Ser grande, mucho más que ser adulto

Reflexión Nº 6

«¿Qué quieres ser cuando seas grande?», preguntan los adultos a los niños. ¿En serio creen que alguien puede querer ser algo cuando sea grande? Qué error. Qué terror. Qué horror...

 «Cuando niños nos preguntan qué queremos ser cuando seamos grandes, nos preguntan qué queremos ser cuando...», pienso repetidamente, hasta que me digo en voz alta, como una revelación: «¡Ah, qué estúpida pregunta!». Pero no crean que transcurrieron pocos años hasta percatarme de la inmensa estupidez comprendida en la interrogación más común, más estúpidamente estúpida, que los adultos formulan a los niños a través del porvenir. Aunque «formulan» es un modo de decir, pues han redundado en la idéntica pregunta generación tras generación, sin la menor intención de pretender comprender lo que preguntaban o preguntan cuando preguntaban o preguntan lo que preguntaban o aun preguntan, cuando repetían o repiten lo que repetían o aun repiten (esa estúpida pregunta). Y no crean que no los entiendo, pues ahora que he crecido, ahora que soy uno de ellos (pero no les pertenezco), estuve a un ápice de continuar la tradición de la susodicha pregunta indeseada (a un ápice, porque no les pertenezco, todavía), haciéndosela a algún que otro niño, hasta que comprendí...

Pequeña la gente que cree que se es grande por tamaño corporal o por edad o lo que fuere. No se han puesto a meditar que no se puede querer ser algo cuando se es grande, pues cuando se es grande no se quiere ser, se es. No se han puesto a pensar que ser grande es mucho más que ser adulto, es ser.