Y finalmente llegó el 21 de diciembre de 2012

Ya lo decía yo: "¿Por qué sé que en el 2012 no acabará el mundo? ¡Porque compré una lata de arvejas que vence en el 2013!" Aun así, algunos se rieron y otros no quisieron escuchar...


Corría el mes de diciembre de 2006. Por entonces tenía 17 años y administraba un Fotolog de fenómenos paranormales que pronto se convertiría en un sitio bastante popular. Nos encontrábamos a 6 años de que se cumpliera la supuesta profecía Maya de la que en la actualidad ya casi todos saben, y quise publicar el siguiente artículo, en un intento por esclarecer el panorama:   


Artículo publicado en Intuiciones el 21 de diciembre de 2006

21 de diciembre de 2012 
Los Mayas fueron una de las 3 culturas de América más importantes de todos los tiempos. Entre ellos se encontraban grandes matemáticos, astrónomos y constructores. Incluso midieron la rotación de nuestro sistema solar en la galaxia, que corresponde a 25.625 años terrestres.
Entre otros tesoros, dejaron a disposición de la humanidad 7 profecías con un nivel de conocimiento extraordinario y, sin duda, con basamento científico. 
La humanidad está recibiendo llamados de atención constantemente, y no es casualidad que si leemos los textos de distintos profetas podamos darnos cuenta  que esas profecías ya se están cumpliendo y sólo depende de nosotros mismos lo que suceda de ahora en adelante.
No es una locura decir que estamos viviendo tiempos proféticos: constantes luchas de poder, globalización de la tecnología a pasos agigantados, sociedades en desigualdad, guerras, epidemias, huracanes, tsunamis, terremotos, y tantas otras cosas que no nos alcanzaría el texto para nombrarlas todas.
Según la primera profecía, en 1992 entramos en un periodo de 20 años que terminará el 21 de diciembre del año 2012. Dicen que desde 1999 sólo quedan 13 años para tomar conciencia y desviarnos del camino de destrucción por el que avanzamos constantemente. 
Los mayas dicen que estaríamos viviendo “El tiempo del no tiempo”. Éste sería el último periodo de aprendizaje y grandes cambios de conciencia, para terminar con el mundo de odio y materialismo y, con ello, el final del miedo. La humanidad deberá elegir entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir la Tierra o evolucionar para volver a conectarse al verdadero tiempo de la galaxia y entender de una vez por todas que Todo está vivo, que somos parte de ese Todo y que no vale la pena destruir o sembrar el odio. 
También nos hablan de que, luego de éste periodo, la humanidad se verá ante "El salón de los espejos". Durante siete años cada uno de nosotros se enfrentará a sí mismo para vencer todos sus miedos.
Pero hay que tener mucho cuidado y no confundirse, porque los mayas en ningún momento nos hablan del fin del mundo, ellos nos dicen que tenemos la oportunidad de seguir evolucionando, que el sol es un ser vivo que cada cierto tiempo se sincroniza con el organismo de la galaxia y al recibir un fuerte rayo cambiará sus polos, produciendo una gigantesca llamarada radiante que afectará a la Tierra y a todos los seres vivos. Esto sucede cada 5.125 años y habrá que esperar hasta el viernes 21 de diciembre del año 2012 para ver qué pasa...

Reflexión del 21 de diciembre de 2012

Empiezo a escribir estas líneas en los primeros minutos del 21 de diciembre de 2012. Días atrás publiqué un artículo donde la NASA desmentía que hoy fuera a terminar el mundo. Ahora puedo decir sin temor a equivocarme: la NASA tenía razón. 

Seis años atrás creía en muchas cosas que hoy ya no creo, pero siempre tuve la certeza de que el mundo no terminaría. Ya lo decía hace unos días en "21/12/12: La necesidad de que se acabe el mundo": el egoísmo humano a veces es tan vasto que muchos esperan que un evento externo acabe con sus vidas o las modifique de algún modo, antes de tener el valor de transformarlas ellos mismos. 

Quizá sea cierto que estamos en las puertas de un profundo cambio de conciencia, de una nueva era; que éste fue "El tiempo del no tiempo", que entraremos en "El salón de los espejos" y paulatinamente nos enfrentaremos a todos nuestros miedos. Y si no lo es, quiero creerlo. Y quizá creyéndolo, lo cree, junto a otros miles o millones de seres humanos en todo el planeta.

Hay cosas que por estos días me resultan muy difíciles de concebir: con los años me volví más desconfiado y razonable; en otras palabras: me volví loco. Antes estaba mucho más cuerdo que ahora, aunque muchos piensen que es todo lo contrario. ¿Por qué me resulta difícil creer que la Tierra fue destruida por una lluvia de meteoritos hace millones de años y fuimos creados por la misma raza extraterrestre que además ideó un tiempo paralelo al universal donde nuestro planeta aún existe y permite que nosotros existamos? Porque no lo recuerdo y no poseo ninguna prueba fehaciente que me lo demuestre o por lo menos me lo muestre. ¿Por qué me resulta tan fácil creer en fantasmas, vidas pasadas o el poder de la mente? Porque lo experimenté conscientemente. 

Quizá de eso se trate el "cambio de conciencia" del que muchos hablan: de despertar ese conocimiento que se encuentra dormido en nosotros, para empezar a ver aquello que ahora nos resulta imposible siquiera  imaginar. Hay una frase que dice: "Lo hicieron, porque no sabían que era imposible." Yo les digo: Lo vieron, porque no sabían que era invisible...