«¿Cuál es el primer deber
del hombre?
La respuesta es
muy breve:
ser uno mismo».

Henrik Johan Ibsen

Unida en la partida - Soneto


No me abato, mi amor, porque es sabido
que en la hora vespertina el sol se oculta,
y aunque esa oscuridad su luz sepulta
permanece en el cosmos, encendido.

De modo que una vez que hayas partido
sabré que, aunque la ausencia nos resulta
como una maldición, como una multa,
sin estar, estaré a tu esencia unido.

Si todo es parte de una misma parte,
en vano es conceptuar que estarás lejos
si tengo un corazón que sabe amarte.

Si el amor floreció en nuestros espejos,
te amaré, así no pueda acariciarte,
pues veré en tus dos ojos mis reflejos.