Facebook rediseña las páginas de fans


Éste 29 de febrero de 2012, al ingresar en nuestras páginas de fans de Facebook, los administradores nos desayunamos con un cartel que anunciaba su rediseño.

Apenas leí la notificación migré a la nueva interfaz, puesto que la empresa concedió hasta el 30 de marzo, como plazo máximo, para realizar el cambio: a partir de esa fecha todas las páginas de fans de Facebook serán modificadas, sin excepción.

El «Timeline» o «Línea de tiempo» (como se denomina al nuevo diseño implementado en las páginas de fans de Facebook), cuenta con la posibilidad de añadir una imagen de portada (además de la fotografía de perfil con la que ya contábamos), destacar u ocultar o limitar el acceso a las publicaciones, fijar las historias más importantes en la parte superior de la página sin que sean desplazadas por la actividad reciente, enriquecer las historias compartidas con imágenes de mayores dimensiones, añadir hitos con fechas destacadas, entre otras importantes funcionalidades.

Además, la nueva interfaz permitirá a los usuarios que visiten nuestra página por vez primera observar la interacción de nuestros amigos en el sitio y conocer el número de fans conectados a la página en ese momento.

Seguramente con el tiempo el nuevo diseño de las páginas de fans de Facebook sea aceptado por todos como una invención necesaria, por brindar herramientas útiles para el usuario, con las que anteriormente no contábamos. Aunque en principio, como suele suceder, muchos se muestren reticentes al cambio. 

¿Crees que la nueva interfaz de las páginas de fans de Facebook es mejor o preferías la anterior?

Escribiendo un libro de aforismos


Cuando me preguntan sobre el texto que quiero publicar respondo que estoy escribiendo un libro de aforismos. Y suele suceder que mucha gente, aunque ha leído, escuchado miles o millones a lo largo de su vida, cree no tener la más mínima idea de lo que es un aforismo (si te encuentras entre esas personas te sugiero que le des clic al enlace para saciar tus dudas). Por supuesto, nunca pienso que sean ignorantes ni mucho menos, puesto que alguna vez también creí no saber lo que era o es un aforismo; pero estaba equivocado, puesto que, en otras palabras, es una frase breve que pretende expresar un principio, una verdad (la de su autor), de la manera más ingeniosa posible.  

En ocasiones los autores escriben aforismos involuntarios en las páginas de sus novelas, cuentos, relatos; frases que surgen en la creación literaria, muchas de las cuales se transmiten luego de boca en boca o se publican en las redes sociales, al igual que los refranes, con la excepción de que los aforismos suelen ser la concepción de un autor determinado, quien es citado cada vez que su pensar es transmitido. 

Sin embargo, mi tarea consiste en avocarme exclusivamente a escribir éstas sentencias, en pos de alcanzar un cierto número de aforismos que valgan la edición de un libro. El amor, el odio, la paz, la violencia, el miedo, la valentía, la cobardía, el todo, la nada, la intuición, la justicia, la injusticia, la felicidad, la tristeza, la traición, el arte, los celos, la bondad, la maldad, la mediocridad, la muerte, la libertad, los sueños, el tiempo, la ironía, la sabiduría, la escuela, los valores, la vida, la poesía, son sólo algunos de los temas a los cuales hacen alusión mis aforismos. 

Aunque no sea una tarea que requiera la misma concentración que un relato, escribir aforismos demanda un ingenio particular, una chispa de inspiración divina; requiere de una lucidez y agudeza excepcionales, pues no estamos hablando de escribir aforismos que llegan a la mente de la nada, con la necesidad imperiosa del autor de plasmarlos en el papel, sino de crearlos, recrearlos, escribirlos, reescribirlos, como si se tratasen de un cuento: con principio, nudo y desenlace.

JorgeAussel.com cumple cinco meses de actividad

Apariencia del blog  en febrero de 2012
Los primeros meses de vida de un blog son los más difíciles de sobrellevar, pues escasean los seguidores, los comentarios, las visitas, etcétera.

No obstante, mi sueño de ser escritor, de dedicarme a la literatura, de tener algún día cientos, miles o millones de lectores (lo que sueña secretamente todo escritor), me mantuvo invariable en el camino: aunque algunas veces mis entradas no recibieran comentarios ni la cantidad de visitas esperadas ni la repercusión que creía que merecían tanto a través del blog como de las redes sociales, seguí escribiendo, publicando, generando nuevo contenido, porque el sueño de realizar mi sueño es más fuerte que la adversidad.

Quiero agradecer a todos los que de una u otra forma me tendieron una mano. Agradezco por todas las visitas, los comentarios, las recomendaciones, las indexaciones; por hacerse seguidores de mis páginas alentando a que otros también sientan deseos de seguir, por el motivo que fuere, a éste loco que quiere ser escritor.

Un trillón de gracias por ser mis lectores, mis amigos. Por contribuir a que realice éste sueño que, gracias al cielo, no me deja dormir.

Las dudas y la certeza de un escritor novel


Debo confesar que no es la primera vez que desperdicio horas completas de mi vida explorando si el buscador líder de Internet contiene las esperadas respuestas a algunas de mis dudas existenciales, que probablemente sean idénticas a las de otros tantos escritores nóveles de nuestra época: ¿Cómo puedo publicar mi primer libro? ¿Se puede vivir de escribir literatura? ¿Cómo escritor novel, me conviene más esperar por tiempo indefinido a que una editorial acepte mi original, tratar de contactar con un agente literario, pagar por la edición de mi libro con una tirada mínima de ejemplares u optar por la publicación digital que, queramos o no, se perfila como el futuro del libro? 

Lamentablemente, tampoco es la primera vez que ésta búsqueda de respuestas me abandona a mitad de camino, más confundido después que antes de iniciarla. 

A pesar de todo, cualquiera que emprenda la equivalente búsqueda podrá deducir una particularidad como conclusión determinante, contundente; quizá la única certeza con la que un hombre de letras tropiece entre un ramillete de dudas: ningún escritor o aspirante a serlo, tiene un porvenir sencillo, al menos en lo que respecta a sus comienzos. Y si además de escritor se pretende ser un buen escritor, las cosas se complican aún más, en tiempos donde las obras literarias se enfrentan en una competencia desleal contra libros que nada tienen que ver con la literatura, sino más bien con alguna que otra moda pasajera, efímera. 

Pero a pesar de tantas dudas, y a sabiendas de que éste no es un sendero llano, fácil de andar, sino más bien una pendiente repleta de cantos rodados que en cualquier momento me pueden hacer rodar, una certeza por encima de toda duda me mantiene en el camino: amo escribir. Intento a cada instante superarme como escritor. Escribo hasta cuando no escribo, pues la escritura circunda mi existencia y ha hecho un nido permanente en mi mente aguardando esos momentos extraordinarios en que extiende las alas para volar sobre la página y brindarme ésa sensación única e incomparable de libertad absoluta, donde puedo crear o recrear un mundo, y hacer o deshacer a mi entera voluntad. 

Tras una breve ausencia


A menudo, cada vez que un autor retorna a publicar contenido en su blog tras una breve ausencia, no se le ocurre mejor idea para comenzar un nuevo texto que hacer alusión a ese nimio hecho del que todos los visitantes del sitio poseen plena conciencia, como si no lo supieran: que vuelve a publicar después de un tiempo. 

Rehusándome a acometer el susodicho procedimiento, me abstendré de expresar la idéntica imbecilidad que tantos otros han señalado a lo largo de la historia de los blogs, tras sus breves o extensos espacios de lontananza, aún cuando quisiera vociferar desaforadamente que no he tornado, que no pude haberlo hecho, puesto que nunca he partido: siempre estuve aquí, de una u otra forma, incluso cuando alguna persona especulara lo contrario, pues siempre estaré en cada uno de mis textos, tratando de acercar al lector aunque sea un puñado de mi esencia, de mis dudas o certezas; pensamientos, sentimientos, experiencias o la propia existencia. 

Algunos planteamientos y replanteamientos

El comienzo de un año nuevo suele acarrear algunos planteamientos o replanteamientos, sobre todo para los que no nos tomamos vacaciones. Desde el comienzo de dos mil doce, uno de estos planteamientos giró en torno a la función que cumple en mi oficio de escritor mi blog personal, en el cual he publicado escritos de los más variados temas, pero escasamente logré o quise o supe o me atreví a plasmar lo que acontecía o acontece en mi interior: aquello por lo que un día resolví tener presencia en la red con mi propio nombre, para lograr un  día un nombre propio.

La cuestión es que, probablemente, esté buscando una respuesta. Mi vida y mi porvenir, por estos momentos, son un magnánimo signo de interrogación, un acertijo que me cuesta descifrar; son como un laberinto con disímiles salidas que conducen hacia rumbos absolutamente opuestos. Me enfrento cada día a la decisión de perseguir mi sueño de dedicarme a la escritura o abandonar las letras por cualquier otro medio de vida que me provea de esa quimérica seguridad que a menudo nos plantea el mandato social. 

Me veo en la obligación personal de poner manos a la obra. Y es que creo, ha llegado el momento de realizar el máximo esfuerzo, aún contra todo pronóstico o la exigua contingencia de triunfar. Es por ello que de ahora en más redoblaré mis energías en pos de que mi obra y mis obras arriben a ojos lectores. 

A través de éste espacio intentaré comunicar mi continuo aprendizaje sobre el mundo literario, mis dichas o desdichas, sin ningún temor a las repercusiones. Pues sé que a medida que aumentan los seguidores, los lectores, también lo hacen los detractores.