El mundo está lleno de idiotas, empezando por mí


Me gusta y me fascina cuando escribo un título que hace pensar una cosa, pero cuando consumas la lectura del artículo al cual precedía, cuando comprendes el secreto que cercaba dicho encabezado, percibes el contexto real, totalmente opuesto al que prejuzgabas (o no). 

Para disipar dudas de antemano, le diré que no, señora, señor (adulto, adulta –como diría la presidente de la República Argentina-, niño, niña, adolescente, ¿adolescenta?). No creo ser un idiota. Aunque algunos idiotas nunca se enteran de que lo son, pero creo no pertenecer a ese grupito selecto de seres… ¿cómo es que se dice…? ¿Humanos? (como todos esos idiotas, claro está).  

Antes de que alguno desgaste sus dedos (y mi paciencia) escribiendo un sermón sobre la autoestima, la valoración personal o lo que fuere (porque para criticar parece que todos somos creativos graduados de la Universidad de Harvard), le invito a que lea las palabras que suceden a éstas. Luego cada quien podrá opinar lo que se le venga en gana, sin censura, pero con conocimiento de causa, que es lo que en verdad importa a la hora de emitir veredictos. 

Que comience la función

Todos somos espejos, modelos vivos del otro. Al igual que todos son espejos, vivos retratos de nosotros. Lo que vemos en el otro, lo que juzgamos en el otro, también se halla en nosotros (por mucho que nos duela). 

Lo único que nos diferencia del otro (que no es el otro) es que la esencia de cada uno de nosotros tiene libre albedrio (apareció una iglesia en tu cabeza, desaparécela que no tiene nada que ver con esto, antes de que te envíe a escuchar todos los discursos que el Papa ha conferenciado desde el 19 de abril de 2005 -día en el que asumió el papado-) para elegir a qué impulsos remitirá su vida o a qué motivaciones, para crear la realidad que le circunda, a través de sus actos. 

¿No entendiste nada? Bien (a menudo tengo que explicar las cosas varias veces; todavía no sé si el problema es el emisor, el receptor o ambos). Lo explicaré en castellano básico: la realidad (que sólo es una percepción humana), tu vida misma es un reflejo de lo que pasa por tu mente. Y ahora algunos saldrán exponiendo que no, que la vida no puede ser una percepción, que es un reflejo de los sentimientos, del corazón (mas otros sentimentalismos que vamos a omitir para no aburrir a nadie). Bueno, puede que tengan razón, no se los niego, pero la mente es un filtro de todos los sentimientos e intuiciones, así que en resumidas cuentas, la realidad la creamos con nuestra mente (está bien, está bien… y con los sentimientos y con la intuición, como si se tratase de un batido que integra todos los componentes; ¿contentos?). 

Cuando algo que vemos en los otros nos molesta, nos disgusta, nos enfurece o nos pone rabiosos, debemos mirar hacia nuestros adentros (no es necesario pasar por el escáner del aeropuerto, no te preocupes) porque existe algo en ello que no hemos resuelto. Claro que no vamos a ponernos contentos si una persona arriba tarde a la cita (salvo que sea alguien que no queremos ver ni en figuritas), pero una cosa es molestarse por el retraso y otra es aceptarlo, simplemente, porque no podemos hacer nada para volver el tiempo atrás (si piensas que puedes, o eres un genio que ha descubierto la máquina del tiempo, o  debes abandonar las películas y libros de ficción, y todo programa que comience con un letrero que diga: “Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia…”). 

Y entonces... ¿Por qué el mundo está lleno de idiotas, empezando por mí?

Dada la información que acabo de presentar, hasta un niño menor de diez años (los niños son más inteligentes que nosotros, no cabe duda que ese puede ser suficiente motivo) entendería que si creemos que el mundo está lleno de idiotas, entonces nosotros somos los primeros, porque todo lo que nos disgusta de los otros, es un reflejo de aquello que no hemos resuelto en nuestra propia existencia.

22 comentarios

  1. Curioso artículo para reflexionar, como dice el título de la sección "momento de reflexión".

    Tanto es así que lo que nos pasa a nosotros es reflejo del otro, del de enfrente, que tú adviertes de las posibles respuestas y discursos moralistas en las respuestas, cosa que espero que respete el personal.

    Siempre es un gusto leerte.

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    1. Es una reflexión atípica, no lo vamos a negar. Si leyeras cualquiera de las que he publicado anteriormente, en ninguna he parodiado tanto como en ésta. De todos modos, sobre todo lo que se encuentra entre paréntesis, es mitad en serio y mitad en broma o ironía. Y a mí me gusta descontracturar las situaciones de vez en cuando; escribir de una forma que me parece bastante más entretenida, aunque algunos temas no lo permitan, a no ser que uno sea un desgraciado y no le importe nada, que no es mi caso.

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  2. A mi también me gusta escribir, aunque de forma practicamente anónima y te entiendo.

    La utilización de la ironía en la escritura, tanto en prosa como en verso, es un arma que permite decir lo que piensas realmente, pero haciendo que el lector tenga que entender el trasfondo del mensaje.

    Para ello, qué mejor que seguirte y compartir experiencias.

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    1. Adhiero íntegramente. Muy buena explicación sobre la utilización de la ironía en la escritura.

      Para mí la ironía dota al texto de un encanto particular, que muchos no comprenden ni comparten en esencia y muchos otros sí, pero siempre genera algo... aunque sea admiración o total rechazo.

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  3. me encanta tu blog, suelo visitarlo con frecuencia

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  4. De verdad, me ha causado gracia por unos momentos tu entrada. Me fascina cómo explicas las cosas, lo que haces para que te entiendan, pero está clarísimo y sin pelos en la lengua.
    Tienes muchísima razón, infinidad de veces criticamos lo que no nos gusta, somos doctorados en ello, pero no nos atrevemos a mirar todos nuestros defectos.
    Linda entrada, linda y reflexiva.
    Si tienes hermanos, comparto mi entrada de hoy contigo.
    Un abrazote, grande, grande desde Perú!.

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    1. Gracias, Nuria. En verdad la entrada que escribí es bien irónica y, sin embargo, bien directa. Hasta a mí al volver a leerla me causa gracia. Y, sin intenciones de halagarme o vanagloriarme, creo que ha resultado una reflexión muy interesante, pero también muy entretenida. A veces no se logra, pero otras sí, y creo que hasta cierto punto puedo reconocerlo (no siempre).

      Estaré encantado de que compartas la entrada donde quieras, con quien quieras y cuando quieras, Nuria.

      Un abrazo y gracias por leerme habitualmente.

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  5. Pasé por aquí, y me di cuenta de una cosa: ¿Qué podemos hacer por nosotros mismos? Si no queremos reconocer en la gente que nos rodea, ni nuestros propios defectos, ni nuestras propias virtudes?

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    1. Lo que podemos hacer por nosotros es mirar hacia adentro, buscar las respuestas, las virtudes, los defectos en nosotros, y dejar de juzgar a los demás. Todo eso podemos hacer, que no es poco. Al hacerlo, también estaremos contribuyendo con la humanidad, porque todos somos uno.

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  6. Hola... ¡Si parodiaste! Creaste un buen texto literario del que te auto-convenciste. Pero yo no me lo creo ni ahí. Supongo que soy como digo siempre "La oveja negra del rebaño". No me gustan los conceptos que nos reducen a "manadas de individuos semejantes" ¿Hombre? Así fue como preguntaste. Me gusta más "El bípedo implume de Rayuela de Julio Cortazar". En lo que respecta a tus enunciados, creo que cada uno en el fondo se encuentra inmerso en los males de su propia existencia. Si reconozco que todos vemos un puñados de idiotas alrededor, pero no creo que sea un reflejo de nosotros mismos. En todo caso, creo que es la parte de nosotros mismos que no acuerda con el entorno. Yo en lugar de decir idiotas, he creado un artilugio más sofisticado... "La máquina de tragar Boludos"... ¿Viste que en Argentina todos somos Boludos? Yo hace tiempo que tengo pensado patentar esta creación, que al modo de una alcantarilla colocada en las esquinas, iría limpiando la ciudad de Boludos. A lo mejor, llega el día en que cada quien recupera un nombre y un apellido. No creas que te voy a clavar puñales por opinar diferente, esto te lo digo, porque al comienzo del artículo abriste el paraguas. Pero creo que lo más sublime que tenemos, es la personalidad y la propia diversidad. El ser humano tiende a catalogar con el fin de entender y esa creo que es la animalada más grande, o lo que le quita a la existencia la exquisitez de la diversidad. Yo en lo personal, no me creo tan importante para ser el reflejo de nadie ni creo tampoco que alguien lo sea de mí. Este no deja de ser un concepto viejo que hemos heredado y que debiéramos intentar cambiar para las nuevas generaciones. Claro que, cultivar la apertura mental y que cada individuo reconozca sus propios valores y virtudes como individuo, puede llegar a ser peligroso para un sistema que hace años que nos viene manipulando. Saludos y de todas formas y aunque no piense como vos, me gustó tu artículo.

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    1. Hola, Gustavo. Aunque nuestras visiones de la realidad disten en grados, me gustó tu comentario. Es una opinión dirigida con respeto, con fundamento y bien escrita, lo que valoro mucho.

      Mi parodia tiene que ver con mi visión de la realidad y el texto me ha gustado porque sale de lo común de lo que venía escribiendo y publicando hasta ahora. Aunque sabrás que uno nunca está totalmente conforme con su obra.

      No creas que por pensar que todos somos espejos, no crea que todos somos individuos, únicos, diversos, irrepetibles. Para entender el concepto hay que dar lugar a la paradoja y, quizá, a la contradicción. Digamos que una cosa es que todos seamos iguales y, otra muy distinta, es que todos seamos idénticos. Pues yo creo que todos somos iguales, porque todos somos humanos, pero no creo en absoluto que todos seamos idénticos. Y nuestras identidades, nuestra esencia, como me gusta llamarle, es lo que nos hace únicos, diversos, irrepetibles.

      La verdad es que no comprendo por qué catalogas que para vernos como reflejos del otro y ver a los otros (que no son los otros, para mí), debemos creernos muy importantes, cuando no sólo nos estamos viendo a nosotros como espejos, sino a todo y a todos.

      Voy a darte un ejemplo que creo válido, que en ningún modo intenta convencerte ni a vos ni a nadie. Al leer mi texto, que puede ser el texto de cualquiera, no sólo leíste mi texto, sino a vos mismo. ¿Cómo es esto? Resulta que cuando leíste el texto, de algún modo dejó de ser mío (si no digo "de algún modo" cualquiera podría robarme la autoría) y lo hiciste tuyo; lo utilizaste como espejo para ver tu propia realidad, más allá de la que planteo. Y esto está demostrado en tu comentario. Mi escrito es una proyección de mi experiencia, mientras que tu comentario es una proyección de mi escrito, y esta respuesta es un reflejo de tu comentario.

      ¿Por qué pensar que el concepto de "espejos" habla de fieles reflejos o de seres idénticos, cuando cada uno tiene una esencia que es única? Hablo de reflejos del mismo modo que el médico golpea la rodilla de una persona sana y "por reflejo" pega la famosa patadita.

      Muchas veces, cuando hablo de que somos individuos y que no está mal que lo seamos, porque individuo viene de "indiviso", de algo que no está dividido, la gente se enoja conmigo. Pero también defiendo ese concepto, no te quepa duda. Para mí no hay que confundir individualismo con egoísmo, que es lo que hacen la mayoría de las personas.

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  7. Lo mejor del post, el titulo, fantastico !!!

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    1. Te agradezco el comentario, aunque no sé si será un halago o un insulto... Me quedaré con la duda.

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    2. jajajaj, a mi tambien me encantó el título, y es un halago ehhh

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  8. Yo me lo tomaría como un halago, jajajaja, la verdad es que lleva 100% de razón. Solo hay que mirar a nuestro alrededor.

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  9. Me encanta tu trabajo, sigue asi que no dejare de visitarte.

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  10. Cuanta razon tienes, pero lo peor es que aun diciendolo no cambiamos de actitud

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    1. Supongo que habrá que intentarlo, José. Saludos.

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