que no recuerdo con exactitud. Que toda palabra resultaría insuficiente para expresar lo que alguien era, para expresar lo que él era e incluso lo que el señor era...

Y el señor, que no era ningún tonto, comprendió…