Definiendo el estilo del blog

En septiembre de dos mil once inicié mi blog con una intención del todo clara: darme a conocer como escritor. La descripción o eslogan del sitio, que en un principio fue «Weblog oficial del escritor», para luego mutar a «Bitácora oficial del escritor» por tratarse, en parte, de un espacio similar a un diario personal, desde un comienzo me asistió en la ardua tarea de asentarles a los recién llegados visitantes el sentido global del espacio en el que se hallaban, en apenas cuatro palabras, para que no se sintiesen abrumados por la incertidumbre. 

Pero tener clara la meta, el sentido por el cual me encontraba en la red comunicándome con un mundo de lectores anónimos, siendo también un completo desconocido para una magnánima cantidad de todos ellos, en ningún modo ameritó haber definido de antemano el estilo con el cual trataría de cumplir dicho objetivo, pues tengo el convencimiento de que el estilo se halla en la práctica continua, razón por la cual, a prueba y error, a error y prueba, en menos de medio año de actividad en el blog cambié de diseño en reiteradas ocasiones, modifiqué la designación inicial de algunas de las etiquetas (sin que muchos se percatasen de ello), comencé a añadir imágenes tardíamente para ilustrar mis textos, añadí una breve descripción en la barra lateral para que en pocos segundos el visitante ampliara aquello de «Bitácora oficial del escritor»; y además de las etiquetas, para un óptimo orden del sitio, añadí un apartado de secciones que comprenden la totalidad de las entradas (es decir, cada una de mis entradas está ubicada al menos en una de todas esas categorías, que no son más que una selección de las etiquetas principales del blog), etcétera. 

En todos los casos, definir el estilo del blog, desde mi óptica, alude a que el lector/usuario/visitante siempre tenga en claro de qué tema o temas trata el sitio: en todo momento, a toda hora, todo el año; de no confundirlo con informaciones que no tienen nada que ver la una con la otra. Y, creo, desde mi humilde perspectiva, que hasta ahora he cumplido con dicho propósito sin desviarme del camino: quien ingresa en mi sitio tiene en claro desde el momento en que lee la dirección, sin necesidad de que nadie se lo explique, que el tema principal del blog gira en torno a las opiniones o intereses personales de su autor, pues de lo contrario le hubiese puesto cualquier otro nombre, pero nunca el mío. 

Conservo plena conciencia de que menos de seis meses de actividad es un tiempo relativamente escaso, en el que, indefectiblemente, aún me encuentro definiendo el estilo del blog, en el que el sitio aún necesita ganar autoridad en la red: esa atención, generada por la tensión, que sólo conseguiré una vez que ustedes, los lectores/usuarios/visitantes, se convenzan de que el sitio nació para quedarse en línea, que no lo arrumbare en el olvido en unas pocas semanas más cuando me arrepienta de ser escritor (algo que no creo que suceda). 

Es por ello que, en éste continuo proceso de definición, agradeceré eternamente sus opiniones, sus críticas constructivas sobre  aquello que podría implementar u optimizar para seguir avanzando con mi página, en el momento que fuere, en pos de llegar a nuevos lectores día a día, sin desviarme del camino.