La sociedad de los poetas muertos: "Entender la poesía", por J. Evans Pritchard, doctor en filosofía

A continuación leerán la transcripción de un fragmento memorable de la película «La sociedad de los poetas muertos» (título orginal: Dead Poets Society). Porque la poesía no es rima ni métrica ni palabras bonitas: es pasión.


—Señores, abran el libro por la página 21 de la introducción. 
»Señor Perry, ¿quiere leer el párrafo inicial del prólogo, titulado “Entender la poesía”?

—“Entender la poesía”, por J. Evans Pritchard, doctor en filosofía. “Para entender a fondo la poesía debemos antes familiarizarnos con su métrica, rima y figuras retóricas, y luego hacernos dos preguntas: una, ¿con cuánto talento se ha conseguido el objetivo del poema?, y dos, ¿qué importancia tiene dicho objetivo?
»La pregunta uno mide la perfección del poema, la pregunta 2 su importancia, y una vez estas preguntas están contestadas, determinar la grandeza resulta una tarea relativamente fácil. Si la medida de perfección del poema se coloca en la horizontal de una gráfica, y su importancia se marca en la vertical, entonces calculando el área total del poema tendremos la medida de su grandeza.
»Un soneto de Byron puede puntuar mucho en la vertical, pero sólo lo normal en la horizontal. Un soneto de Shakespeare, por otra parte, medirá mucho horizontal y verticalmente, dando un área masiva total que nos revelará que el poema es verdaderamente grande. Al ir viendo los poemas de este libro, practiquen este método de medición, al aumentar su habilidad para evaluar los poemas de esta manera, también aumentará su disfrute y comprensión de la poesía”.

—Un excremento: eso me parece el señor Evans Pritchard. No se trata de tuberías, hablamos de poesía. ¿Cómo se puede describir a la poesía como el concurso de Miss América? “Si, me gusta Byron, le doy 42 puntos pero le fallan las piernas”. 
»Quiero que todos arranquen esa página. Adelante, arranquen la página entera. Ya me han oído, arránquenla. ¡Arránquenla! ¡Vamos, arránquenla! 
»Gracias, señor Dalton. 
»Señores, hagan el favor de arrancar esa página. Arranquen la introducción entera. Quiero que desaparezca, fuera, que no quede nada. ¡Arránquenla, vamos! ¡Hasta nunca J. Evans Pritchard, doctor en Filosofía! ¡Arranquen, rompan, hagan trizas, arránquenla! Sólo quiero oír cómo arrancan al señor Pritchard. Haremos un rollo y lo pondremos en el váter. 
»No es la Biblia, no irán al infierno por eso. 
»En trocitos pequeños, que no quede nada.
»¡Arránquenla! ¡Rómpanla! 
»¡Sigan rompiendo, señores! Esto es una batalla, ¡una guerra! Las víctimas podrían ser sus corazones o almas. 
»Gracias señor Dalton. 
»¿Ejércitos de estudiantes que avanzan midiendo la poesía? ¡No! ¡Aquí no los tendremos! Se acabó el señor Evans Pritchard.
»Ahora, querida clase, aprenderán a pensar otra vez por sí mismos. Aprenderán a saborear las palabras y el lenguaje. A pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo.
»Veo que el señor Pitts piensa: “La literatura del XIX no tiene nada que ver con la escuela de comercio o la facultad de medicina”. ¿Verdad? Es posible. 
»El señor Hopkins quizá también piense: “Sí, deberíamos limitarnos a estudiar al señor Pritchard, aprender la rima y métrica y olvidarnos de intentar alcanzar otras ambiciones”.
»Les contaré un secreto. Acérquense. ¡Acérquense! No leemos y escribimos poesía porque es bonita, leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… son las cosas que nos mantienen vivos. 
»Citando a Whitman: ¡Oh, mi yo!, ¡oh, vida!, de sus preguntas que vuelven, del desfile interminable de los desleales, de las ciudades llenas de necios. ¿Qué de bueno hay en estas cosas, oh, mi yo, mi vida? Respuesta: Que tú estás aquí, que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso. Que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso…
»¿Cuál cederá su verso?

16 comentarios

  1. Maravilloso, la de cosas que tenemos que arrancar de nuestro cerebro para poder aprender lo que realmente vale y es importante... Tenemos que vaciarnos de toda esa basura que nos llena para poder apreciar realmente lo bello, lo hermoso, lo que nos mantiene vivos. Ya una vez podemos apreciar todo eso ¿qué podemos aportar nosotros con nuestra vida? Uffffffffff
    Muchas gracias por compartir

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    1. Gracias por tu comentario, Inma.

      Creo que se trata de desaprender muchas de las cosas que aprendimos para seguir creciendo y una vez que nos hayamos encontrado, aportar algo valioso y positivo a la humanidad.

      Un saludo.

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  2. Desde que vi la película esta escena me fascinó. Así como iban leyendo el texto de Pritchard iba alucinando. ¡Cómo se podía usar una estadística para valorar un poema!

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    1. A mí me sucedió exactamente lo mismo, Dorothy. Al igual que con otras tantas escenas, como por ejemplo la del final, que es realmente emocionante. Es una película sin desperdicio.

      En cuanto a la valoración de los poemas, lamentablemente mucha gente los valora de ese modo y está más preocupada por ver si el poema cumple con la cantidad de sílabas que "debiera" tener que con su contenido.

      Yo escribo sonetos y muchas veces cumplo con las "normas" establecidas y muchas veces no, porque también me parece un excremento lo que piensa el señor J. Evans Pritchard.

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  3. Hola, mi primer comentario en este blog, que sigo hace poco y me gusta. Voy a dar un ejemplo que siempre uso en estos casos, que no está directamente relacionado pero lo está. con ejemplo: música. comparemos una cumbia villera que no haya sido creada solo por cuestiones comerciales, sino creada por un artista del barrio y hecha con el corazón (villera: de barrio pobre) y una canción interpretada por Pavarotti. Quién puede decir que es mejor? es música, tampoco cuenta con parámetros fijos y medibles, osea mi ahijadito por ahí dibujó mejor que dalí. No?

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    1. ¿Seguro que es la primera vez que comentas en el blog, Javier? Estoy casi seguro que lo has hecho antes porque tengo grabada en la mente tu imagen de avatar.

      Me gusta tu breve reflexión y me parece muy apropiada. Algunas personas vibran con la cumbia, otras con el rock, el pop... Y no podemos aseverar que un género sea mejor que otro; tan sólo son diferentes.

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    2. ando por tantos lados jeje

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    3. Me imagino. Por lo mismo, es fácil olvidarse. A todos nos ha pasado y nos pasa.

      Un saludo.

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  4. Jorge Ángel, como éste hay bastantes ejemplos de que el Arte es más una expresión espontánea y audaz que la cima de una técnica... es la vida expresándose a veces en nuevas dimensiones y siempre resplandece de alguna manera. Más que armonía, lineamientos y belleza, el Arte es un original,espontáneo y atrevido gancho de pescar, una llave que si encaja en el cerrojo nos abre una puerta a nuevas sensaciones y de eso se trata el arte, de impresionar y explorar el alma.

    PTB

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    1. Gracias por tu comentario y reflexión. Yo creo que el arte es un medio de expresión y a través de esa exposición del alma, es que logramos conocerla, estudiarla y a duras penas entenderla. ¿Cómo entender completamente algo infinito?

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  5. Anónimo16.10.12

    Jorge: Esta pelicula me lleno de emoción, gracias por traerla a mi recuerdo. HAYDEE LORENZO

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    1. A mí también me llenó de emoción, Haydee. La he visto en varias ocasiones y cada vez que la veo es como si fuera la primera.

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  6. Es una película fascinante y llena de grandes escenas. Sobre todo porque a mi me recuerda Robbie Williams a un profesor que tuve en mi instituto que era igual, con la misma pasión por enseñar más allá del programa docente. El arte, el pensamiento, no son cosas que se puedan medir, o calibrar.

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    1. Opino lo mismo y también me hace acordar a un profesor que tuve.

      Gracias por tu comentario.

      Saludos.

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  7. Una de esas películas que me gusta ver de vez en cuando... Genial, sin duda.
    un abrazo!

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    1. A mí también. La he visto muchas veces en diferentes épocas y siempre fue como si la viera por primera vez.

      Un abrazo.

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