No me abato, mi amor, porque es sabido
que en la hora vespertina el sol se oculta,
y aunque esa oscuridad su luz sepulta
permanece en el cosmos, encendido.
De modo que una vez que hayas partido
sabré que, aunque la ausencia nos resulta
como una maldición, como una multa,
sin estar, estaré a tu esencia unido.
Si todo es parte de una misma parte,
en vano es conceptuar que estarás lejos
si tengo un corazón que sabe amarte.
Si el amor floreció en nuestros espejos,
te amaré, así no pueda acariciarte,
pues veré en tus dos ojos mis reflejos.





Entrañablemente Hermoso y Hermosamente entrañable...
ResponderEliminarMelancólicamente profundo y profundamente Melancólico...
Bellamente doloroso y dolorosamente Bello...
Gracias por el comentario.
EliminarSaludos.
Ah! olvidé felicitarte por el Soneto tan bien logrado
ResponderEliminarExcelente!
ResponderEliminarGracias.
EliminarUn encanto de soneto. Gracias! Besitos!
ResponderEliminarGracias a vos por leerme y comentar en el blog, Aurora.
EliminarUn beso.
Muy emocionante!
ResponderEliminarSaludos!!!
Gracias por tu comentario, Sil.
EliminarSaludos.
De nada, lo bueno hay que reconocerlo (como también, lo malo). Los dos primeros comentarios, son míos. No así, el tercero.
ResponderEliminarBuen día, saludos.
Suponía que el tercer comentario no era de la misma persona que los dos primeros.
EliminarQue tengas un buen día.
:) Discúlpas ofrezco entonces...Pero, por la forma en que respondiste...Y bueno, sólo es un detalle :)...Gracias.
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