Tú eres

Ya te he dicho que tú eres genial y que tú eres libre. Ahora te diré que más allá de ser genial y libre, tú eres, ante todo y ante todos; ante algo y ante nada. Y nada más y nada menos que eso. 


Shakespeare dijo alguna vez que ser o no ser es la cuestión. Si William se refirió a ser algo, entonces diré que estoy parcialmente de acuerdo con su célebre frase. En cambio, si hizo alusión a ser alguien, no. 

Estoy totalmente convencido de que eres alguien, aunque algunos crean, como lo expresé en «Los títulos y lo que somos», que sin una chapa, un pergamino o algún bien material que hayas obtenido en esta vida, no eres nada.  

Por supuesto que eres, más allá de todo. Eres porque existes, eres porque eres, eres lo que eres, sin ninguna explicación, aunque innumerables personas en el universo se empeñen en esclarecerlo y yo me adhiera a ese grupito irracional de seres supuestamente racionales y ocupados en cuestiones "importantes". Lo que eres no se puede tocar, no se puede ver, no se puede oír ni oler ni degustar: sólo se puede intuir. 

Eres una conciencia, un espíritu, una esencia. Eres y no eres todo eso. Eres algo que no tiene nombre ni tiene explicación. Eres un ser humano y, al mismo tiempo, un ser cósmico que no pertenece a la Tierra. Y eres y tampoco eres todo eso. Eres algo que no cabe en un escrito, porque no tiene forma ni dimensión. 

El modo más sensato de decirte que tú eres, sería sin decirlo, dejando en blanco toda esta absurda elucidación. Pero así como no eres un conjunto de palabras, tampoco eres la ausencia de ellas. No eres vacío ni materia ni nada que pueda reproducir verbalmente ni por escrito. 

Eres algo indefinido, totalmente definido. Eres un ser de luz que brilla gracias a la oscuridad. Eres un ser de oscuridad que hace que otros puedan brillar. Y, finalmente, no eres luz ni oscuridad ni sombra. Eres tú, porque tú eres y ni siquiera . Sólo eres.



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