Enfrentar la página en blanco


En tiempos pretéritos la página en blanco habría referido a cualquier hoja de papel, pero en los tiempos transitados, la página en blanco generalmente alude a la de un documento Microsoft Office Word de alguna de las tantas versiones del programa Windows, y muchas veces produce la misma sensación de angustia que el inmaculado papel.

Enfrentar la página en blanco es un desafío ineludible para cualquier escritor: experimentado o novato. Y una vez enfrentado, los retos que depara un texto en sus entrañas, pueden ser incalculables.

Como escribir es un oficio, requiere de muchas horas de práctica para adquirir el dominio necesario que nos permita usar correctamente las palabras: sus sinónimos, antónimos, tiempos verbales, recursos estilísticos… que son la herramienta principal de todo escritor.

Enfrentarse a la página en blanco, desde un punto de vista personal, es análogo al entrenamiento con pesas, en el que a través de los meses nuestros músculos se van fortaleciendo a medida que añadimos kilos y logramos levantar cada vez más peso, con relativa sencillez. Con la escritura sucede algo similar: cuanto más escribimos, cuanto más nos enfrentamos a la página en blanco, más práctica adquirimos y nos cuesta menos trabajo escribir por más horas, o redactar grandes cantidades de texto, cometiendo cada vez menos errores y volviéndonos más hábiles en la materia, si es que, por supuesto, tenemos el don innato del literato.

Existen muchos métodos para enfrentarse a la página en blanco; entre ellos podría mencionar uno que en lo personal me brinda excelentes resultados: acostarme a leer por algo más o poco menos de una hora, previo a sentarme a escribir. En dicha situación, lo substancial es leer un género literario relativamente equivalente al que nos dedicaremos en los próximos minutos; es decir, si vamos a escribir poesía, asistiría en demasía a nuestras musas leer un libro de poemas. No obstante, el tema no es igual de trascendente: podemos leer poemas de amor, cuando vamos a escribir poemas sobre la desilusión, que dará exactamente lo mismo.

Otro de los métodos que utilizo es mantener el cuerpo en actividad diaria, en movimiento constante, pues es fundamental en mi proceso creativo. Cuando hacemos ejercicios nuestra mente está más estimulada, rebosante de ideas que pretenden ver el amanecer. Aunque sea una ligera caminata por las cuadras de la ciudad o los pastizales de un parque podría colaborar en nuestra dura tarea mental.

Estos son algunos de los métodos con los cuales les gané muchas batallas a cuantiosas páginas en blanco, tanto de papel como de Word. ¿Y tú qué métodos utilizas para enfrentar la página en blanco?