Julio 2012: un mes agobiante

Comencé julio publicando a diario en mi blog y luego de la primera quincena del mes mi inspiración mermó o discontinué las actualizaciones por la razón que aquí detallo. 


Mis lectores (si es que así los puedo llamar) saben que mi interés principal está enfocado en publicar mi primer libro, pero últimamente no he podido continuar con su escritura.

Una de las principales razones de haber postergado mi sueño temporalmente es que desde hace un par de meses me encuentro haciendo unos arreglos de revoque, enduído, pintura, etc. en mi casa y eso me ha consumido casi todo el tiempo necesario para escribir, además de todo lo que conlleva embarcarse en éste tipo de refacciones: un desorden espeluznante en todo el perímetro de la casa, una cantidad de polvo inimaginable que se reproduce a cada instante como si las partículas fuesen hermafroditas, una incomodidad constante y un desgaste físico, emocional y mental por todo lo mencionado y mucho más...

Por un lado me siento en deuda conmigo mismo por no haber podido seguir escribiendo mi libro de aforismos. Por otro, sé que debo terminar con los arreglos antes que nada, para volver a vivir en un cierto orden, en un sitio libre de polvo, donde pueda sentarme a escribir en paz. 

Por otra parte, el encierro me tiene agobiado. Lo único que quiero por estos días es sentir esa satisfacción inexplicable e intransferible de la obra terminada, de saber que todo eso lo hice con mi esfuerzo y con mis manos, para volver a mi vida cotidiana: entrenar, caminar, escribir, publicar y difundir mi obra literaria.