Entrégale tu luz al mundo y tu mundo brillará

Nelson Rolihlahla Mandela fue el primer presidente de Sudáfrica en ser elegido por medios democráticos bajo sufragio universal. En esta ocasión quiero recordar y compartir uno de sus más brillantes pensamientos y una modesta reflexión al respecto. 


Nelson Mandela expresó: 
Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que seamos poderosos más allá de cualquier medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso, fabuloso? La pregunta relevante sin embargo es: ¿quién eres para no serlo? Eres hijo de Dios. Tu pequeñez no le sirve al mundo. Todos podemos brillar, como lo hacen los niños. Nacimos para hacer manifestar la gloria de Dios que está entre nosotros. La misma no se otorga solamente a algunos de nosotros, sino que está en todos. Y, mientras que dejemos que nuestra propia luz brille, inconscientemente le damos permiso a otra gente a hacer lo mismo. Del mismo modo en que fuimos liberados de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente otros.

Momento de reflexión

La historia la puedes encontrar en cualquier sitio, pero antes de comenzar debo asentar que Nelson Mandela pasó 27 años en la cárcel, aunque inicialmente había sido condenado a cadena perpetua acusado de sabotaje, por luchar a favor de los derechos y la libertad de la ciudadanía negra, como líder del brazo armado del Congreso Nacional Africano. 

Tras ser liberado, el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró pacíficamente a su partido en las negociaciones para obtener una democracia multirracial en Sudáfrica. Y en la cárcel quedaron encerrados y, paradójicamente liberados, el odio que pudo haber sentido alguna vez, los rencores por el maltrato sufrido en prisión y cualquier hipotético deseo de venganza. Nelson Mandela transmutó la violencia en paz, la venganza en justicia, el odio en amor y el flagelo que se le instigó, en perdón. Un ejemplo de humanidad, valor, valores, tolerancia, amor incondicional...

En su pensamiento, Nelson Mandela nos incita a brillar en la vida, a ser nosotros mismos, a ser. Porque al mundo no le sirve que estemos dormidos, sino que soñemos y vayamos más allá de nuestros límites y los que nos quieran imponer, trabajando para alcanzarlos y superarnos cada día. Al mundo le sirve que seamos libres, porque nadie puede ser sin libertad. 

Sólo tú sabes y decides lo que quieres ser y hacer. Nadie más. Porque tú eres libre, porque tú eres genial, porque tú creas tu realidad; porque así como los sueños nacieron para soñarlos, tú naciste para soñar, y, soñando, despertar. Has venido al planeta para amarte y para amar a los demás, que son una extensión de lo que eres, moviéndose, viviendo y existiendo en otro cuerpo. Porque tú eres como un faro que, encendido, tiene el poder de iluminar a los demás. Por eso, entrégale tu luz al mundo y tu mundo brillará.