El tiempo no es lineal

Desde pequeños nos han inculcado que la evolución era ascendente, es decir, hacia arriba, y que el tiempo era lineal e iba hacia adelante; razón por la que hemos creído que para evolucionar debíamos avanzar en los infinitos puntos de esa linea, y que aquello que se hallaba por encima de cualquier objeto, sujeto, era superior a lo que se encontraba por debajo, denominado inferior.

La Filosofía Hermética lo explica claramente en el principio de Correspondencia, aludiendo al siguiente precepto: Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”. En simples palabras, la sentencia declara que en realidad no existe algo superior ni  tampoco inferior, pues tanto arriba como abajo, en lo denso como en lo sutil rigen las mismas leyes. E incluso podríamos decir que arriba, abajo, no son más que percepciones humanas: conceptos creados por nuestra mente para tratar de razonar lo irrazonable, de explicar lo inexplicable de la realidad en la que vivimos.

Todos estamos en evolución, en continuo movimiento, pero la evolución no es ascendente, sino constante, eterna, porque aún cuando creemos que descendemos, no involucionamos. Así como arriba y abajo sólo son percepciones holográficas concebidas por nuestra mente, puntos de referencia inexistentes, también el ascenso y el descenso lo son. Y el tiempo no es lineal, pues siempre nos encontramos en un punto  indeterminado, que tal vez ni siquiera sea un punto, pero debemos otorgarle alguna forma, algún nombre, para expresarlo con palabras. Y ese punto, que no es ascendente ni descendente ni tampoco estático, que se encuentra en invariable actividad, es el conocido y renombrado aquí, ahora.

Sólo existimos en éste instante, en el momento presente. Lo que no quiere decir que el pasado o el futuro no existan, como muchos aseguran en nuestra época. Al igual que el presente, el pasado y el futuro existen aquí y ahora, aunque esa división del tiempo también sea una imposición de nuestra visión mundana, otro más de nuestros tantos límites ilusorios.

En conclusión, somos nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro moviéndose constantemente en éste mismo instante. Y aunque resulte incomprensible, nos movemos hacia ningún lugar, con total determinación...

Por qué los escritores necesitamos lectores

Los escritores necesitamos lectores por las mismas razones que los cantantes necesitan quienes los escuchen o los doctores a sus pacientes o los comerciantes vender productos o los pintores exponer sus representaciones pictóricas o los periodistas captar las noticias de actualidad: para subsistir en un mundo terrenal, para cumplir nuestra misión, para desarrollar nuestros dones en su máximo potencial (si eso fuese posible), para enseñar lo que sabemos y por sobre todas las cosas, para aprender. ¿Sino qué sentido tendría nuestra presencia en éste planeta? 

Muchos conjeturan, como expliqué en El supuesto narcisismo de los escritores, que el anhelo de tener cada vez más lectores, por parte de los escritores, se debe a una carencia, a una patología narcisista o quizá a una desmesurada ambición de presumir cuán populares se han vuelto a través de los tiempos.

Con todo el respeto que me merecen esas personas, les diré que, sin temor a equivocarme, creo que su visión dista mucho de la realidad. Tal vez no en todos los casos, pero la mayoría de los escritores escribimos porque es nuestra vocación, por una necesidad de comunicar, de plasmar nuestro mundo interior, en el anhelo de que, incluso tras fallecer, nuestros libros sean todavía leídos, y así trascender a nuestra época y, con nuestra literatura, contribuir a las generaciones por venir. 

Si los escritores no tuviésemos lectores, cada vez más lectores, no podríamos vender nuestros libros; si no vendiésemos nuestros libros, además de que nadie nos leería y no podríamos serle útiles a la sociedad, lo que dificultaría en gran medida la concreción de nuestras misiones, no conseguiríamos perdurar en la Tierra, donde para habitar un sitio digno, para arroparnos, para alimentarnos, necesitamos dinero; vil metal que, por poco que sea, los libros, en una de esas, podrían proveernos. Y si escribir no nos proveyera del capital necesario para vivir, tendríamos que buscar una tarea paralela que nos lo posibilite (algo que, por supuesto, no estaría mal). Y si tendríamos una tarea paralela, relegaríamos la escritura, pasando a ser una actividad secundaria en nuestras vidas, para realizarla sólo cuando tuviésemos el tiempo suficiente. Y si esto último ocurriese, quizá escribir quedaría como un pendiente para la próxima vida, si es que en verdad existe la transmigración de las almas, o más conocida como la reencarnación. 

En conclusión, los escritores necesitamos lectores para vivir, con todo lo que implica esa palabra que, demás está decir, no supone el único hecho de tener un ingreso de dinero (que a veces es inexistente), sino de realizar lo que nos hace felices, lo que venimos a hacer

El supuesto narcisismo de los escritores

Muchos conceptúan que la necesidad de tener cada vez más lectores, inherente a una gran cantidad de escritores, por no decir a todos, se debe puntualmente a una patología narcisista, a una sensación de vacío, de soledad, que tal vez se remonta a la infancia o a problemas no resueltos en la adolescencia o a una exuberancia de extraños desórdenes mentales que los atormentan o vaya a saber alguien a qué diablos. 

Bien. Debo admitir que tal vez exageré un poco lo antes dicho para proporcionar superior énfasis al tema que nos concierne… pero no tanto. Tengan en cuenta que, como escritor, tal vez, quizá, probablemente, en una de esas… pudiera sufrir en carne propia todos o alguno o algunos de todos esos insólitos desórdenes psicológicos que alega alguna gente, con los cuales nos apuntan como si de tiro al blanco se tratase. 

Si fuese cierto lo que dicen, los psicólogos también sufrirían de estos desórdenes de la personalidad, por anhelar tener cada vez más pacientes, a quienes muchas veces retienen por años, sin resolverles ni un pequeño problema, solo para extraerles más dinero del bolsillo; o tal vez los comerciantes, que desean tener cada vez más clientes a quienes venderles sus productos; o quizá los médicos, que si no tuviesen enfermos o accidentados tampoco tendrían trabajo ni ingresos. Y podría continuar con un sinnúmero de personas con distintas carreras, tareas, oficios, estudios, profesiones. 

Si todo lo que vemos en los otros es un reflejo de lo que se halla en nosotros, quienes especulan con esas rebuscadas teorías sufrirían de las mismas singulares patologías que proyectan en los supuestos afectados (en este caso nosotros, los escritores), para no hacerse cargo de sus propios trastornos. 

Pero sólo es una posibilidad, una probabilidad entre millones, puesto que también podría suceder que por mencionar lo expuesto con antelación, por criticar de algún modo a quienes opinan lo que para mí no son más que una sarta de tonterías, realmente padezca de todo lo que dicen o más bien, de todo lo que piensan. O tal vez no…

Nadie puede herirte sin tu consentimiento

A veces me gustaría contarles más detalles sobre mi vida diaria: mis pensamientos, mis grandes dudas, mis exiguas certezas, mis incansables búsquedas, mis sueños, mis problemas, mis respuestas sin preguntas, mis preguntas sin respuestas, como si mi blog se tratase realmente de un diario personal y todas las personas que lo leen fueran mis amigas, lo que sería un sueño hecho realidad, aunque más que un sueño parecería una utopía. 

El problema surge cuando recobro el tino (aunque quizá sea el instante en que lo extravío) y recuerdo que no sólo me leerán mis amigos o asiduos lectores, sino también aquellos que podrían convertirse de un momento a otro en activos detractores, que eventualmente podrían utilizar todas o algunas de mis palabras en mi contra. 

Pero entonces también pienso que si alguien llegara a ofenderme, en realidad sería porque yo se lo permitiría, pues aunque cueste entenderlo y en posterior aceptarlo, como dijo la diplomática y activista por los derechos humanos Elianor Roosevelt y a menudo alude el conductor Claudio María Domínguez en sus programas televisivos y radiales, nadie puede herirte sin tu consentimiento. Y en ningún modo me refiero a reprimir los agravios, sino a aceptar que existen, como existe la lluvia, pero somos nosotros quienes decidimos si nos quedamos en casa encerrados, si vamos de compras, si las gotas nos acarician o nos golpean, si el agua es una bendición o una maldición, si hallamos el día horrible u hermoso, si nos empapamos o abrimos el paraguas para evitarlo. Nada ni nadie más que nosotros. 

Por eso, cuando me invade la duda de expresar mis sentimientos por temor a las réplicas de quienes no pretenden aceptarme, recuerdo aquella entrada que titulé como Líbrate del qué dirán y comunico lo que deseo, a pesar de todo...

JorgeAussel.com cumple medio año

Apariencia del blog en marzo de 2012
Como lo expliqué en la entrada Superar el miedo a la exposición, tomar la decisión de iniciar el blog no fue tarea sencilla, pues había adquirido la dirección con mi nombre hacía un año atrás, pero nunca resolvía cuándo iba a ser el momento para comenzar, pues por aquel entonces me engañaba diciéndome que existía un instante “indicado” para hacerlo.

El principal dilema que avasallaba mi accionar era si iba a conseguir ser constante en las publicaciones a través de los tiempos, sin abatirme si los resultados eran desfavorables o los seguidores o las visitas arribaban a destiempo. 

Pero hace exactamente medio año tomé la decisión de comenzar a publicar en JorgeAussel.com y esbocé el que sería el primer diseño de la página, el cual modificaría en repetidas ocasiones en los meses posteriores. 

Es por ello que, si bien la primera entrada la publiqué el veintiocho de septiembre de dos mil once, tomé como referencia el día veintisiete, por ser la fecha donde surgió la motivación inicial para emprender la publicación.

La importancia del blog

Quizá muchos no comprendan el por qué de la importancia que le otorgo a mi blog, un simple blog, cuando existen otros tantos millones en el mundo, tan simples como el mío; cuando cualquiera, por más inexperto o novato que sea en el asunto, puede crear un blog en unos pocos minutos y publicar una entrada al segundo siguiente. Lo cierto es que la importancia que le concedo se debe a que para mí es un extraordinario medio para un fin no menos extraordinario: cumplir mi sueño de darme a conocer como escritor, publicar mi primer libro, y, fundamentalmente, comunicarme con el lector cuando lo desee, sin tener que esperar meses o años hasta poder hacerlo a través de las páginas de mis libros, e incluso escribiendo y diciendo aquello que en un libro nunca podría decir.

Aunque existan numerosas redes sociales a través de las cuales se puede llegar al lector y comunicarse con el mundo sin intermediarios, a veces el mismo autor se halla conectado a varias redes y el blog cumple la función de actuar como una base de operaciones donde se reúne toda esa información en un solo sitio, para mantener un cierto orden.

Para un blogger, pero creo que por sobre todas las cosas para un escritor, los lectores ocupan un lugar especial en su ser, por ser uno de los tantos pilares que sostienen la estructura del templo. Por eso quiero aprovechar esta oportunidad para agradecerles y devolverles a través de mis palabras aunque sea un poco de todo el cariño que me brindan, a veces sin darse cuenta.

Un blog sin personas que interactúen se semeja a un espacio vacío, carente de contenido, por más que contenga un millar de entradas publicadas. Y es por ello y por mucho más que nunca me alcanzarán las palabras para agradecerles...

Estadísticas de los primeros seis meses

Visitas al blog: 34.532

Entradas publicadas en el blog: 94

Seguidores del blog: 118

Seguidores en Twitter: 736

Seguidores en Facebook: 173

Seguidores en Google Plus: 84

Las diez entradas más vistas en estos seis meses

Día Mundial de la Poesía - 21 de marzo


Durante la trigésima reunión de la Conferencia General de la UNESCO, celebrada en la capital francesa en el año 1999, se proclamó el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía, debido al equinoccio de primavera, como tributo a la palabra poética.

Según Las mil caras de la moneda, artículo publicado en la página oficial de la UNESCO, con la celebración del Día Mundial de la Poesía, la misma “reconoce el valor de símbolo de la creatividad humana que tiene el arte poético. Al mismo tiempo, también es un homenaje a todas las mujeres y hombres que luchan cada día por crear un mundo mejor usando tan sólo las palabras como herramienta. La poesía permite al individuo, así como a la sociedad en su conjunto, afirmar y rencontrar su identidad.”

Y el artículo continúa diciendo: “El arte de la poesía es la base de la diversidad, ya que permite a las diferentes lenguas expresar su voz entre las demás naciones y pueblos. Al favorecer el diálogo, la poesía promueve valores de respeto y tolerancia. Es el pilar de las tradiciones orales que, a lo largo de los siglos, ha ido transmitiendo en diferentes culturas.”

El acontecimiento, que tiene como propósito propagar la cultura, es llevado a cabo cada año con numerosos actos, múltiples lecturas, maratones poéticas y diversas actividades realizadas en parques, magnos auditorios e innúmeros establecimientos de algunas de las capitales más importantes del globo, como París, en Francia; Ámsterdam, en los Países Bajos; Berlín, en Alemania; Bogotá, en Colombia; La Plata, en Argentina; Bilbao, capital de Vizcaya en España; el Distrito Federal, en México; La Habana, en Cuba; etcétera.

Mientras que en Europa el Día Mundial de la Poesía se denomina como Primavera de los Poetas, en Colombia se le conoce como Común Presencia de los Poetas, por ser establecido por la Fundación que lleva por defecto el mismo nombre , la cual se ocupa de la promoción del universo poético en Hispanoamérica, desde hace aproximadamente más de dos décadas.

No obstante, en Venezuela le han designado el nombre de Atentado Poético Venezuela, donde muchísimas personas regalan diversos poemas y realizan recitales improvisados en algunas de las calles de las principales ciudades del país.

Mensaje de la Directora General de la UNESCO,
Irina Bokova,
con ocasión del Día Mundial de la Poesía
21 de marzo 2012
Mensaje de la Directora General de la UNESCO,
Irina Bokova,
con motivo del Día Mundial de la Poesía
21 de marzo 2013

Lo más importante de un texto es aquello que no está escrito

La mitad de lo que digo no tiene sentido, pero lo digo para que se entienda el sentido de la otra mitad. (Khalil Gibran)

Cuando escribo un aforismo, por ejemplo, para que sea aceptable, para que realmente sea efectivo, debo emplear todas las herramientas que tengo a mi disposición, como la imaginación, el ingenio, la creatividad; debo jugar con la contradicción, con la metáfora, con lo invisible, con aquello que dicen las palabras sin decirlo, para no caer en la trivialidad.

Muchas veces parece que el escritor afirma o responde a través de sus palabras, pero en realidad formula una pregunta retórica, para que el lector busque su propio significado.

Podríamos decir, entonces, que un escritor es como un maquinista conduciendo un tren denominado libro, donde el lector es el pasajero. De éste modo, el escritor, a través del libro, que no es otra cosa que su vehículo, trasladará al lector por una carretera previamente delimitada, con un índice de estaciones marcadas, donde le mostrará un paisaje que avanza hacia un desenlace, casi siempre incierto. Sin embargo, será el lector el que escogerá qué fracción del panorama observará, si dormirá, si alzará su vista, si la arrastrará, si en alguna estación descenderá porque el viaje no lo satisface más o cree que ha arribado al destino deseado, o incluso si se lanzará por la ventanilla antes de llegar a la próxima estación, lo que equivaldría a abandonar el libro con un capítulo a medio terminar, paradójicamente, suicidando al escritor.

Es por ello que un escritor no debe ser un tirano, sino un creador que reconoce el libre albedrío del lector.  Un escritor no debe decirle al lector lo que debe pensar, sino simplemente hacerlo pensar. En conclusión, un escritor debe saber que lo más importante de un texto es aquello que no está escrito, pero siempre dicho.

Exorcizar al monstruo


Sentarse frente al ordenador, teclear en la proeza de hilvanar un ramillete de palabras que esbocen el mensaje que dicta la inspiración; leerlas; disgustarse porque distan del ideal idealizado; borrarlas. Volver a empezar. Percatarse una vez más, con cierta desesperación, con un entusiasmo casi demencial, que existen millones de billones de trillones de disímiles formas de expresar por escrito una idéntica idea. Y, sin embargo, mostrarse dispuesto a caminar a tientas por la estrecha cornisa de barro, a rozar la apacible locura de ensamblar todas esas palabras, cual si se tratasen de un macabro rompecabezas donde la misma pieza enlaza en sinnúmeros sitios a la vez, para exorcizar al  monstruo despiadado que habita en las cuencas del ser colmado de toda clase de sentimientos, que de no devorar la página en blanco, nos devoraría...

Definiendo el estilo del blog

En septiembre de dos mil once inicié mi blog con una intención del todo clara: darme a conocer como escritor. La descripción o eslogan del sitio, que en un principio fue «Weblog oficial del escritor», para luego mutar a «Bitácora oficial del escritor» por tratarse, en parte, de un espacio similar a un diario personal, desde un comienzo me asistió en la ardua tarea de asentarles a los recién llegados visitantes el sentido global del espacio en el que se hallaban, en apenas cuatro palabras, para que no se sintiesen abrumados por la incertidumbre. 

Pero tener clara la meta, el sentido por el cual me encontraba en la red comunicándome con un mundo de lectores anónimos, siendo también un completo desconocido para una magnánima cantidad de todos ellos, en ningún modo ameritó haber definido de antemano el estilo con el cual trataría de cumplir dicho objetivo, pues tengo el convencimiento de que el estilo se halla en la práctica continua, razón por la cual, a prueba y error, a error y prueba, en menos de medio año de actividad en el blog cambié de diseño en reiteradas ocasiones, modifiqué la designación inicial de algunas de las etiquetas (sin que muchos se percatasen de ello), comencé a añadir imágenes tardíamente para ilustrar mis textos, añadí una breve descripción en la barra lateral para que en pocos segundos el visitante ampliara aquello de «Bitácora oficial del escritor»; y además de las etiquetas, para un óptimo orden del sitio, añadí un apartado de secciones que comprenden la totalidad de las entradas (es decir, cada una de mis entradas está ubicada al menos en una de todas esas categorías, que no son más que una selección de las etiquetas principales del blog), etcétera. 

En todos los casos, definir el estilo del blog, desde mi óptica, alude a que el lector/usuario/visitante siempre tenga en claro de qué tema o temas trata el sitio: en todo momento, a toda hora, todo el año; de no confundirlo con informaciones que no tienen nada que ver la una con la otra. Y, creo, desde mi humilde perspectiva, que hasta ahora he cumplido con dicho propósito sin desviarme del camino: quien ingresa en mi sitio tiene en claro desde el momento en que lee la dirección, sin necesidad de que nadie se lo explique, que el tema principal del blog gira en torno a las opiniones o intereses personales de su autor, pues de lo contrario le hubiese puesto cualquier otro nombre, pero nunca el mío. 

Conservo plena conciencia de que menos de seis meses de actividad es un tiempo relativamente escaso, en el que, indefectiblemente, aún me encuentro definiendo el estilo del blog, en el que el sitio aún necesita ganar autoridad en la red: esa atención, generada por la tensión, que sólo conseguiré una vez que ustedes, los lectores/usuarios/visitantes, se convenzan de que el sitio nació para quedarse en línea, que no lo arrumbare en el olvido en unas pocas semanas más cuando me arrepienta de ser escritor (algo que no creo que suceda). 

Es por ello que, en éste continuo proceso de definición, agradeceré eternamente sus opiniones, sus críticas constructivas sobre  aquello que podría implementar u optimizar para seguir avanzando con mi página, en el momento que fuere, en pos de llegar a nuevos lectores día a día, sin desviarme del camino.  

Todos los títulos de la biblioteca Julio Cortázar (Alfaguara)


A continuación les presento una tabla que comprende todos los libros de la biblioteca Julio Cortázar (Alfaguara) ordenados por número, título, fecha y día de entrega:  


Nº DE ENTREGA
TÍTULO
FECHA
DÍA
1
Bestiario
03.09.11
Sábado
2
Rayuela
16.09.11
Viernes
3
Final del juego
22.10.11
Sábado
4
Salvo el crepúsculo
03.11.11
Jueves
5
Las armas secretas
11.11.11
Viernes
6
Historias de cronopios y de famas
18.11.11
Viernes
7
Todos los fuegos el fuego
25.11.11
Viernes
8
62/Modelo para armar
01.12.11
Jueves
9
Un tal Lucas
08.12.11
Jueves
10
Libro de Manuel
17.12.11
Sábado
11
Los premios
23.12.11
Viernes
12
Papeles inesperados
31.12.11
Sábado
13
Octaedro
06.01.12
Viernes
14
Los autonautas de la cosmopista
12.01.12
Jueves
15
Deshoras
20.01.12
Viernes
16
Queremos tanto a Glenda
27.01.12
Viernes
17
Los reyes / Dos juegos de palabras
04.02.12
Sábado
18
Adiós, Robinson / Nada a Pehuajó
10.02.12
Viernes
19
Obra crítica I
16.02.12
Jueves
20
Diario de Andrés Fava
24.02.12
Viernes
21
Divertimento
02.03.12
Viernes
22
La otra orilla
10.03.12
Sábado
23
Alguien que anda por ahí
17.03.12
Sábado 
24
Obra crítica II  
24.03.12
Sábado
25
El examen
31.03.12
Sábado
26
Obra crítica III
06.04.12
Viernes
27
Imagen de John Keats
14.04.12
Sábado

Es importante aclarar que la realización de ésta tabla no hubiera sido posible sin los datos aportados por los usuarios del foro McFail, con quienes desde un principio nos encargamos de informar sobre las últimas novedades de la biblioteca Julio Cortázar para no perder detalles sobre la misma ni libros por el camino. Mi agradecimiento a todos ellos.

Artículos relacionados:

La publicación digital, una opción de hacer el sueño realidad


En una de las búsquedas que relaté detalladamente en la entrada publicada el 21 de febrero de 2012, donde trataba de resolver el enigma existencial sobre cómo publicar mi primer libro, ingresé en un blog que no visitaba hacía meses, de una persona que hasta entonces era un escritor novel con quien compartíamos el mismo sueño: publicar nuestro primer libro.

Resulta que Armando Rodera, autor del blog titulado «Aventuras y desventuras de un escritor novel», donde publica desde el mes de octubre de 2008 (notas que por lo habitual relatan la lucha tenaz de un escritor novel que sueña con publicar su primer libro), cansado de las inacabables esperas propinadas por las editoriales, harto de que su sueño se viera frustrado vez tras vez, un buen día se decidió por la publicación digital en la tienda virtual de Amazon. Fue así como Armando Rodera publicó su primera novela, El color de la maldad, a mediados de 2011, a la que les siguieron El enigma de los vencidos (su ópera prima, como él la denomina) publicada en noviembre del mismo año y La rebeldía del alma, publicada los primeros días de marzo de 2012.  

Cuando me enteré de la buena nueva en el blog de Armando, un halo de esperanza se apoderó de mí. Y cuando supe que sus novelas estaban posicionadas en los primeros puestos en los rankings de algunas de las plataformas online, donde se encuentran a la venta, me alegré todavía más, puesto que leía el blog de Armando Rodera cuando él todavía no había hallado el modo de publicar sus novelas; y aunque deduzco de sus escritos que siempre había soñado con la publicación en papel (hecho que está en proceso de ocurrir en 2012), su logro no es para nada despreciable (todo lo contrario): está más que merecido y sienta un exitoso precedente para los escritores que todavía no hemos podido editar nuestra primera obra, alentándonos a la publicación digital como una alternativa viable para que nuestros libros lleguen de una buena vez a ser leídos por decenas o cientos o miles de lectores; como una opción de hacer el sueño realidad. 

Comienza la primera Feria Virtual del Libro

Imagen perteneciente a la Feria Virtual del Libro


Hoy, martes 6 de marzo de 2012, abre las puertas la primera Feria Virtual del Libro que se celebra en el mundo, la cual se desarrollará en Internet hasta el día 11 de marzo de 2012. 

Dirigida a los lectores, autores y editoriales españolas y latinoamericanas, la primera Feria Virtual del Libro tiene el propósito de impulsar el desarrollo de la industria de libros electrónicos y contenidos digitales legales. Y, para alcanzar su cometido, contará con la participación de 31 expositores y más de 30 actividades previamente programadas. 

El acceso a la primera Feria Virtual del Libro es gratuito. Quienes deseen visitar el recinto o las casetas virtuales, realizar consultas a los expositores a través de un chat, participar en los talleres o contactar con los autores sin intermediarios y desde cualquier parte del mundo, sólo deberán registrarse en la misma página en la que se desenvolverá el evento sin precedentes en la historia del libro, sin siquiera tener que desplazarse de sus casas ni hacer interminables colas.

La primera Feria Virtual del Libro está impulsada por Bubok, portal de referencia para la edición de libros, e IMASTE, el principal proveedor de ferias virtuales de Europa, con el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España.

Si deseas ampliar la información te recomiendo ingresar en la Feria Virtual del Libro.

Sobre la Feria Virtual del Libro y la publicación digital

Imagen perteneciente a la Feria Virtual del Libro
Como todos saben, de vez en cuando brindo información u opino sobre distintas noticias que llaman mi atención por algún motivo en particular o porque tienen que ver de alguna forma con el mundo literario; pero también saben que en ningún modo mi blog es un sitio de noticias, sino un espacio de opinión personal. Por tanto, he optado por resumir todo lo posible la reseña de la Feria Virtual del Libro, reescribiéndola para que posean una breve idea sobre la noticia, como un escueto prólogo de lo que escribiré a continuación, pero nunca como informador, sino más bien como comunicador.

Los escritores que han optado por la publicación digital por el motivo que fuere, de ahora en más tendrán la posibilidad de exponer sus obras en la Feria Virtual del Libro; algo que, como es sabido, no podrían haber hecho tiempo atrás.

Poco a poco el libro digital ha ganado terreno y cada vez son más los autores que se animan a publicar sus libros en internet, tal vez porque los costos de impresión se reducen excepcionalmente, porque cada vez son más las personas que adquieren libros electrónicos, porque de ese modo no es preciso hacer una tirada de una determinada cantidad de ejemplares exponiéndose a perder el total del dinero de los libros que no logren venderse, porque quizá nunca la totalidad de la inmensa cantidad de autores existentes pueda hallar editorial para editar su obra y en las plataformas virtuales cada uno encuentre una opción viable para que sus escritos lleguen aunque sea a unos cuantos lectores que comenten sobre la obra, la reseñen en distintos sitios web, etcétera, puesto que es algo que todo escritor sueña desde sus más hondos anhelos.

Lo cierto es que la era del libro digital ha llegado. Cada vez son más los lectores que descargan libros para leer en la pantalla, en parte porque los precios de los libros digitales son evidentemente muchísimo más baratos que los de los libros impresos, aunque creo que el libro de papel no desaparecerá, al menos por cuantiosos años más, puesto que aún somos muchos los que optamos por leer el libro tradicional.

Imagen perteneciente a la Feria Virtual del Libro
Lo trascendente es que comprendamos estos cambios como un avance para la culturización, no como el trágico hecho de la muerte paulatina del libro como tal o del único modo al que estábamos acostumbrados a leerlo hasta hace poco tiempo. Debemos dar paso a la transformación, pues el formato en el cual se lea pierde toda trascendencia cuando sabemos que lo que en verdad interesa es que se lea, más que todo lo demás.

No dudo en ninguna forma que los ciudadanos de países como Chile, donde los libros de texto tienen importes tan elevados que en ocasiones son inaccesibles para la gente menos pudiente, celebrarán enhorabuena la posibilidad de acceder a libros en formato digital a precios irrisoriamente baratos.

La Feria Virtual del Libro nació para avalar al libro digital y quizá con el paso del tiempo se fortalezca, implemente nuevas herramientas para optimizar la experiencia del usuario y se convierta en una precursora para las distintas ferias virtuales que eventualmente pudieran crear los parlantes de los distintos idiomas, si la Feria Virtual del Libro dirigida a los hispanohablantes logra tener el éxito esperado.

Quizá estemos en el preludio de un cambio de paradigma trascendental en lo que refiere a la concepción preestablecida que poseemos sobre lo que significa un libro. Quizá estemos ante uno de esos sucesos que imprimen un hito en la historia de la humanidad, pero sólo el tiempo sabrá otorgarnos la respuesta.

Por mi parte ya me he registrado en la Feria Virtual del Libro para seguir todos los detalles desde cerca y ser parte de un hecho sin precedentes que iré descubriendo, junto a otras miles de personas, en los próximos días.

Más que cuánto lees importa cómo lees


Un verdadero escritor no se hace en una universidad, en un taller literario o después de leer tres millones de libros; un verdadero escritor se hace a sí mismo.

Desde que mencioné que quería ser escritor, los letrados no cesaron en indicarme que debía leer mucho si deseaba escribir bien o quería llegar a algo en el mundo de las letras. Yo lo hice (aunque nunca lo suficiente, dado que existen más libros que personas vivas y muertas en el mundo), pero detrás de esas inocentes insinuaciones siempre se encubrieron recados implícitos de obligaciones, deberes, preceptos o mandatos sociales. 

Hace tiempo comprobé que más que cuánto lees importa cómo lees. No es preciso que te conviertas en un consumidor compulsivo de textos, cual un depredador, sino que degustes cada letra, cada palabra, cada oración, cada página o capítulo o fragmento como si se tratase de la más deliciosa de las exquisiteces. 

Cualquier libro, leído por un escritor, debe simbolizar diez o cien o mil de los que leería el lector que no pretenda escribir, puesto que éste último, por lo general, es un consumidor de contenidos, de lo que el escritor dice en la narración, y no presta la suficiente atención a la construcción del texto (a menos que el escrito sea excelsamente mediocre), a las palabras desconocidas que podrían acrecentar su glosario (a menos que sea una persona curiosa que no tenga esa inexplicable fobia al diccionario), para absorber un conocimiento más amplio que se aprende conspicuamente en la práctica de la atenta lectura más que en la teoría de las reglas académicas. 

Es entonces cuando la calidad de la lectura se impone ante la cantidad. Y con esto no me refiero a la calidad literaria del texto o de su autor (aunque siempre conviene leer a buenos escritores para analizar sus construcciones), sino al modo de leer de cada quien, a ese conocimiento tácito, contenido en el contenido, que  sólo puede ser asimilado si se lee con atención, con todos los sentidos volcados en las páginas. De nada sirve la lectura veloz, leer al más ilustre de los autores o treinta libros por mes, si no enfocas toda tu atención cuando realizas el sacro acto.

Como escritor te dirán que tienes que leer los clásicos, leer a determinados autores, leer las noticias matutinas, vespertinas… que tienes que leer la trilogía de tal, las obras completas de cual, el último libro de aquél… ¡Tantos libros que no te alcanzarían un millar de vidas para leerlos todos! Te apuntarán con una hueste de soserías, cual letales armas de destrucción masiva de novatos escritores, de las cuales deberás hacer caso omiso si no aspiras a concluir tu vida sin haber escrito algo que creas digno de tu capacidad intelectual, espiritual, literaria.

Pero si todavía quieres seguir las millones de billones de lecciones de los grandes doctos que nos rodean, adelante… nadie ni nada te reprimirá; por el contrario, los mismos mentores del absurdo te aplaudirán por tu gran capacidad de sumisión. 

Sólo debes tener claro que un escritor de oficio es en gran medida un autodidacta que crea sus propias instrucciones de instrucción; que un verdadero escritor no se hace en una universidad, en un taller literario o después de leer tres millones de libros; que un verdadero escritor se hace a sí mismo.

Líbrate del qué dirán





Tú no le tienes que demostrar nada a nadie; en todo caso, te lo tienes que demostrar a ti mismo. Tienes que hacer lo que has venido a hacer, lo que presienta tu corazón, aún cuando el eco de las voces huracanadas del qué dirán te ensordezca o te perturbe. Que todas esas voces no cesen de ser un eco misterioso, incomprensible; que nunca se conviertan en palabras tangibles; que nunca te conduzcan a la renuncia anticipada de hacer aquello que deseas. Si resuelves desistir, que sea tu propia voz la que dicte la sentencia de la oportuna retirada, no la del qué dirán. 

Si persigues un sueño, si tienes la certeza de andar por el sendero adecuado, el que has elegido o el que te ha sido encomendado por el universo, el qué dirán debe importarte el equivalente a la nada misma. Los ecos de las voces que atormentan tu existencia, que amenazan tus anhelos, son una prueba decisiva que tienes que atravesar para  descubrirte, para demostrarte que crees en ti mismo, que puedes. 

La gente siempre hablará por hablar; sus comentarios se contradecirán los unos a los otros, pero tú tienes que estar seguro de quién eres, de lo que quieres, hacia dónde te diriges... 

Nunca le concedas autoridad al qué dirán, pues no la tiene. Tienes el poder absoluto de tomar tus propias decisiones, aún cuando no las tomes. Tienes el deber, la obligación moral, el derecho cósmico, trascendental, de seguir tu propia voz, de ser feliz...

¡Líbrate del qué dirán! Amén. 

Cuando nos obligan a leer


La lectura debe ser una de las formas de la felicidad, y no se puede obligar a nadie a ser feliz. (J.L.B.) 

Lamentablemente las instituciones educativas son las principales promotoras de la lectura obligada: un desquicio tan irracional como pretender que el sol no alumbre o que las aves no desplieguen sus alas para volar  en el firmamento o que el sistema solar gire alrededor de nuestro planeta. 

La lectura obligada es proporcional al extravío del placer por la misma. Cuando nos obligan a leer nos privan de nuestro derecho a elegir, a disponer de la inversión de nuestro tiempo en aquello que realmente nos interesa; nos privan de lo más preciado que puede gozar un ser humano: la libertad.

Por horror, al niño o al adolescente no sólo se le intenta imponer en vano el hábito de la lectura, sino que se le obliga a leer lo que el adulto cree pertinente. Entonces se opta por la senda de doblegar las voluntades de las criaturas en pos de brindarles una supuesta educación que en realidad se asemeja mucho más a una burda domesticación. 

Si la etimología de la palabra educación proviene del latín «sacar, extraer», ¿por qué las instituciones educativas procuran constantemente imponer el conocimiento, sin la menor intención de sacar o extraer lo que se halla en el alma humana? ¿Será que las instituciones educativas en realidad no nos preparan para ser seres libres, autónomos, sino entes sumisos que se sometan buenamente a autoridades gravámenes, en pos de aniquilar nuestro deseo de rebelarnos a lo que creemos que no tiene sentido? ¿Será que quieren que leamos solamente lo que les conviene que sepamos, privándonos de verdades ocultas en las páginas de los libros que nunca nos darían a leer o será que las personas que imparten la educación también son víctimas de un sistema que no les enseñó otra cosa que a obligar? Será que imponer es más fácil que enseñar. Será…

¿Tú que crees al respecto?

Consejos para hacer un blog exitoso


¿Consejos para hacer un blog exitoso? Soy escritor, no mago. Si has arribado hasta aquí ilusionado por hallar una respuesta asombrosa a dicho interrogante, debo aclararte desde un principio que nunca darás con él a menos que vivas la experiencia, puesto que no existen recetas ni fórmulas mágicas ni extravagantes pasos a seguir para hacer un blog exitoso; sólo existen algunas cuantas sugerencias para hacer que un blog sea más conocido, tenga más exposición, pero en ningún caso garantizan un resultado óptimo, aunque pueden asistirnos en la dura tarea de darle a conocer al mundo lo que pensamos, lo que sentimos o lo que queramos a través de nuestros blogs. Y eso es todo.

Muchos son los que pretenden vender la idea de poseer la técnica para hacer un blog exitoso, reconocido, famoso; porque a su vez son muchos los que están dispuestos a comprar esa ilusión o cualquier farsa que les otorgue una vacía sensación de satisfacción, al creer que podrán lograrlo sin trabajo, sin mayores esfuerzos, puesto que los consejos brindados en los textos señalados siempre parecen exorbitantemente asequibles, tan fáciles de realizar que hasta el más necio se preguntaría por qué siendo todo tan sencillo son tan pocos los blogs que perduran en el tiempo, que tienen miles de seguidores, cientos de comentarios, autoridad en la red, una audiencia respetable…

Por consecuencia, muchas veces, cuando observamos el número de seguidores de quienes ofrecen fantásticas lecciones para hacer un blog exitoso (incluso algunos que lo hacen hasta con ciertos aires de erudición), caemos en la cuenta de que tienen unos pocos indexados. Es entonces cuando pensamos: «Si en verdad es cierto todo lo que dice éste respetable ser humano, ¿por qué no lo aplica en su blog?» La respuesta es simple, clara, contundente: porque cualquier idiota con acceso a un medio de comunicación masivo se cree con derecho a expresar la primera estupidez que brote de su redoblada gana, con tal de rasguñar unas cuantas visitas más (algo similar a lo que acaece en la televisión con el minuto a minuto del rating).

Como aclaré con anterioridad, sólo existen algunas cuantas sugerencias para hacer que un blog sea más conocido, y próximamente compartiré las que en lo personal me han dado mayores resultados, porque además de escritor, me considero un blogger, con algo de experiencia, aunque jamás la suficiente.