La relación de los blogs con las redes sociales


Desde que las redes sociales hicieron su aparición en la red, casi todos los internautas nos relacionamos con algunas o muchísimas personas a través de sus páginas: gente de distintas nacionalidades que probablemente nunca hubiésemos conocido o contactado si no fuese por el ilimitado poder sin fronteras que las caracteriza.

Las redes sociales han transformado el mundo hasta el punto de que todo lo que acontece transita a través de ellas cual información y circula a una velocidad asombrosa: cualquier suceso, de cualquier índole, en pocos segundos puede transformarse en el interés común de casi todos los habitantes del planeta, por la viralidad de los formatos de estas redes que nacieron para revolucionarnos la vida, queramos o no, para bien o para mal.

Y en su momento, con la aparición de las redes sociales, muchos especularon con la posibilidad de que  acabaran definitivamente con el interés por los blogs. No obstante, la realidad que podemos vislumbrar es enteramente desigual.

En la actualidad, tanto las redes sociales como los blogs se benefician recíprocamente: mientras las redes sociales requieren de alimentarse a cada segundo de información fresca para subsistir en un mundo de individuos devoradores de información, los blogs generan constantemente contenidos innovadores que son compartidos en las redes sociales, tanto por los administradores que los generan como por miembros o seguidores que los leen, aumentando considerablemente el tráfico de visitantes hacia los blogs y generando un suculento, importante e imponente fragmento de la información que las redes sociales necesitan imperiosamente para mantenerse activas.

De hecho, numerosos editores de blogs habrán observado que, desde hace tiempo, muchas de las consultas, comentarios o sugerencias que antiguamente eran enviadas sin excepción a los correos electrónicos de la pestaña de contacto, ahora son remitidos a través de las redes sociales ligadas al blog en cuestión. Y esto ocurre porque la persona que desea contactarse posee pleno conocimiento de que, probablemente, sus inquietudes sean más rápidamente respondidas a través de una red social que del correo electrónico.

Por todo lo mencionado hasta aquí, todo blog que pretenda sobrevivir a los tiempos que corren, de una u otra forma deberá estar ligado a las principales redes sociales; las cuales, sin duda alguna, lejos de menoscabar la realización personal de cualquier blog, potencian sus virtudes sin limitaciones, posibilitando una extraordinaria difusión que años atrás estribaba prioritariamente de las azarosas búsquedas realizadas a través de los principales buscadores de la red, otorgando al blogger una actitud mucho más pasiva que en el presente. Ahora, el blogger puede lanzarse instantáneamente a las redes sociales en busca de sus lectores, en vez de esperarlos sentado en una silla durante meses, exponiéndose a que jamás lleguen.

Y tú, ¿qué opinas de la relación de los blogs con las redes sociales? ¿Crees que en futuro cercano o lejano las redes sociales potenciarán a los blogs o crees que simplemente los desplazarán?

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Cuando el camino se hace cuesta arriba


Cuando el camino se hace cuesta arriba nos exige superiores esfuerzos para continuar en ascenso, que suelen hacerse más amenos si tenemos un motivo que nos impulse hacia la meta, y demasiado agotadores si nos hallamos desanimados.

Un motivo suele actuar como una suerte de madero enterrado contiguo al tallo de la planta, para que las inclemencias del tiempo no la doblen ni la desbaraten. Pero cuando ese motivo no existe o se desvanece como una ilusión en el desierto, las plantas de nuestros pies espirituales no hallan un sentido para transitar la carretera de la vida y sienten el peso de la gravedad del asunto, que las imposibilita de andar libremente, como flotando en el éter. 

Aunque en ocasiones, aun asumiendo un sueño que nos motive a continuar andando, las energías parecen agotarse porque el universo parece inclinar el suelo. De pronto el camino se hace cuesta arriba y caminar se hace una tarea sobrenatural. 

Cuando el camino se hace cuesta arriba, lo único que podemos hacer es redoblar la voluntad. No debemos ver el hecho como un empeño de la creación por tirarnos hacia atrás o hacia abajo, sino como una posibilidad de crecimiento para superarnos. En principio será duro, pero con el tiempo, las piernas de nuestro espíritu ganarán masa muscular y lo que antes pareció ser un camino cuesta arriba, será una vez más caminar en la planicie. 

La importancia de ser conciso al escribir


Con frecuencia, al escribir cometemos el error de divagar de un argumento a otro sin centrarnos en el tema principal ni seguir un hilo conductor. Y quien se desvía de la trama de su historia, invariablemente acaba por aburrir al receptor, quien se extravía en un lago de palabras inconexas. 

Cualquier aparente desapego de la trama debe estar premeditado. Si contamos la historia de Juan Pérez cuando fue a nadar al río con sus amigos, no es propicio saltar de repente a relatar toda la vida de Juan hasta el momento en que brincó del muelle para hundirse en las turbias aguas, si toda esa vida no tiene nada que ver con el presente de Juan a punto de meterse al río. 

Lo que mantiene atrapado al lector es la tensión que produce la acción que narra el escritor. Un escritor debe minar sus textos de interrogantes, de suspenso, sin apartarse de la trama principal, siquiera en las sub-tramas, de igual modo que los personajes secundarios enfatizan la existencia de los primarios, enalteciéndolos. 

El escritor debe ser el conductor que haga llegar a destino al lector, sin mencionarle hacia dónde pretende llevarlo, sino a través de pistas imperceptibles que hacia el desenlace se convertirán en la clave que hará que todos los engranajes de la narración hermanen perfectamente.   

Un escritor tiene dos tareas fundamentales en su haber: la primera, como es de suponerse, se trata de escribir todo lo que le sea posible, para no perder la práctica; la segunda, sin embargo, se trata de eliminar mucho de lo que escribe; se trata de desechar, de borrar párrafos completos en pos de presentar textos dignos, que valgan la pena ser leídos; textos que además de enseñar, entretengan. 

Enfrentar la página en blanco


En tiempos pretéritos la página en blanco habría referido a cualquier hoja de papel, pero en los tiempos transitados, la página en blanco generalmente alude a la de un documento Microsoft Office Word de alguna de las tantas versiones del programa Windows, y muchas veces produce la misma sensación de angustia que el inmaculado papel.

Enfrentar la página en blanco es un desafío ineludible para cualquier escritor: experimentado o novato. Y una vez enfrentado, los retos que depara un texto en sus entrañas, pueden ser incalculables.

Como escribir es un oficio, requiere de muchas horas de práctica para adquirir el dominio necesario que nos permita usar correctamente las palabras: sus sinónimos, antónimos, tiempos verbales, recursos estilísticos… que son la herramienta principal de todo escritor.

Enfrentarse a la página en blanco, desde un punto de vista personal, es análogo al entrenamiento con pesas, en el que a través de los meses nuestros músculos se van fortaleciendo a medida que añadimos kilos y logramos levantar cada vez más peso, con relativa sencillez. Con la escritura sucede algo similar: cuanto más escribimos, cuanto más nos enfrentamos a la página en blanco, más práctica adquirimos y nos cuesta menos trabajo escribir por más horas, o redactar grandes cantidades de texto, cometiendo cada vez menos errores y volviéndonos más hábiles en la materia, si es que, por supuesto, tenemos el don innato del literato.

Existen muchos métodos para enfrentarse a la página en blanco; entre ellos podría mencionar uno que en lo personal me brinda excelentes resultados: acostarme a leer por algo más o poco menos de una hora, previo a sentarme a escribir. En dicha situación, lo substancial es leer un género literario relativamente equivalente al que nos dedicaremos en los próximos minutos; es decir, si vamos a escribir poesía, asistiría en demasía a nuestras musas leer un libro de poemas. No obstante, el tema no es igual de trascendente: podemos leer poemas de amor, cuando vamos a escribir poemas sobre la desilusión, que dará exactamente lo mismo.

Otro de los métodos que utilizo es mantener el cuerpo en actividad diaria, en movimiento constante, pues es fundamental en mi proceso creativo. Cuando hacemos ejercicios nuestra mente está más estimulada, rebosante de ideas que pretenden ver el amanecer. Aunque sea una ligera caminata por las cuadras de la ciudad o los pastizales de un parque podría colaborar en nuestra dura tarea mental.

Estos son algunos de los métodos con los cuales les gané muchas batallas a cuantiosas páginas en blanco, tanto de papel como de Word. ¿Y tú qué métodos utilizas para enfrentar la página en blanco?

Cuando se trata de un blog, menos es más


Comencé el año dos mil doce dispuesto a renovar el diseño de mi blog, con una propuesta minimalista. La premisa era eliminar cualquier elemento redundante, en pos de rescatar la esencia; obtener un diseño limpio, que cargara rápidamente.

Si bien el boceto que realicé en mi blog de pruebas me tomó escasos minutos hasta finalizarlo, el original me llevó horas. Pero finalmente logré centrar el foco de atención en las publicaciones, pues siempre supe que todos los elementos de un blog deben ser un soporte del contenido, y no al revés.

¿Cuántas veces nos topamos con un blog desorganizado, que demora eternidades en cargar, donde encontrar lo que buscamos  es un dilema cósmico, por hallarse extraviado en la espantosa decoración de un diseño poco decoroso? Lamentablemente, más de las que nos gustaría. Y la realidad es que nadie tiene ganas de perder su tiempo en la página de un desconocido, cuando existen millones de sitios para visitar.

Cuando somos conscientes de que el diseño de nuestro blog puede ser la única chance que tendremos para captar la atención de un nuevo visitante o un futuro asiduo lector, le prestamos la atención que requiere, pues merece la pena intentarlo.

La primera impresión visual que causa cualquier blog en cualquier visitante es tan importante como su contenido. Si en un primer vistazo la persona no logra localizar todo lo que desea, es probable que se aburra rápidamente y desista de volver a ingresar. Es por ello que, al menos cuando se trata de un blog, menos es más.