Escribiendo un libro de aforismos


Cuando me preguntan sobre el texto que quiero publicar respondo que estoy escribiendo un libro de aforismos. Y suele suceder que mucha gente, aunque ha leído, escuchado miles o millones a lo largo de su vida, cree no tener la más mínima idea de lo que es un aforismo (si te encuentras entre esas personas te sugiero que le des clic al enlace para saciar tus dudas). Por supuesto, nunca pienso que sean ignorantes ni mucho menos, puesto que alguna vez también creí no saber lo que era o es un aforismo; pero estaba equivocado, puesto que, en otras palabras, es una frase breve que pretende expresar un principio, una verdad (la de su autor), de la manera más ingeniosa posible.  

En ocasiones los autores escriben aforismos involuntarios en las páginas de sus novelas, cuentos, relatos; frases que surgen en la creación literaria, muchas de las cuales se transmiten luego de boca en boca o se publican en las redes sociales, al igual que los refranes, con la excepción de que los aforismos suelen ser la concepción de un autor determinado, quien es citado cada vez que su pensar es transmitido. 

Sin embargo, mi tarea consiste en avocarme exclusivamente a escribir éstas sentencias, en pos de alcanzar un cierto número de aforismos que valgan la edición de un libro. El amor, el odio, la paz, la violencia, el miedo, la valentía, la cobardía, el todo, la nada, la intuición, la justicia, la injusticia, la felicidad, la tristeza, la traición, el arte, los celos, la bondad, la maldad, la mediocridad, la muerte, la libertad, los sueños, el tiempo, la ironía, la sabiduría, la escuela, los valores, la vida, la poesía, son sólo algunos de los temas a los cuales hacen alusión mis aforismos. 

Aunque no sea una tarea que requiera la misma concentración que un relato, escribir aforismos demanda un ingenio particular, una chispa de inspiración divina; requiere de una lucidez y agudeza excepcionales, pues no estamos hablando de escribir aforismos que llegan a la mente de la nada, con la necesidad imperiosa del autor de plasmarlos en el papel, sino de crearlos, recrearlos, escribirlos, reescribirlos, como si se tratasen de un cuento: con principio, nudo y desenlace.