El tiempo no es lineal

Desde pequeños nos han inculcado que la evolución era ascendente, es decir, hacia arriba, y que el tiempo era lineal e iba hacia adelante; razón por la que hemos creído que para evolucionar debíamos avanzar en los infinitos puntos de esa linea, y que aquello que se hallaba por encima de cualquier objeto, sujeto, era superior a lo que se encontraba por debajo, denominado inferior.

La Filosofía Hermética lo explica claramente en el principio de Correspondencia, aludiendo al siguiente precepto: Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”. En simples palabras, la sentencia declara que en realidad no existe algo superior ni  tampoco inferior, pues tanto arriba como abajo, en lo denso como en lo sutil rigen las mismas leyes. E incluso podríamos decir que arriba, abajo, no son más que percepciones humanas: conceptos creados por nuestra mente para tratar de razonar lo irrazonable, de explicar lo inexplicable de la realidad en la que vivimos.

Todos estamos en evolución, en continuo movimiento, pero la evolución no es ascendente, sino constante, eterna, porque aún cuando creemos que descendemos, no involucionamos. Así como arriba y abajo sólo son percepciones holográficas concebidas por nuestra mente, puntos de referencia inexistentes, también el ascenso y el descenso lo son. Y el tiempo no es lineal, pues siempre nos encontramos en un punto  indeterminado, que tal vez ni siquiera sea un punto, pero debemos otorgarle alguna forma, algún nombre, para expresarlo con palabras. Y ese punto, que no es ascendente ni descendente ni tampoco estático, que se encuentra en invariable actividad, es el conocido y renombrado aquí, ahora.

Sólo existimos en éste instante, en el momento presente. Lo que no quiere decir que el pasado o el futuro no existan, como muchos aseguran en nuestra época. Al igual que el presente, el pasado y el futuro existen aquí y ahora, aunque esa división del tiempo también sea una imposición de nuestra visión mundana, otro más de nuestros tantos límites ilusorios.

En conclusión, somos nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro moviéndose constantemente en éste mismo instante. Y aunque resulte incomprensible, nos movemos hacia ningún lugar, con total determinación...