Las dudas y la certeza de un escritor novel


Debo confesar que no es la primera vez que desperdicio horas completas de mi vida explorando si el buscador líder de Internet contiene las esperadas respuestas a algunas de mis dudas existenciales, que probablemente sean idénticas a las de otros tantos escritores nóveles de nuestra época: ¿Cómo puedo publicar mi primer libro? ¿Se puede vivir de escribir literatura? ¿Cómo escritor novel, me conviene más esperar por tiempo indefinido a que una editorial acepte mi original, tratar de contactar con un agente literario, pagar por la edición de mi libro con una tirada mínima de ejemplares u optar por la publicación digital que, queramos o no, se perfila como el futuro del libro? 

Lamentablemente, tampoco es la primera vez que ésta búsqueda de respuestas me abandona a mitad de camino, más confundido después que antes de iniciarla. 

A pesar de todo, cualquiera que emprenda la equivalente búsqueda podrá deducir una particularidad como conclusión determinante, contundente; quizá la única certeza con la que un hombre de letras tropiece entre un ramillete de dudas: ningún escritor o aspirante a serlo, tiene un porvenir sencillo, al menos en lo que respecta a sus comienzos. Y si además de escritor se pretende ser un buen escritor, las cosas se complican aún más, en tiempos donde las obras literarias se enfrentan en una competencia desleal contra libros que nada tienen que ver con la literatura, sino más bien con alguna que otra moda pasajera, efímera. 

Pero a pesar de tantas dudas, y a sabiendas de que éste no es un sendero llano, fácil de andar, sino más bien una pendiente repleta de cantos rodados que en cualquier momento me pueden hacer rodar, una certeza por encima de toda duda me mantiene en el camino: amo escribir. Intento a cada instante superarme como escritor. Escribo hasta cuando no escribo, pues la escritura circunda mi existencia y ha hecho un nido permanente en mi mente aguardando esos momentos extraordinarios en que extiende las alas para volar sobre la página y brindarme ésa sensación única e incomparable de libertad absoluta, donde puedo crear o recrear un mundo, y hacer o deshacer a mi entera voluntad. 

12 comentarios

  1. "Escribo hasta cuando no escribo".
    Una frase preciosa que refleja algo que envidio, la creatividad para hacer surgir historias de la nada. Como buena lectora siempre digo que hay que intentarlo, aunque conociendo a muchos autores que buscan e intentan, veo que es un camino difícil.
    Sin embargo, y volviendo a esa frase, cómo evitar intentarlo si vives escribiendo?
    Besos

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    1. Para mí, es imposible evitar el intento continuo y permanente de hacer una y otra vez lo que uno ama, a pesar de todas las dificultades que conlleva.

      Gracias por tu aporte.

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  2. me gusta mucho y tienes razón no es un camino fácil, pero placentero si es.xoxo.A.

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    1. Absolutamente placentero, al menos para los que amamos escribir. Es un medio de expresión inigualable.

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  3. No te rindas, el camino es largo y lleva consigo sinsabores y alegrías, lo interesante es el recorrido porque enriquece y no solo la web te dara respuestas o te dejara en blanco, date un tiempito para echar una breve mirada a los clasicos, siempre encontraras algo, un abrazo feliz y que te cunda decimos aca en Chile,

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    1. Gracias, Carmen. Efectivamente vengo leyendo buenos libros desde hace tiempo. En mi opinión personal, el placer de la lectura de un buen libro entre las manos es incomparable al de leer de una pantalla.

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  4. Creo firmemente que si te concentras de verdad en algo, si realmente lo quieres, puedes conseguirlo. Lo que sea.

    Susan Polgar

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  5. «Si en algún punto se hallan de acuerdo los que han estudiado el arte de escribir, es en el siguiente: el medio más seguro de despertar y mantener la atención del lector consiste en expresarse de un modo específico, definido y concreto. La eficiencia de los grandes escritores –Dante, Shakespeare– se debe a que se ocupan de las circunstancias particulares y refieren todos los detalles que vienen al caso. Sus palabras evocan imágenes.»

    William Strunk, Jr., Los elementos del estilo.

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  6. ¿Cuál es la que usted considera la mejor formación intelectual para un escritor en potencia?

    Digamos que debería ir y colgarse porque ha descubierto que escribir bien es imposiblemente difícil. Después su propio yo debería descolgarlo y obligarlo a escribir tan bien como pueda durante el resto de su vida. Al menos tendrá la historia de haberse colgado para empezar.

    Ernest Hemingway, entrevistado por George Plimpton, 1958. Confesiones de escritores. Narradores 1. Los reportajes de the Paris Review.

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  7. –¿Sabes –me preguntó Walter Bradbury– cómo diría Hemingway «El sol salió al día siguiente»?

    –No, le dije preocupado. (Nunca había leído a Hemingway)– ¿Cómo lo haría, Brad?

    – Diría «El sol salió al día siguiente» –me respondió Brad.

    Fue suficiente. Era la mejor lección de literatura que me habían dado jamás, y sólo duró diez segundos. Escribí mi segunda novela, En la arena estelar, con un estilo sencillo, y Brad la aceptó.

    Isaac Asimov, Yo Asimov

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  8. Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho. No conozco ninguna manera de saltárselas. No he visto ningún atajo.

    Yo soy un lector lento, pero con una media anual de setenta u ochenta libros, casi todos de narrativa. No leo para estudiar el oficio, sino por gusto. Cada noche me aposento en el sillón azul con un libro en las manos. Tampoco leo narrativa para estudiar el arte de la narrativa, sino porque me gustan las historias. Existe, sin embargo, un proceso de aprendizaje. Cada libro que se elige tiene una o varias cosas que enseñar, y a menudo los libros malos tienen más lecciones que los buenos.

    Stephen King, Mientras escribo

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    1. Gracias por todas estas sugerencias, Carlos. Vale la pena descubrirlas o recordarlas, en caso de conocerlas, y son y pueden ser de muchísima utilidad para cualquier escritor.

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