La fe verdadera

Intentarán quitarte la esperanza
diciéndote que todo eso es mentira:
la magia y el amor, que Dios te mira
y el mundo retrocede cuando avanza.

Sembrarán en tu ser la desconfianza
que brota en el temor, el odio, la ira.
Dirán que el universo no conspira
a favor del que espera su bonanza.

Mas no te sientas mal si te confunden
las palabras que salen de sus ojos
y todas las que callan en sus labios,

que la fe verdadera de los sabios
es creer, aunque al ver por los cerrojos,
las voces de mil dudas los inunden.

Y finalmente llegó el 21 de diciembre de 2012

Ya lo decía yo: "¿Por qué sé que en el 2012 no acabará el mundo? ¡Porque compré una lata de arvejas que vence en el 2013!" Aun así, algunos se rieron y otros no quisieron escuchar...


Corría el mes de diciembre de 2006. Por entonces tenía 17 años y administraba un Fotolog de fenómenos paranormales que pronto se convertiría en un sitio bastante popular. Nos encontrábamos a 6 años de que se cumpliera la supuesta profecía Maya de la que en la actualidad ya casi todos saben, y quise publicar el siguiente artículo, en un intento por esclarecer el panorama:   


Artículo publicado en Intuiciones el 21 de diciembre de 2006

21 de diciembre de 2012 
Los Mayas fueron una de las 3 culturas de América más importantes de todos los tiempos. Entre ellos se encontraban grandes matemáticos, astrónomos y constructores. Incluso midieron la rotación de nuestro sistema solar en la galaxia, que corresponde a 25.625 años terrestres.
Entre otros tesoros, dejaron a disposición de la humanidad 7 profecías con un nivel de conocimiento extraordinario y, sin duda, con basamento científico. 
La humanidad está recibiendo llamados de atención constantemente, y no es casualidad que si leemos los textos de distintos profetas podamos darnos cuenta  que esas profecías ya se están cumpliendo y sólo depende de nosotros mismos lo que suceda de ahora en adelante.
No es una locura decir que estamos viviendo tiempos proféticos: constantes luchas de poder, globalización de la tecnología a pasos agigantados, sociedades en desigualdad, guerras, epidemias, huracanes, tsunamis, terremotos, y tantas otras cosas que no nos alcanzaría el texto para nombrarlas todas.
Según la primera profecía, en 1992 entramos en un periodo de 20 años que terminará el 21 de diciembre del año 2012. Dicen que desde 1999 sólo quedan 13 años para tomar conciencia y desviarnos del camino de destrucción por el que avanzamos constantemente. 
Los mayas dicen que estaríamos viviendo “El tiempo del no tiempo”. Éste sería el último periodo de aprendizaje y grandes cambios de conciencia, para terminar con el mundo de odio y materialismo y, con ello, el final del miedo. La humanidad deberá elegir entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir la Tierra o evolucionar para volver a conectarse al verdadero tiempo de la galaxia y entender de una vez por todas que Todo está vivo, que somos parte de ese Todo y que no vale la pena destruir o sembrar el odio. 
También nos hablan de que, luego de éste periodo, la humanidad se verá ante "El salón de los espejos". Durante siete años cada uno de nosotros se enfrentará a sí mismo para vencer todos sus miedos.
Pero hay que tener mucho cuidado y no confundirse, porque los mayas en ningún momento nos hablan del fin del mundo, ellos nos dicen que tenemos la oportunidad de seguir evolucionando, que el sol es un ser vivo que cada cierto tiempo se sincroniza con el organismo de la galaxia y al recibir un fuerte rayo cambiará sus polos, produciendo una gigantesca llamarada radiante que afectará a la Tierra y a todos los seres vivos. Esto sucede cada 5.125 años y habrá que esperar hasta el viernes 21 de diciembre del año 2012 para ver qué pasa...

Reflexión del 21 de diciembre de 2012

Empiezo a escribir estas líneas en los primeros minutos del 21 de diciembre de 2012. Días atrás publiqué un artículo donde la NASA desmentía que hoy fuera a terminar el mundo. Ahora puedo decir sin temor a equivocarme: la NASA tenía razón. 

Seis años atrás creía en muchas cosas que hoy ya no creo, pero siempre tuve la certeza de que el mundo no terminaría. Ya lo decía hace unos días en "21/12/12: La necesidad de que se acabe el mundo": el egoísmo humano a veces es tan vasto que muchos esperan que un evento externo acabe con sus vidas o las modifique de algún modo, antes de tener el valor de transformarlas ellos mismos. 

Quizá sea cierto que estamos en las puertas de un profundo cambio de conciencia, de una nueva era; que éste fue "El tiempo del no tiempo", que entraremos en "El salón de los espejos" y paulatinamente nos enfrentaremos a todos nuestros miedos. Y si no lo es, quiero creerlo. Y quizá creyéndolo, lo cree, junto a otros miles o millones de seres humanos en todo el planeta.

Hay cosas que por estos días me resultan muy difíciles de concebir: con los años me volví más desconfiado y razonable; en otras palabras: me volví loco. Antes estaba mucho más cuerdo que ahora, aunque muchos piensen que es todo lo contrario. ¿Por qué me resulta difícil creer que la Tierra fue destruida por una lluvia de meteoritos hace millones de años y fuimos creados por la misma raza extraterrestre que además ideó un tiempo paralelo al universal donde nuestro planeta aún existe y permite que nosotros existamos? Porque no lo recuerdo y no poseo ninguna prueba fehaciente que me lo demuestre o por lo menos me lo muestre. ¿Por qué me resulta tan fácil creer en fantasmas, vidas pasadas o el poder de la mente? Porque lo experimenté conscientemente. 

Quizá de eso se trate el "cambio de conciencia" del que muchos hablan: de despertar ese conocimiento que se encuentra dormido en nosotros, para empezar a ver aquello que ahora nos resulta imposible siquiera  imaginar. Hay una frase que dice: "Lo hicieron, porque no sabían que era imposible." Yo les digo: Lo vieron, porque no sabían que era invisible...

La NASA desmiente que el mundo vaya a terminar en 2012

En un artículo anterior, titulado: “21/12/2012: La necesidad de que se acabe el mundo”, además de dar mi opinión sobre aquellas personas que siembran el pánico en la sociedad con teorías descabelladas sobre el fin de los tiempos, hice referencia a que la NASA desmiente en comunicados oficiales que vaya a terminar el mundo el próximo viernes 21 de diciembre de 2012. No obstante, en el día de la fecha, a horas del supuesto desenlace fatal, les presento un informe completo, con video incluido, donde David Morrison, científico espacial de la NASA, despeja todas las dudas al respecto. 


Antes de entrar de lleno en las refutaciones de la NASA respecto al fin del mundo en 2012, me gustaría expresar que el tema es más serio de lo que suponía. Leyendo un artículo publicado la semana pasada por el diario argentino Clarín, me enteré que, según una encuesta de una empresa francesa de sondeos, “el 12% de los argentinos cree verdadera la predicción de los mayas que fija el fin de los días para el próximo 21 de diciembre, también un 20% de los chinos, un 13% de los mexicanos, otro 12% de los estadounidenses y un 10% de los españoles.” Pero lo verdaderamente preocupante fue leer que David Morrison, “en una entrevista al canal televisivo ABC, aseguró que recibe por lo menos un mensaje semanal de alguien que ‘contempla decisiones trágicas’ antes de que llegue el día del Juicio Final", e incluso “divulgó el contenido de una carta que le había remitido un profesor de secundaria en la que le expresaba sus temores acerca de unos padres que le habían dicho que ‘tomarían medidas drásticas antes de que llegase el apocalipsis de 2012’. 


Más allá de 2012: Por qué el mundo no terminará

A continuación leerán un texto publicado en el sitio web de la NASA, titulado "Más allá de 2012: Por qué el mundo no terminará" (titulo original en inglés: "Beyond 2012: Why the World Won't End), donde la Agencia estadounidense del Espacio y la Aeronáutica disuelve todas las especulaciones respecto al fin del mundo que tendría lugar el 21 de diciembre del corriente. La traducción al español la hallé en Dhampire:

Numerosos sitios de la web hablan del fin del mundo el 21/12/2012, ¿existe alguna amenaza real para la Tierra? El mundo no se acabará en el 2012. Nuestro planeta se las estuvo arreglando muy bien por más de 4 millones de años y científicos de renombre en el mundo entero saben de no existe amenaza alguna relacionada con el año 2012.
¿De dónde se originó la predicción que señala que el mundo se acabará en el 2012? Semejante historia comenzó con las afirmaciones de que Nibiru, un planeta que supuestamente habría sido descubierto por los antiguos sumerios, se dirige directo hacia la Tierra. Esta catástrofe inicialmente fue prevista para mayo de 2003, pero como no pasó nada, la fecha del fin del mundo se adelantó a diciembre de 2012 y peor aún: fue vinculada al fin de uno de los ciclos que figuran en el antiguo calendario Maya sobre el solsticio de invierno en 2012. Así, se ha declarado que la fecha prevista para el fin del mundo sería entonces el 21 de diciembre de 2012.
¿El calendario Maya realmente finaliza el 21 de diciembre de 2012? Así como ocurre con el calendario que todos tenemos colgados en la pared de la cocina, que aunque termina el 31/12 no significa que no haya nada después del 31, el calendario Maya no significa que el tiempo deje de existir después del 21 de diciembre de 2012. Esta es la fecha en la que termina el tan extenso calendario Maya, pero así como cuando nuestro calendario de 365 días termina el 31/12 y vuelve a comenzar en el 1/1, lo que se termina es ese calendario, dando lugar a uno nuevo.
¿Es verdad que la NASA predijo un "apagón total" en la Tierra entre el 21 o 23 y el 25 de diciembre? No, absolutamente no. Ni la NASA ni ninguna otra organización científica ha pronosticado un apagón de algún tipo. Los falsos reportes acerca de una situación como ésta, hablan de una especie de “alineación universal” o “la entrada de la Tierra en una órbita especial” que provocará un apagón total a nivel mundial, dejando todo sin energía eléctrica. Esto es falso, no existe semejante cosa, no habrá ninguna alineación. Las publicaciones que la NASA ha realizado en cuanto a cómo actuar ante una emergencia de administración de energía constan de una campaña gubernamental animando a la gente a una preparación mucho más amplia. Jamás se menciona un apagón.
¿Pueden alinearse los planetas de una forma particular en la que la Tierra se vea afectada? No hay alineaciones planetarias en las próximas décadas e incluso si hipotéticos alineamientos ocurriesen, sus efectos para con la Tierra serían insignificantes. Por ejemplo, una alineación planetaria importante tuvo lugar en el año 1962 y otros dos se desarrollaron durante los años 1982 y 2000. Cada diciembre, la Tierra y el Sol se alinean con el centro aproximado de la Vía Láctea, pero esto no es más que un evento anual con ninguna consecuencia.
En los diferentes medios de comunicación se ha hablado sobre una enana marrón, un planeta llamado Nibiru, Eris o un planeta X que estaría acercándose a la Tierra. ¿Es verdad o existe alguna amenaza para nuestro planeta? No, absolutamente no. Tanto la historia de Nibiru como las demás historias acerca de planetas descarriados que chocarán contra la Tierra son una mala broma de Internet. No hay ninguna base objetiva capaz de sostener estas afirmaciones. Si Nibiru o un planeta X fuesen reales y se dirigiesen a un encuentro directo con la Tierra en el 2012, los astrónomos habrían estado siguiendo el más mínimo detalle por lo menos durante la última década y por supuesto, semejante fenómeno, ahora mismo sería visible. Todos podríamos verlo a simple vista observando el cielo. Obviamente, no existe semejante amenaza. Si, Eris es real, pero es un planeta enano muy similar a Plutón, que se mantendrá en el Sistema Solar exterior y que lo más cerca que podrá llegar a estar de la Tierra, es a unos 4 millones de kilómetros.
¿Cuál es la teoría del cambio polar? ¿Es cierto que la corteza de la Tierra hace un giro de 180 grados alrededor del núcleo en cuestión de días y sino en horas? Un cambio en la rotación de la Tierra es imposible. Existen movimientos lentos de los continentes (por ejemplo, la Antártida se encontraba cerca del ecuador, cientos de millones de años atrás), pero eso es irrelevante a los créditos de inversión de los polos de rotación. Sin embargo, muchos de los sitios web que hablan de desastres simplemente están intentando engañar a la gente. En estos sitios se afirma una relación entre la rotación y la polaridad magnética de la Tierra, que no cambia de forma irregular, con una inversión magnética que tienen lugar cada 400.000 años en promedio. Por lo que sabemos, tal inversión magnética no causa ningún daño a la vida en la Tierra. Desde la comunidad científica se señala que el hecho de que una inversión magnética suceda en los próximos milenios es algo muy poco probable.
¿La Tierra corre el peligro de recibir el golpe de un meteorito en el 2012? La Tierra siempre fue objeto de impactos, tanto de cometas como de asteroides, pero grandes golpes pocas veces han ocurrido, esto sería algo muy raro. El último gran impacto que ha recibido nuestro planeta ocurrió hace más de 65 millones de años y extinguió a los dinosaurios. Hoy los astrónomos de la NASA llevan a cabo una gran investigación para encontrar cualquier gran asteroide cercano a la Tierra y en tal caso, lo sabríamos mucho antes de que llegue. La NASA ya ha determinado que no existen asteroides tan grandes como el que mató a los dinosaurios ni ninguno capaz de considerarse una amenaza. Todo este trabajo se realiza de forma abierta, con los descubrimientos publicados día a día en el sitio oficial de la Nasa (NASA Near-Earth Object Program Office) para que así todos puedan ver por sí mismos que no hay nada previsto que pueda golpear la Tierra en el 2012.
¿Cómo se sienten los científicos de la NASA acerca de las numerosas predicciones sobre el fin del mundo en el 2012? Para cualquiera de las predicciones sobre hipotéticos desastres o cambios dramáticos en el año 2012, ¿donde esta la ciencia? ¿Dónde está la evidencia? No hay ninguna y para todas las afirmaciones de ficción, ya sea las que se hacen en los libros, las películas, los documentales o en Internet, no podemos cambiar ese simple hecho. No existe evidencia creíble para cualquiera de las afirmaciones expuestas que hablan de eventos inusuales y que tienen lugar en diciembre de 2012.
¿Existe el peligro de tormentas solares gigantes previstas para 2012? La actividad solar tiene un ciclo regular, con picos que ocurren aproximadamente cada 11 años. Cerca de estos picos de actividad, las llamaradas solares pueden causar la interrupción de las comunicaciones por satélite, aunque los ingenieros están aprendiendo a construir productos electrónicos que están protegidos contra la mayoría de las tormentas solares. Pero no hay ningún riesgo particular asociado con el año 2012. El próximo máximo solar ocurrirá en un marco temporal de entre el 2012 y 2014 y ya está previsto que será un ciclo solar promedio, nada diferente al de los ciclos anteriores ocurridos a lo largo de la historia.

El astrobiólogo David Morrison habla sobre el 2012 (subtítulos en español)



21/12/2012: La necesidad de que se acabe el mundo


Desde hace años, muchos presuponen que el viernes 21 de diciembre de 2012 acabará el mundo. Y a pesar de que la NASA lo desmienta en sus comunicados oficiales y los científicos aseguren que mucho de lo que se dice es una patraña extraída de libros y/o películas de ciencia ficción, un grupito selecto de obsesivos compulsivos, medio psicopatitas, que no quisiera tener cerca ni por todo el oro del mundo, se niega a creerlo. Aluden a las teorías de conspiración, a que se nos está ocultando información (es probable, pero en menos de una semana ¿qué me dirán si el mundo no ha acabado?), y a un montón de tonterías especulativas que lo único que demuestran es que, además de la estupidez, la imaginación humana es infinita. 

¿Tan miserables se sienten que tienen la imperiosa necesidad de que se acabe el mundo? ¿O es que son tan miserables que han creado esa necesidad para vendérsela a aquellos que creen precisarla? ¿Qué será?

Nótese hasta dónde llega el egoísmo humano, que algunos están deseando locamente que el próximo viernes todo acabe, porque no tienen el valor de cambiarse a sí mismos y, de ese modo, transformar su realidad. Prefieren depositar sus expectativas en un evento externo, del que ellos no podrían disponer ni hacer o deshacer nada: similar a esas personas que idolatran a otras, se fanatizan tras sus pasos, las siguen hasta la muerte o, incluso, después de ésta, ocupándose más de la vida de los demás que de las propias. 

Señoras y señores que profetizan el fin del mundo antes que acabe la semana, no les digo que se compren una vida porque aun no están en venta, pero... ¡constrúyanse una y déjense de joder, que hay gente que les cree y se suicida! 

Nueva comunidad de blogs en español en Google Plus

Blogs en español es una comunidad para todas las personas que tienen un blog en español y quieren compartir sus contenidos con el mundo.



Hace apenas unos días (el 7 de diciembre de 2012) Google Plus inauguró sus comunidades; algo similar a los grupos de Facebook, aunque mucho más atractivas, puesto que la información puede ser ordenada por categorías, que figuran en un menú ubicado a la izquierda de la página. 

Si quieren saber más respecto a las comunidades de Google Plus, los invito a leer el artículo que publicaron en BlogLanders, donde explican todo con lujo de detalles. 

Mi intención más que nada es contarles un poco acerca de Blogs en español, una comunidad que creé hace apenas dos días y que por estas horas ya tiene cerca de doscientos miembros y va en aumento a cada rato. 

Cuando me enteré del lanzamiento de las comunidades tuve la sensación de que Google Plus estaba más vivo que nunca y de inmediato quise crear una de las primeras. Siempre confié en esta red social que, según cifras oficiales, a la fecha ya tiene unos 500 millones de usuarios adheridos, a pesar de que hace tiempo algunos aseguraban que era otro fracaso del gigante del sacrosanto buscador. A un año de que empezasen a correr esos rumores, vemos que no es así. Millones de personas con los mismos intereses ya se están sumando a las distintas comunidades, lo que hará que el número de 250 millones de usuarios activos que tiene Google Plus en la actualidad, pronto se incremente notablemente. 

De momento los invito a sumarse a la comunidad de Blogs en español, donde podrán compartir enlaces hacia sus blogs, además de sus últimas actualizaciones, agrupadas en la categoría de "Últimas entradas" que creé exclusivamente para ello. 

Si escribo lo que nadie hubiese escrito


Si escribo lo que nadie hubiese escrito 
y puedo dar al mundo alguna mano, 
quizá no haya venido al mundo en vano 
y escriba lo que nadie hubiese escrito.

Las incomodidades de la comodidad

Estamos en la era de la tecnología. Una época donde con apretar unos cuantos botones obtenemos más de una de las cosas que creemos necesarias, como si nuestra meta fuese alcanzar el confort absoluto, hasta el punto que no debamos movernos siquiera para preparar una taza de café.


Las consecuencias del exceso de comodidades son devastadoras para nuestros organismos. Por una parte, nuestros cerebros se van acostumbrando a hacer casi todo apretando un botón, y para cuando algo presenta mayores dificultades, nuestra voluntad ha diezmado y no somos capaces de afrontarlo sin un arraigado sentimiento de tedio; por otra, la reducción del movimiento hace que nuestros metabolismos se enlentezcan y consuman menor cantidad de calorías, cuando las que ingerimos, muchas veces por aburrimiento, son bastante superiores, lo que se transforma en adiposidad. El resultado final es volvernos más lentos en todo el sentido de la palabra.

No es casual que el ser humano precise dormir una cantidad aproximada de ocho horas diarias, mientras permanece el doble de ellas despierto. Eso nos habla de que necesitamos mayor movimiento y menos reposo. Y cuando hablo de movimiento no sólo me refiero al físico, sino también al mental. Así como nuestro cuerpo se atrofia cuando no lo usamos, también la mente lo hace.  

Hace poco vi un video de una señora de más de ochenta años que bailaba como una de veinte. Tal vez mejor que una veinteañera. Era increíble. Al leer su historia, me enteré que lo había hecho durante toda la vida. ¿Cómo creen que llegaremos a esa edad si no usamos nuestro cuerpo para algo más que apretar botoncitos de colores? Lo más probable es que debamos apoyarnos en un bastón para caminar y que nuestros pasos sean más lentos que los de un caracol.

Caminar al menos una hora diaria o hacer algo de ejercicio no ha matado a nadie; elegir las escaleras en vez del ascensor de vez en cuando, tampoco. Si todavía no lo hacen y se deciden a probarlo, verán como su visión de la vida muta paulatinamente, su capacidad de resistencia aumenta y su espíritu se fortalece. Porque el deporte no sólo nos ayuda a mantener nuestros cuerpos saludables, sino también nuestras mentes activas. Porque nos guste o nos disguste, quien no se mueve, muere. 

El último tren a Auschwitz: la desesperación hecha película

El último tren a Auschwitz (Der letzte zug) es una película alemana basada en hechos reales, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, que trata sobre el Holocausto.


Corre el mes de abril del año 1943. Los nazis deciden conmemorar el cumpleaños del Führer obsequiándole a éste una Berlín libre de judíos

Esa misma noche los soldados entran a las casas y obligan a las familias judías a preparar sus maletas en escasos minutos y partir con ellos hacia la estación de Grunewald, donde uno de los trenes de la muerte los conducirá hacia Auschwitz.

Los altavoces anuncian que todos obtendrán alimentos y bebidas en el tren. Al ingresar como ganado en los vagones, que agrupan aproximadamente a cien pasajeros por unidad, las personas se encuentran con dos cubetas: una con agua y otra para hacer sus necesidades. 

La travesía dura seis días, donde el calor, la sed, el hambre, la muerte y el miedo provocan desesperación extrema en los judíos que luchan por sobrevivir y hasta por escapar del tren en movimiento.

El último tren a Auschwitz no aporta ningún dato innovador sobre el exterminio sistemático de los judíos, que es historia conocida por todos, pero genera una tensión tan grande en el espectador, que parece como si uno también estuviese yendo en ese maldito tren carguero y tuviese que huir lo antes posible de allí.

Si bien no es la mejor película que haya visto sobre el holocausto, tiene ciertos momentos emotivos que hacen que valga la pena verla.
Artículos relacionados:

Cuando la intolerancia trunca el diálogo

"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal." (Madre Teresa de Calcuta)


En el día de ayer, 30 de noviembre de 2012, publiqué en mi Facebook público, Jorge Aussel - Oficial, la imagen con la frase de la Madre Teresa de Calcuta que pueden observar justo aquí arriba. Y luego la compartí en mi Facebook personal donde tuvo bastante más repercusión y controversias.

A continuación, las réplicas que originó y mis respuestas a las mismas, transcritas al pie de la letra y con la captura que las respalda: 


Mónica Higueras La madre Teresa de Calcuta tiene todos mis respetos pero como maravillosa humana que era tambien se equivocaba,y aqui esta el ejemplo.

Jorge Ángel Aussel ¿Por qué lo decís Mónica?

María Gabriela Domínguez Estoy de acuerdo con Mónica en todo lo que dice. El amor no tiene que doler, decir que el dolor es buena señal es casi lo mismo que decir, por ejemplo, los celos son signo de amor.... nunca le comprendí esta frase y no creo que la vaya a comprender, cuanto más crezco más lejos de ella estoy....

Jorge Ángel Aussel Esa frase, para mí, está emparentada con esta otra: "Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más." Porque el amor es dar. Y dar a veces nos cuesta y nos duele. Sobre todo cuando lo damos todo sin esperar nada a cambio.

Mónica Higueras De dar tanto uno a veces queda sin vida ni amor propio...preguntaselo a mi psiquiatra,que sabe mucho de esto...

Jorge Ángel Aussel Bueno, ese ya es otro tema. Perder el amor propio por amar a los demás seres humanos, es no haber aprendido a amar. Amar es también amarse.

Mónica Higueras Se acabo el debate,esta mujer ahi se equivoco y equivoco y equivoca a muchas personas! el sufrimiento y el dolor no deben ir de la ano jamas,pero eso es lo que nos han hecho creer toda la vida...lamentable la verdad.

Jorge Ángel Aussel No hay que confundir dolor con sufrimiento. Hay una frase que dice: "El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional." A mí no me equivoca esta frase ni la de Teresa de Calcuta; las comparto porque estoy de acuerdo con ellas. Además, ¿qué es eso de que se acabó el debate? Cada cual puede opinar con libertad. Si no querés participar más del "debate" podés retirarte de él cuando quieras. La soberbia y la intolerancia no son buenas consejeras.

Mónica Higueras Pero de que vas petardo??? yo no estoy en contra tuya solo de la opinion de esta mujer...me parece que el que n o sabe encajar una opinion diferente a la tuya eres tu..ves??? esta filosofia no te ayuda en absoluto...y lo de se ababo el debate era referente a que yo ya no tenia mas que decir sobre este tema...la verdad que ni hablando con respeto una puede ser libre de opinar...aunque viendo tu contestacion la verdad es que no se que que clase de concepto tienes tu sobre la amistad.En fin,lo dicho..."PARA MI SE ACABO EL DEBATE" espero que esta vez no lo vuelvas a malinterpretar...lo mejor para ti

Mónica Higueras queria decir concepto sobre la libertad.Chao

Jorge Ángel Aussel Yo te estoy hablando con respeto, espero lo mismo. Que tenga una opinión diferente a la tuya no quiere decir que no puedas opinar. Así como vos podés opinar sobre mis opiniones, yo puedo opinar sobre las tuyas. ¿Cuál es tu concepto sobre la amistad? ¿Que te digan todo lo que querés escuchar? Si para mí estás siendo intolerante y soberbia puedo expresarlo. Mi concepto de amistad es la sinceridad ante todo.


Mi reflexión

Si observan la captura de la conversación, observarán que la fotografía de perfil de Mónica brilla por su ausencia; podría ser que Mónica no tuviese ninguna, pero no es el caso. En cuando envió el último mensaje,  tal vez sin siquiera leer mi respuesta, me eliminó y me bloqueó de inmediato, como para no saber nada más de mí. 

Estoy seguro que ella no deseaba hacerlo, pero la actitud que tuvo terminó por darme la razón en cuanto a su notable intolerancia. ¿Y eso me hace feliz? Por supuesto que no. Es lamentable tener la razón en casos como éste, donde se comprueba una vez más que ciertas cosas no han cambiado. 

Como no pudimos continuar la discusión, porque parece que la mentalidad hitleriana ha arraigado con profundidad en una cantidad inescrutable de seres humanos, me expreso por aquí, en mi espacio, donde tengo libertad absoluta para hacerlo sin que nadie me reprima o intente silenciarme con expresiones inmaduras, dignas de un infante.

"Petardo", me dijo. ¿Creen que sabía lo que significaba la expresión? No tenía la más remota idea. Para mí  no era otra cosa que un fuego artificial. Parece que Mónica no es argentina, pero el diccionario de la RAE me sacó de apuros. La definición que mejor encaja para lo que supongo que quiso decirme (o que me dijo), es la siguiente:
  1. Persona o cosa pesada, aburrida o fastidiosa. No aguanto a tu amiga. Es una petarda 
¿Así que la estaba fastidiando? No saben cuánto lo siento: ni un poco. Como ya no podía continuar el diálogo por la evidente escasez de recursos de humildad, tolerancia, respeto, comprensión... optó por la agresión. Es una pena que con algunas personas no se pueda mantener un diálogo de gente adulta, porque en cuanto opinas diferente a ellas te quieren censurar; o directamente lo hacen sin ningún remordimiento. ¿En qué distan de los dictadores, si ellos actúan igual?  Gente con ese modo de conducirse en la vida es la que los tiranos reclutan en sus ejércitos. Les vienen como anillo al dedo.

Con María Gabriela Domínguez, la otra persona que expuso su comentario sobre la frase, también discrepamos, pero no actuó de la misma forma. De hecho no es la primera vez que estamos en desacuerdo, pero siempre pudimos comunicarnos sin llegar a los extremos. Como debería ser... 

Un abismo


Pasé del verano al invierno a través de un otoño infinito. De vez en cuando me asomaba a las puertas del balcón, que daba a la calle principal, y observaba a unos pocos transeúntes yendo a prisa por la vereda de enfrente, como si los vidrios de las puertas fuesen los de un televisor que transmitía en vivo una imagen de otra Tierra. Ahora esa calle ensombrecida por las copas de los árboles que atajaban la luz del sol, me era tan ajena como la vida y se advertía tan distante como el bienestar. Dos puertas y un abismo me separaban del afuera. Y ese abismo parecía imposible de cruzar. 

A punto de terminar mi primer libro


¿Por qué una fotografía de Rocky saltando en el Museo de Arte Contemporáneo de Filadelfia? Saquen sus propias conclusiones. 

Desde dos mil siete sueño con escribir y publicar mi primer libro. Hoy, a punto de terminarlo, me pregunto cómo haré para publicarlo: es tema conocido que para un escritor novel es prácticamente imposible hacerlo con una editorial reconocida sin tener un agente literario de por medio. Por lo general, la mayoría corre con los gastos de edición de su primer libro. 

Para autopublicarse existen diferentes medios. Uno de ellos es pagarse la edición, con una tirada que nunca va más allá de los mil ejemplares; lo más común es que sean muchos menos: entre doscientos y quinientos. Y, por lo que sé, muchos terminan repartiéndolos gratuitamente entre familiares y amigos. Los problemas que se me presentan son los siguientes: no tengo una familia numerosa, mi círculo de amigos es bastante reducido y no voy conformarme con esa miseria. Mientras otros trabajaban en las fábricas, oficinas, colegios, etc. y eran remunerados económicamente por las labores que cumplían, yo lo hacía frente al ordenador sin cobrar un centavo. Ahora que terminé mi libro, no quiero regalarlo. Siempre he regalado mi trabajo, porque mi paga era el placer que sentía realizándolo, pero esta vez no es igual. Siento el mismo placer, pero para seguir escribiendo, para poder dedicarme a la literatura, necesito vender mis libros, por más difícil o imposible que parezca. Existen infinidad de escritores que viven de su trabajo, aunque haya otra infinidad que no lo haga. Lo sé. Pero todo el mundo empezó alguna vez y estuvo en la misma situación en la que estoy ahora y de mí depende el lado en que me encuentre en un futuro.

La pregunta del millón es: ¿cómo vender esos libros que uno autoedita? Bueno, conozco algunos escritores que lo hacen a través de Internet y distribuyen sus libros de diferentes formas. Algunos anuncian que van a estar tal día a tal hora en tal lugar por si alguien les quiere comprar un libro. Otros lo envían autografiado por correo a cualquier parte del mundo, aunque por supuesto, los gastos de envío aumentan el precio del libro. Y les puedo asegurar que los venden, por más increíble que parezca. 

Otra de las opciones que tenemos hoy día los escritores es publicar en la tienda online de Amazon, donde los lectores compran un ejemplar electrónico en formatos como el PDF, a un precio irrisorio, que en ocasiones no supera el euro. Esta es una buena opción que me planteo desde hace mucho tiempo, aunque no termina de convencerme, porque yo mismo me encuentro entre esa gente que no le gusta leer libros en pantalla. Para mí, y llámenme anticuado si quieren, no hay como tener un libro entre las manos.

Así que hoy día me debato entre las muchas opciones y pienso estrategias para vender mi libro. 

Me gustaría que ustedes, mis lectores, las personas que me acompañan desde hace tiempo, me den su opinión y aporten sus ideas al respecto de la manera más conveniente para la publicación de mi primer libro. ¡Anímense! Todos los comentarios serán bienvenidos; incluso los de aquellos que desde el realismo podrían intentar hacerme desistir. Sepan que eso es imposible: estoy muy convencido de lo que quiero. Y lo haré. No tengan dudas que lo haré.  

Dudar es pensar

"La duda es uno de los nombres de la inteligencia." (Jorge Luis Borges)


El manual del mandato social nos plantea directa o indirectamente que la duda es mala; sobre todo quienes se proclaman religiosos. Pero ¿acaso los hombres de fe no dudan? Claro que sí. Un hombre que cree sin dudar es un fanático y nada más distanciado de la fe. 

En algunos pasajes de la vida, cuando alcanzamos una cierta madurez, que no depende en absoluto de la edad cronológica, debemos empezar a poner a prueba nuestras creencias, desconfiar de ellas, e incluso plantearnos la posibilidad de que podemos estar equivocados y haber creído desde tiempos inmemoriales en más de una falacia. 

Dudar no es un delito, es una herramienta que tenemos que aprender a usar. 

No puedo aseverar que a través de la duda alcancemos la verdad, pero no dudar jamás, simboliza aceptar lo que podría ser una mentira atroz, y todo por la tranquilidad que confiere el hecho de no tener que movernos de lo que hemos establecido como real. Porque dudar es pensar. Y el cerebro es un órgano que muchos se niegan a usar... 

Los lectores no llegan por arte de magia


Hace años tuve una página bastante popular con la que aprendí algo fundamental: los lectores no llegan por arte de magia: hay que buscarlos, contactarlos, conversar con ellos; hay que ser y, si no se es, hacerse todo un relacionista público. Por lo menos al principio.

No eres nadie para ellos, no te conoce nadie y no tienen forma de saber de ti si no te das a conocer, por más bueno o superdotado que seas. Y por más malo y mediocre también. 

Para revertir la situación deberás tenerlo claro. Bien claro. 

Pero una cosa es que no seas nadie para ellos, que no te conozca nadie y que no tengan forma de saber de ti si no te das a conocer, y otra que creas que no eres nadie, que no te conozcas a ti mismo ni siquiera un poco y que no encuentres la forma de darte a conocer o aún peor, que no te animes a hacerlo. Si es así, ni lo intentes: ya has fracasado. Dedícate a seguir a otros el resto de tu vida, como lo has hecho hasta ahora, y conténtate con ello, porque no sirves para esto. Si crees que lo lograrás, quizá lo logres; pero si no lo crees, tienes la certeza de que no lo harás. Así que, ¿para qué perder tu tiempo y hacérselo perder a los demás? 

Quienes alcanzan los estamentos más altos en cualquier rubro, no lo hacen por tener habilidades extrasensoriales como la de levitar, sino por asumir el valor de subir la escalera peldaño a peldaño, con inteligencia, amor y voluntad en acción. Lo hacen porque saben que nada que valga realmente la pena, se consigue sin esfuerzo. 

La magia de la vida radica en estar vivos. Y con vida, todo lo que nos proponemos lo podemos lograr. Es necesario que no aguardes por lo que quieres; debes ir a buscarlo. Debes atraerlo hacia ti. El día perfecto es hoy. El momento indicado, ahora. No esperes más. Así como todo en la vida, los lectores no llegan por arte de magia. 

«Mientras escribo» de Stephen King


Ayer por la mañana, Paula, una de mis “seguidoras” de Facebook, me recomendó echarle un vistazo al libro «Mientras escribo» de Stephen King, de la página 67 en adelante, aludiendo que «es bastante bueno». Y además me compartió un enlace directo hacia el libro en español, que enseguida abrí para ver de qué se trataba.    

A los pocos minutos de empezar a leer recordé que dos años atrás, el psicólogo al que iba por entonces me recomendó el mismo libro, tras que le comentara con fascinación que días antes había leído «Carrie», la primera novela publicada por King.

«Mientras escribo» es un libro sin desperdicio donde Stephen King narra sus experiencias como escritor y/o lector a lo largo de toda su vida, al mismo tiempo que sirve de referencia para jóvenes escritores como yo, o para cualquiera que quiera aprender más sobre el oficio de escribir. Quizá sea una observación apresurada, pero a un día de haberlo leído ya se encuentra entre mis libros de cabecera, por ser uno de esos particularísimos textos que uno volvería a leer en cualquier momento, con el mismo entusiasmo que la primera vez. 

Una de las tantas páginas del libro, con la que me identifico:

Crepúsculo: una película infumable


Había escuchado hablar tantas veces de la película Crepúsculo que, aún con la sospecha de perder otras dos horas de mi vida con una absurda y trillada historia de vampiros, la descargué en español latino y la vi  hoy por la tarde, a cuatro años y tres días de su estreno oficial en Estados Unidos. Debo confesar que me equivoqué: a la película no le caben los adjetivos calificativos con que la prejuzgué por tratarse de otra historia de esas criaturas chupasangre; es peor que eso; es infumable. 

La película Crepúsculo, como casi todos saben, está basada en la primera de una serie de cuatro novelas escritas por Stephenie Meyer, y lleva por defecto el mismo nombre. Como no leí el libro no puedo referirme al mismo con objetividad, pero conjeturo que adolece de la misma falta de argumento e imaginación que la película, a excepción de algunos rasgos peculiares de sus vampiros, que aun me mantienen en la disyuntiva de establecer si son dignos de halago o reprobación. 

En cuanto a tecnicidades, no sé nada de actuación, pero si a los protagonistas les hubiesen sacado una fotografía y las hubiesen pegado en sus caras, no habría habido discrepancia. Intento expresar que no transmiten lo suficiente en cada escena; se quedan en la superficialidad del personaje, y eso demuestra un claro error de dirección. La cara que pone la actriz que interpreta a Isabella, a lo largo de toda la película me da la sensación que más que enamorada está todo el tiempo excitada, con un indómito deseo de tener sexo desenfrenado con Edward; mientras que éste parece solamente preocupado en alardear por la suerte que tuvo con que le dieran el papel del galán. 

Siento ser duro, pero estoy harto de las películas que sólo persiguen un fin económico, de los vampiros que más que la sangre nos chupan la energía y de los autores que no dejan nada y publican en papel sus borradores, sin una pizca de innovación.

Prometo, y que me abduzca un extraterrestre depredador de humanos si rompo el juramento, que jamás escribiré una historia parecida. Si quieren dilapidar su tiempo vean Crepúsculo. No se decepcionarán.

Después de más de un mes


Sé que no es conveniente hacerlo y quizá tampoco mencionarlo, pues de no hacer alusión al hecho, el mismo podría pasar desapercibido para unos cuantos en poco tiempo, pero ha transcurrido más de un mes desde que publiqué la última entrada del blog y es en vano cualquier tentativa por ocultarlo. 

Quienes me siguen en las redes sociales, especialmente a través de Facebook y Twitter, sabrán que no estuve totalmente ausente: publiqué casi a diario y, en ocasiones, dos, tres y hasta cuatro estados.

De a poco iré retomando el hilo y les contaré sobre mis planes y las muchas cosas que estuve pensando y haciendo últimamente. Pronto terminaré mi libro y me lanzaré a la odisea de publicarlo: no hay nada que yo más quiera desde hace años.   

En un mar de dudas sigo navegando


En un mar de dudas sigo navegando, dice la canción de los Teen Angels. Sí, porque yo miraba Casi Ángeles y me gustaba y el que no lo miraba no sabe de lo que se perdía. Se perdía de...

Las voces del afuera me confunden y mi mente no descansa. No sé hacia dónde voy porque no tengo la más perra idea. Nada más que por eso, para los que se están preguntando. Eso es malo, ¿verdad? Sí, es muy malo no saber hacia dónde se va. Lo sé porque me lo han dicho. 

Me he tirado al mar de la duda y me viene arrastrando como una hoja al viento. Esto del mar de la duda y la hoja al viento, ¡lo he escuchado tantas veces! ¡Lo he leído tantas otras! Pero ¿para qué andar inventando absurdas metáforas si las ya conocidas describen la situación? Y, porque en una de esas todos estamos aburridos de leer la misma m... lo del mar de la duda y la hojita al viento, ¿no? Hasta yo estoy aburrido, pero hoy no voy a inventar nada porque no tengo ganas, simplemente… ¿Simplemente? Decimos simplemente cuando la cosa de simple no tiene nada, simplemente. 

Tal vez pase un barco, me cargue y me salve, pero lo dudo mucho. Quizá me estrelle contra una piedra y me haga polvo antes que ella, pero la fe me impide creerlo. Quizá me deje llevar y caiga en buen puerto o me ahogue o tantas cosas… 

Unas sinceras disculpas a una amiga


Hace dos días publiqué un fragmento de una conversación que había mantenido con una chica, donde le planteaba la idea de que era posible que un ser humano hiciera llover, mientras que ella, en contraposición, un poco más me tomaba por loco.  

Esa chica es una amiga; una amiga con la que tenemos grandes diferencias, que a veces parecen insalvables, pero amiga al fin. Y todos comprenderán que, por más discrepancias que se tengan con una amiga o un amigo, uno le tiene afecto, igual que ocurre con los parientes. 

Cuando mi amiga se enteró que había publicado nuestra conversación, se sintió molesta. Bastante más que molesta, a decir verdad, a pesar de que edité previamente dicha conversación para evitar mencionar su nombre o dar algún indicio de quién era la persona con la que había tenido el altercado. 

Pero lo que más irritó a mi amiga fueron los comentarios realizados por diferentes personas y mis réplicas a los comentaristas. 

Intenté explicarle que esas personas no tenían ni remota idea de quién era ella y sólo la habían juzgado por una simple conversación, pero no hubo caso: para ella, que yo haya publicado ese diálogo, a pesar de haber preservado su identidad, fue por venganza de algo que me hizo alguna vez; para buscar el consenso colectivo; para ratificarle que es una necia, intolerante, etc. como la juzgábamos en los comentarios de la entrada... Cuando le comenté que había corregido los errores de la conversación, me increpó diciéndome que menos mal, porque sino también iban a tratarla de ignorante. Pero para ser sincero, ella es una de las personas con las que he chateado que mejor escriben y ambos habíamos tenido varios errores ortográficos.

Cuando tomé la decisión de publicar la conversación, pensé que algunos dirían que yo estaba muy mal de la cabeza, y, otros, todo lo contrario. Lo cierto es que no fue así y todos los comentaristas que comentaron hasta el momento creen que es posible hacer llover (nunca me lo hubiera imaginado). 

En realidad no publiqué la conversación ni por venganza ni por buscar consenso ni para agredir a mí amiga ni para imponerme a su punto de vista (si leen la publicación verán que no emití opinión al respeto, para que cada uno tomara libre posición): lo hice con la intención de mostrar las dos caras de la moneda de una realidad; lo hice porque, a pesar que para mi gusto ella se mostró bastante reacia a mi posición, cerrándose a mi idea desde un principio, me pareció una reacción normal de alguien que nunca escuchó semejante cosa. Cuando a mí me dicen que lo imposible es imposible, reacciono de la misma manera y no soy mejor por creer que lo imposible, a veces, o muchas veces, es posible. 

Cabe destacar que unos días después ella me envió un mensaje de texto pidiéndome disculpas por su reacción y yo las acepté de buena gana. Por tanto ni de cerca fue una venganza. En ese caso habría publicado su nombre completo (y nunca habría hecho tal cosa). 

Este suceso me hizo reflexionar sobre cómo a veces juzgamos a las personas por algo que dicen o no dicen, por algo que hacen o no hacen, por algo que creen o no creen, y no por su integridad, por las totalidades que son. Juzgamos al otro por una buena acción o por una mala acción, cuando todos acertamos muchas menos veces que las que nos equivocamos; cuando todos somos perfectamente imperfectos y tan sabios como necios; cuando todos, como seres humanos, somos iguales, aunque cada cual tenga su propia identidad que lo hace ser un individuo: que no puede ser dividido, según el diccionario. 

Quiero pedirle disculpas públicamente a mi amiga, porque sé que se sintió bastante mal por la publicación y sé también que no pasa por un buen momento. Espero que pueda comprender que no lo hice adrede. Y espero que esta publicación remedie en algo el malestar que le causé con la anterior

Releyendo «Demian» de Hermann Hesse

En ocasiones, la re-lectura completa o parcial de un libro, hace que las mismas palabras que leímos una vez cobren nuevos significados. Esto es lo que me sucedió con Demian, de Hermann Hesse. 

Años atrás

Tenía 18 años, casi recién cumplidos, cuando una amiga me recomendó leer un libro que ella había leído en su adolescencia: Demian, de Hermann Hesse.  

Tiempo después se lo comenté a mi padre y me dijo que estaba seguro de haber leído ese libro alguna vez y que debía estar en la biblioteca que se encontraba en mi habitación. Y allí estaba Demian (Historia de la juventud de Emil Sinclair): una edición impresa en 1976 por Editorial Argonauta, con un diseño de cubierta que estéticamente no superaba al que podría haber realizado cualquiera en el Paint del Windows 95. A pesar de ello, la recomendación de mi amiga y el ejemplar de poco más de 150 páginas en la mismísima biblioteca de mi padre, para alguien que aún no era afecto a voluminosos volúmenes, invitaba a la lectura.

Hace dos noches

Hace dos noches, cinco años después de haber terminado de leer la novela, volví a tomarla entre mis manos, con ciertos aires de reminiscencia; con el inexpresable cariño que puede uno sentir por esas hojas que no son las mismas que un día desenterró por vez primera de una biblioteca polvorienta, porque ahora forman parte de su tiempo, y, en cada una de ellas, se encuentran invisibles vestigios de sus huellas dactilares.

Antes de abrir el libro sentí que había olvidado todo su contenido: tal vez sólo lo había tomado nuevamente a raíz del recuerdo del sentimiento que me había producido hacía años y nada más que por ese hecho carente de profundidad. 

Lo primero que leí fue el último capítulo, El principio del fin, que empecé sin mucho entusiasmo: eso bastó para que la historia completa volviera a mi mente como un boomerang lanzado en el pasado y para que le encontrara un sentido real a ese final que nunca me había cerrado, aunque tampoco me hubiese desilusionado. 

Caí en la cuenta de la minuciosidad con la que Hermann Hesse enhebró todos los hilos de la historia sin dejar cabos sueltos y con la genialidad que provoca a la imaginación del lector, hasta los límites más insospechados. 

Una vez que hube concluido la lectura del capítulo final de la historia de la juventud de Emil Sinclair, viré el libro y en la página que precede a la introducción me topé con las siguientes palabras: 
Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué había de serme tan difícil? 
No precisé leer más nada: comprendí por qué y para qué ese libro estaba entre mis manos.  

Qué pasaría si dijeras que puedes hacer llover

La siguiente conversación está basada en un chat real y ha sido ligeramente modificada para mayor comprensión lectora. Cualquier similitud con la fantasía es mera coincidencia. 


Yo: ¿Te conté que una vez hice llover?
Ella: ¿Qué querés decir?
Yo: Que una vez hice llover.
Ella: Me estás jodiendo, ¿no?
Yo: No.
Ella: ¿Cómo hiciste llover?
Yo: Queriendo que pasara.
Ella: ¿Es joda?
Yo: Ponele que es joda...
Ella: ¡Mirá si vas hacer llover! Puede ser casualidad.
Yo: ¡Si! ¡Mirá si voy a hacer llover! (?)
Ella: Y, obvio que no.
Yo: ¿Quién se va a creer ésa? ¿La gente que lo vio, capaz? (?)
Ella: No es algo para creer o no creer.
Yo: Ponele que no hice llover. Pero se puede hacer llover.
Ella: Es algo imposible.
Yo: No es imposible.
Ella: Bue... Ya hablás pavadas.
Yo: “Como no sabían que era imposible, lo hicieron”, dice una frase.
Ella: Mirá, no voy a discutir. Si querés creer que hiciste llover y te hace feliz, seguí siendo feliz.
Yo: No quiero discutir. ¿Por qué te calentás? Estoy en son de paz.
Ella: No me caliento. Pero ya que pienses que hiciste llover, Jorge… No sé, voy a pensar que te falla... Lamento decírtelo así. No medís lo que estás diciendo. Qué, ¿manejás el clima? No. Y no me salgas con que lo imposible es… Porque creo que…Y, bla, bla, bla.
Yo: Me hacés reír. Me hacés reír porque te calentás y no sé por qué.
Ella: No me caliento. Me asustás.
Yo: Por eso te ponés así, porque te asustás... 
Ella: Me asustás porque si pensás eso estás mal, Jorge.
Yo: ¿Vos pensás que todo lo que pasa en las películas es ciencia ficción? Qué ilusa que sos, ¡eh! 
Ella: No (?).
Yo: Yo no pienso que hago llover. Yo no hago llover. Pero se puede hacer llover, aunque vos creas que es una locura.
Ella: Bueno.
Yo: ¿Creés que se puedan mover cosas con la mente?
Un rato después…
Yo: ¿No me vas a hablar más?
Ella: No.
Yo: ¿Por qué? ¿Te enojaste? No entiendo... Es una boludez enojarse por esto.
Ella: No estoy enojada.
Yo: Pero te molestás.
Ella: Tampoco.
Yo: Bueno, algo te pasa…
Ella: Me parece una boludez lo que decís.
Yo: ¿Por qué te parece una boludez?
Ella: Y, una cosa es tener sueños, tener esperanzas… Pero tampoco vas a creer cualquier cosa.
Yo: Creo cosas que vi. Si me lo contaran hoy, capaz no lo creería...
Ella: Bueno, Jorge, mejor no hablemos más. Vos seguí tu vida, yo la mía…
Yo: Qué feo que me discrimines así por creer en algo que vos no creés.
Ella: Bueno, como digas. Si pensás eso… 
Yo: No se puede hablar con vos, ¡eh! ¿Al menos sabés que se puede hacer llover bombardeando las nubes?
Ella: Suerte.
Yo: ¿Me podés hablar bien? Ya está, no hagas caso a lo que dije, no tiene importancia.
Ella: Dejalo ahí, Jorge.
Yo: Sí, lo dejamos ahí, pero hablame por lo menos.
Ella: Prefiero que no hablemos más. Ya fue.
Yo: ¿Por qué?
Ella: Porque te vas al extremo. Vos seguí tu vida y yo la mía, como siempre.
Yo: ¿Qué es el extremo?
Ella: ¡Ah! ¡Ya está! ¿Sí? Basta.
Yo: Mucha gente que conocés cree que Jesús resucitó y hablás con esa gente. Eso también es técnicamente imposible. Pero como está aceptado socialmente, no pensás que les falla algo.
Ella: ¿Y vos qué sabés?
Yo: Lo sé porque la mayoría de los habitantes argentinos son católicos y en tu vida te debés haber cruzado con muchos… Hasta es probable que hayas ido a un colegio católico.
Ella: ¿Vos qué sabés si yo no pienso que les falla?
Yo: Si pensás que les falla, les hablás igual, porque total le falla a todo el mundo y no es una locura "personal".
Ella: Sí, porque no me cuestionan por no creer como ellos.
Yo: ¡Yo no te cuestioné nada! Vos me estás cuestionando a mí. Me parece que no soy yo al que le falla algo, ¡eh!
Ella: Bueno, Jorge, sí, seguí en tu papel de siempre.
Un rato después...
Ella: La verdad, para mí, ya está. Chau.

Fin

Unida en la partida

No me abato, mi amor, porque es sabido
que en la hora vespertina el sol se oculta,
y aunque esa oscuridad su luz sepulta
permanece en el cosmos, encendido.

De modo que una vez que hayas partido
sabré que, aunque la ausencia nos resulta
como una maldición, como una multa,
sin estar, estaré a tu esencia unido.

Si todo es parte de una misma parte,
en vano es conceptuar que estarás lejos
si tengo un corazón que sabe amarte.

Si el amor floreció en nuestros espejos,
te amaré, así no pueda acariciarte,
pues veré en tus dos ojos mis reflejos.

JorgeAussel.com cumple un año


Un año atrás
puse un pie en el camino
a una ilusión:
ayer soñaba un sueño...
hoy sueño despertar.

Cuentan que un libro

Cuentan que un libro
murió en la biblioteca,
lo abandonaron,
y el tiempo le echó tierra
y no pudo enterrarlo.

Si todos somos cometas

Si todos somos
cometas, ¿por qué algunos
pasan fugaces,
sin vestigios de gloria,
y otros marcan estelas?

El jardín de otoños exhumados

Pinta el jardín
de otoños exhumados,
primaverales
veranos consumidos...
inviernos por venir.

Por cobardía


Tus problemas te perseguían como un asesino a sueldo con el poder de acabar con una vida que pudiera denominarse como tal, como un perro rabioso que cuanto más corrías, más se empecinaba en atraparte e hincar su dentadura en tu cerebro hasta hacerlo reventar. 

Pero el verdadero problema era que a medida que escapabas de todos ellos, no obtenías percatarte que las soluciones venían detrás, justo al lado de tus problemas. 

Si hubieses tenido el valor de detenerte por un momento para enfrentarlos como el sol se enfrenta a la noche en cada amanecer, hubieses sido feliz. Pero no quisiste hacerlo, optaste por huir como las aves cuando se avecina una tormenta, aunque arrastrándote por el suelo. Mas nunca fue por no enfrentar tus problemas. Más bien fue por no enfrentar tus miedos... 

Entre cuatro paredes


Cuando nos acercamos, nuestros corazones pulsan como dos bombas de tiempo a un minuto exacto de estallar. Un par de explosivos que destrozan los prejuicios impuestos por unas ciertas normas que gobiernan voluntades a través de un millar de culpas fabricadas. Y al detonar, denotan la agitada adrenalina que corre, cual un maratonista, por las pistas de las venas que recorren los atlas de nuestras entidades orgánicas. 

De un momento a otro el tiempo se acelera hasta disiparse; parece detenerse como las llantas de un automóvil en continuo movimiento. Y en un soplido que asesina las horas, la tenue luz que viola nuestra intimidad, que se introduce sin permiso por la pequeña ventana del pequeño dormitorio, nos habla del amanecer.   

Es entonces cuando pienso que contigo, cuatro paredes simbolizan libertad y la ciudad completa, una prisión: un ingente calabozo donde todo ese gentío significa el carcelero que esposa y que condena los deseos de ser, aunque sea por un instante, uno los dos, como si fuésemos ambos las únicas piezas de un rompecabezas imantado que se atrae y que se hermana para complementarse. Porque tengo la certeza de que sólo somos libres cuando actuamos sin las máscaras que nos ponemos para aparentar cordura frente a la locura de nuestra sociedad. 

El tirano


En nuestro cuarto oscuro votaremos a favor de la libertad de expresión de nuestras almas, que darán testimonio a través de nuestros cuerpos, por los candidatos del recuerdo o del olvido. 

El voto será secreto entre los dos. Si gana el olvido, reinará la anarquía. Si el recuerdo es reelecto, gobernará en nuestras mentes, y, como algunos políticos corruptos, nos robará el sueño por las noches. 

Lo tenebroso es que el amor dé un golpe de estado en pos de obtener el poder absoluto de nuestra existencia, porque así como vendrá con renovadas esperanzas, puede llegar a quitarnos hasta las ganas de soñar. 

Besarte en la penumbra


Para abrir una puerta entre nosotros, cerré la de la habitación. Gatillé el interruptor de la pared, disparé contra la luz que alumbraba tus temores y la hice desaparecer como un ilusionista en un truco de magia. 

Entre penumbras nadé por el seco mar del suelo y bordeé la fría orilla de la cama para atracar como un barco en el puerto de tu presencia, que simulaba ligera ausencia y me llamaba entre suspiros de silencio. 

Te volteaste hacia un lado y los ojos de mis brazos caminaron por tu cuello con atrevida prudencia, en el anhelo de observar el contorno de tus labios entreabiertos. Fue cuando empapé mi dedo índice con tinta transparente del tintero de tu boca y escribí sobre sus márgenes con trazo tembloroso y decidido un breve poema que reflejaba invisibles palabras de deseo y pasión.

A causa de la ceguera transitoria, acerqué mi rostro al tuyo como un explorador desorientado, que sin embargo inquiere porque sabe lo que quiere, mientras mis manos me guiaban por las colinas de tu cuerpo como un lazarillo a un invidente.

Un segundo después, en un instante intemporal, hurté el cofre del tesoro buscado, lo abrí con la llave bermellón que modula mi voz y naufragué tiernamente en las profundidades de sus cálidas aguas, sin reparo alguno de ahogarme en ellas para siempre. Pero pronto descubrí que tu boca era cual un mar del que a medida que bebía, más quería beber. Entonces comprendí que aunque lo ansiara, en tu boca jamás podría saciar mi sed.

Aislamiento


Hace tiempo suicidé la persiana de mi habitación: tiré de la cuerda que sustentaba su existencia, la hice rodar hacia el vacío y oí el eco estruendoso que ocasionó al impactar con el marco inferior de la ventana. Me percaté de que aún no había muerto: el aire todavía soplaba por sus bocas, la luz se colaba sigilosa por sus ojos entreabiertos y una etérea algarabía silbaba en lontananza. No podía permitirlo. Jalé otra vez de la tira y la solté de un tirón, sin piedad ni tipo alguno de remordimiento. Esta vez el golpe fue seco y certero. La respiración cesó, la luz se ahogó, el ruido se extinguió. Inmediatamente la enterré detrás de la ventana. Y cubrí su cadáver con un par de cortinas que se abrazan en duelo, por las dudas que le diera por resucitar.

Una sociedad tapada por la suciedad - En audio - Por Jorge Ángel Aussel

En esta oportunidad he grabado en audio una reflexión que he escrito y publicado en el blog hace tiempo y habla sobre la sociedad y el rol que desempeñamos en ella, desde un punto de vista personal.



¿Quieres leer la reflexión «Una sociedad tapada por la suciedad» mientras la escuchas? Haz clic aquí.

La nada (soneto) - En audio - Por Jorge Ángel Aussel

Hace tiempo publiqué un estado en mis redes sociales que remitía a mi anhelo de grabar en audio alguno o algunos de mis escritos. Como lo prometido es deuda, aquí va la primera grabación: 



¿Quieres leer el soneto «La nada» mientras lo escuchas? Haz clic aquí.

La Educación Prohibida

Una película sobre la educación centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.

Al diablo con echar culpas al diablo - En audio - Por Renata Terroba

Renata Terroba, una amiga y asidua lectora del blog, tuvo la amabilidad de grabar la reflexión «Al diablo con echar culpas al diablo» en audio. Aunque lo hizo a modo de prueba y cuando le propuse publicarla lo dudó, finalmente aceptó. Sin más, es hora de escuchar mi escrito en su voz:



Para leer la reflexión «Al diablo con echar culpas al diablo» mientras la escuchas, ingresa aquí.

La nada (soneto)

El soneto «La nada» lo escribí en el año 2010. Probablemente todos nos sentimos de ese modo alguna vez...


Estar, pero no estar: como errabundo.
Sentirse transparente e invisible,
ponerse una coraza de invencible
y salir a enfrentarse con el mundo.

Estar, pero ese estar meditabundo.
Sentir que afuera todo es insensible,
pensar que el bienestar inaccesible
no puede fecundar suelo infecundo.

Estar, pero ese estar como iracundo
mostrando desde afuera lo apacible
y por dentro sentirse moribundo…

Estar, pero ese estar incomprensible
rondando como un ente vagabundo.
Sentir que todo es nada indiscutible.



«La nada (soneto)» ahora también en audio

Si quieres escuchar la entrada ingresa aquí.

Reunión de viernes por la noche: un juego para reflexionar

Son alrededor de las nueve de la mañana. Acabo de llegar de una reunión que organizó mi hermana con sus amigos ayer viernes por la noche y tengo muchísimas ganas de escribir, salga lo que salga. 


Fui a la reunión con pocas expectativas de divertirme, por varias razones: 

1. Los invitados eran todos amigos y amigas de mi hermana, pero míos solamente conocidos, por lo que no tengo gran confianza.

2. Generalmente se reúnen a tomar alcohol: para ellos es una suerte de diversión, lo que no veo mal en absoluto, siempre que beban a conciencia. Como no tomo ninguna bebida alcohólica, es claro que para mí esa parte de la tertulia no significaba nada importante ni mucho menos recreativo.

3. Por último, ninguna de las dos personas que había invitado podían ir.

Llegué muchas horas antes que todos los demás, por ser que la reunión se organizaba en el departamento en que vive mi hermana con mi madre.  

Después de que todos llegaran, juntáramos la plata para las pizzas, un grupito las fuera a buscar y comiéramos cuatro y una porción de la quinta de las seis pizzas que compramos, me agarró muchísimo sueño. Como allí tengo mi propia pieza, alrededor de la medianoche me tiré en la cama y dormí unas dos horas y media.  

Al despertarme esperé despejarme y volví al comedor, donde se encontraban todos. Me senté en el sillón y comencé a enviarme algunos mensajes de texto con una de las dos personas que invité y no pudieron ir. En ese instante también llegó un ex compañero del colegio con el que me llevaba demasiado bien, que se da la causalidad que sale con una de las mejores amigas de mi hermana, así que nos saludamos y se fue a sentar junto a ella. 

Un rato después me conecté al Messenger desde la pieza de mi hermana para hablar con la amiga con la que nos estábamos enviando mensajes por celular, pero a la hora terminó quedándose dormida. Me desconecté. Volví al comedor. Mi ex compañero del colegio me hizo una pregunta y comenzamos a charlar.

La reunión estaba un tanto caída. Hice la prueba de apagar la música y se notó un gran silencio. Volví a prenderla por la insistencia de todos. Luego de un buen rato la apagué otra vez y se hizo otro notable silencio. Éramos más de diez personas y estábamos totalmente incomunicadas, riéndonos de alguna que otra pavada de vez en cuando, y nada más. Hice un comentario al respecto del silencio y a Juan, mi ex compañero, se le ocurrió jugar algo entre todos, con las mismas cartas que en la otra punta de la mesa las amigas de mi hermana jugaban al truco. Nos explicó el procedimiento pero no le hicimos caso. No nos convenció lo que nos comentó y seguimos cada uno en nuestro mundo, hablándonos por sectores y tirando algunas bromas para entretenernos.   

Para ese entonces el aburrimiento se había disipado. Le pedí a Juan que nos volviera a explicar el juego que antes no habíamos aceptado jugar y él nos lo explicó de buena gana, aunque debo admitir que le costó que todos lo entendiéramos a la perfección. 

El juego de la verdad

Vaya a saber Juan cómo se llamaba el juego que jugamos, pero lo explicaré en breves palabras:

Para jugar utilizamos una carta por integrante. Por un lado los dos Lobos, por otro los ocho Aldeanos, por otro el Visionario y el Arbitro (no lo llamábamos con ése nombre, pero era su función en el juego). 

El Árbitro se ocupaba de dirigir el juego y repartir las cartas. Para iniciar,  pedía que todos cerráramos los ojos, luego que sólo los dos Lobos los abrieran y eligieran en silencio y a través de señas a quién dejar fuera del juego. Luego los Lobos debían cerrar los ojos al igual que todos los demás y el Visionario debía abrirlos para elegir también en silencio y a través de señas a cualquiera de los participantes, para que el Árbitro le dijera si era Lobo o Aldeano. De esa forma el Visionario podía saber al menos la identidad de una de las personas en el juego, para persuadir a los demás. 

Luego de ese acto el Árbitro pedía que todos abrieran los ojos (Lobos, Aldeanos, Visionarios) y expresaba quién había sido eliminado del juego, para que todos los participantes comenzaran a debatir quiénes eran los dos Lobos que habían matado al Aldeano. La gracia era que los lobos tratasen de no ser descubiertos y persuadir a los Aldeanos e incluso al Visionario para que sacaran de juego a uno de su propio bando. 

Tras el debate, la persona que más votos sacaba quedaba fuera de juego para que todo volviera a comenzar (cerrar los ojos, abrir los ojos, debatir), hasta que los Lobos fueran descubiertos o los Aldeanos quedaran eliminados, haciendo que los otros ganen. 

Pensando en el juego

Me quedé pensando en el juego, aunque quizá nadie lo recuerde en éste momento. Para mí no fue sólo un juego. Nunca me tocó ser Lobo, siempre Aldeano y en la última partida Visionario. Pero incluso así, todos desconfiábamos de todos. Para mí es impactante sentir que desconfían de uno aún cuando les estás diciendo la verdad. Y no tener forma de explicarles que estás siendo totalmente sincero, más que a través de persuasiones, deducciones, razonamientos, análisis… porque para ellos podrías ser un lobo con piel de cordero (y con toda la razón), es totalmente desesperante. 

Me preguntaba si eso no hubiese sido un juego, si en verdad hubiese sido la vida real, cómo hubiésemos actuado. Porque en la vida también existen Lobos, Aldeanos, Visionarios, Árbitros. Y a veces no se sabe quién es quién. Y a veces tenemos que decidir por quién jugarnos y nos equivocamos, matando a los que podrían ser nuestros amigos y dejando vivo al Lobo traidor que tarde o temprano va a matarnos… 

Julio 2012: un mes agobiante

Comencé julio publicando a diario en mi blog y luego de la primera quincena del mes mi inspiración mermó o discontinué las actualizaciones por la razón que aquí detallo. 


Mis lectores (si es que así los puedo llamar) saben que mi interés principal está enfocado en publicar mi primer libro, pero últimamente no he podido continuar con su escritura.

Una de las principales razones de haber postergado mi sueño temporalmente es que desde hace un par de meses me encuentro haciendo unos arreglos de revoque, enduído, pintura, etc. en mi casa y eso me ha consumido casi todo el tiempo necesario para escribir, además de todo lo que conlleva embarcarse en éste tipo de refacciones: un desorden espeluznante en todo el perímetro de la casa, una cantidad de polvo inimaginable que se reproduce a cada instante como si las partículas fuesen hermafroditas, una incomodidad constante y un desgaste físico, emocional y mental por todo lo mencionado y mucho más...

Por un lado me siento en deuda conmigo mismo por no haber podido seguir escribiendo mi libro de aforismos. Por otro, sé que debo terminar con los arreglos antes que nada, para volver a vivir en un cierto orden, en un sitio libre de polvo, donde pueda sentarme a escribir en paz. 

Por otra parte, el encierro me tiene agobiado. Lo único que quiero por estos días es sentir esa satisfacción inexplicable e intransferible de la obra terminada, de saber que todo eso lo hice con mi esfuerzo y con mis manos, para volver a mi vida cotidiana: entrenar, caminar, escribir, publicar y difundir mi obra literaria.