Un sueño que no te deje dormir

Reflexión Nº 15

Yo tengo un sueño que no me deja dormir. ¿Tú tienes un sueño que no te deje dormir? Si, en el más sublime de los casos, la respuesta llegase a ser positiva, sabrás que de todos los posibles insomnios, el más gratificante de los desvelos humanos podría atribuírsele a los sueños que se sueñan mientras permanecemos despiertos, con los ojos abiertos; los mismos que a menudo nos acosan en horas de descanso, en la más encantadora de las persecuciones. Si, en cambio, la respuesta fuese negativa, creerás que la vida no tiene sentido, sabrás que sin uno de esos peculiares motivos que le dan un sentido a la existencia, la vida es una nada permanente. Porque los sueños no son ni más ni menos que la traducción pintoresca de saber para qué vives, para entender porqué vives, para ser conocedor de aquello por lo cual morirías con dignidad.

Yo tengo un sueño que no me deja dormir: publicar un libro, ser leído por muchísimas personas, colaborar con la humanidad, aportarle algo valioso a través de mi trabajo; mostrarme que se puede para mostrar que es posible, que no debemos rendirnos antes de haberlo intentado, porque fracasar en la vida no simboliza no haberlo logrado, sino no haberlo intentado.

Ten un sueño que no te deje dormir, aférrate a él como el náufrago a su balsa en el medio del mar, aunque quieras llegar a las estrellas y parezcan tan lejanas, tan imposibles de alcanzar. Sueña tus sueños, porque el único hombre despierto es aquel que todavía sueña. Vive tus sueños, porque un sueño no vivido es una onza de oro cubierta por el lodo: escarba hasta lo imposible para quitarlo de allí; hazlo relucir. Y por último, aunque no importe si tus sueños se realizan, si tus sueños te realizan, intenta todo (lícitamente) por concretarlos.