En el día de mi cumpleaños número veintitrés


Siempre quise publicar una nota en mi blog un dieciocho de abril (uno suele querer alguna que otra simpleza o en otras palabras, dicho en criollo, pelotudez). El problema fue que en los años transcurridos hasta aquí, nunca tuve un blog para llevar a cabo dicho cometido (lo cuento como si no lo supieran). 

En el día de mi cumpleaños número veintitrés (sí, tengo esa manía obsesiva compulsiva de escritor, al reverendo cuete, que nadie sabe por qué corno lo hacemos, de escribir los números con letras), quiero redactar una nota para darme ese gusto del que no pude gozar con anterioridad, porque dieciocho de abril sólo es una vez al año (por suerte). 

Para aquellos que prejuzguen (me gusta abrir el paraguas antes que llueva) que el hecho de hacer pública la fecha de mi cumpleaños puede deberse al oculto o subconsciente anhelo de que amigos, lectores, visitantes, seres intraterrenos, extraterrenos o quienes fueren que transiten por estos lares me saluden, deseen felicidades o lo que quieran (espero que no sea la muerte), les diré que… tal vez tengan razón. Aunque en una de esas no…

Una fecha especial

El día de nuestro cumpleaños es una fecha especial (únicamente para nosotros). A veces es tan, pero tan especial que deseamos que nunca llegue (el llamado de esa persona insoportable a la que sólo le importamos treinta o cuarenta o cincuenta segundos de un día al año que, por supuesto, nunca llega al minuto de duración). 

Pero cuando cavilamos que si no cumpliésemos más años sería por motivo de haber abandonado el orbe de los vivos, nos percatamos de que tal vez esto de cumplir años no sea tan malo (apuesto que ahora aparece un suicida  a comentar la entrada, sólo para llevarme la contra y romper las… Normas de Convivencia de un Blog Civilizado). 

Los mejores obsequios

En la mañana recibí uno de los mejores obsequios (los escritores no dicen "regalos", a menos que precisen un sinónimo) que alguien pueda recibir (no, no era un billete para ir al espacio a bordo de una de las naves de la compañía Virgin Galactic en el año dos mil trece).

Mi hermana, que no suele ser abiertamente dada a mostrar sus sentimientos más íntimos, me escribió un breve mensaje público en su muro de Facebook, acompañado por una fotografía que nos tomamos el fin de semana pasado, que realmente me conmovió y quisiera compartir aquí para perpetuarlo y no perderlo de vista entre otros tantísimos mensajes: 


A esa persona increíble que me hace reír hasta llorar, que me acompaña, que me ayuda, que me guía, que siempre está ahí, más allá de todo. A ese hermano, que más que hermano es un amigo. A ese ser lleno de luz, lleno de amor. Felices veintitrés años, Jorge Ángel Aussel. Te amo con el corazón, gracias infinitas por ser el gran ser humano que sos, mi hermano, el mejor que me podría haber dado la vida, mi amigo.

Por otra parte, mi madre me ha saludado telefónicamente porque recién nos veremos en la noche y mi padre me ha dado los buenos días deseándome un feliz cumpleaños con un abrazo y un beso e invitándome a desayunar y conversar un rato en un bar cercano.

No contaré nada  respecto a los regalos materiales que, por cierto, también los hubo, porque no me place hacerlo. Los obsequios quedarán en mi memoria, más por el grato gesto que tuvieron hacia mi persona que por el valor económico de los objetos, ya que serán esos gestos los que permanecerán en mi ser por la eternidad y no las pertenencias (porque nada ni nadie nos "pertenece" en verdad). 

Mis tres deseos

De los tres deseos que se piden comúnmente para el cumpleaños, dos me los guardaré (porque no tengo la más remota idea de cuáles serán), pero uno de ellos es evidente e inevitable de contar: lograr publicar mi primer libro antes de los veinticuatro años. No existe otra cosa que anhele más en el presente.


Hace siete años que escribo casi a diario, siempre con el sueño de publicar mi primer libro, pero ahora me siento preparado para hacerlo. 

Dios (o como quieran llamarle, sea lo que sea en lo que crean) quiera que el año entrante pueda citar esta nota y decir: "He cumplido el deseo que pedí para mi cumpleaños número veintitrés" (aunque en realidad depende de mí más que de nadie en el mundo).

Pero si eso no llegase a suceder (cosa que creo poco probable), tengan por seguro que seguiré luchando por hacer realidad mis sueños, como debiéramos hacerlo todos, sin permitir que nadie interfiera en ellos, porque son nuestros. 

Para finalizar

Nunca fui muy dado a los cumpleaños: ni míos ni ajenos. Los cumpleaños me inflan mucho los globos (no me digan que la oración no quedó justa para la ocasión). Detesto en gran medida las reuniones multitudinarias (ni que alguna vez me hubiesen convocado a presenciar la entrega de los Premios Oscar) y ser invitado y posteriormente sentirme obligado a ir a una fiesta (aunque sea la celebración del cumpleaños de Dios).  

No obstante, no puedo ni debo ni quiero dejar de agradecerles a todas esas personas que me saludaron este dieciocho de abril, principalmente a través de Facebook: a aquellas que no me conocen demasiado, a aquellas que me siguen a través de mis escritos, a las que conozco más en profundidad y a las que todavía me saludarán a lo largo de éste día. Gracias a todas, de todo corazón. 

Posdata

Pido disculpas por la extensión de la entrada, pero la ocasión lo ameritaba. Espero que haber subtitulado la nota haya hecho más sencilla y llevadera su lectura. 

Gracias por todo. 

El mundo está lleno de idiotas, empezando por mí


Me gusta y me fascina cuando escribo un título que hace pensar una cosa, pero cuando consumas la lectura del artículo al cual precedía, cuando comprendes el secreto que cercaba dicho encabezado, percibes el contexto real, totalmente opuesto al que prejuzgabas (o no). 

Para disipar dudas de antemano, le diré que no, señora, señor (adulto, adulta –como diría la presidente de la República Argentina-, niño, niña, adolescente, ¿adolescenta?). No creo ser un idiota. Aunque algunos idiotas nunca se enteran de que lo son, pero creo no pertenecer a ese grupito selecto de seres… ¿cómo es que se dice…? ¿Humanos? (como todos esos idiotas, claro está).  

Antes de que alguno desgaste sus dedos (y mi paciencia) escribiendo un sermón sobre la autoestima, la valoración personal o lo que fuere (porque para criticar parece que todos somos creativos graduados de la Universidad de Harvard), le invito a que lea las palabras que suceden a éstas. Luego cada quien podrá opinar lo que se le venga en gana, sin censura, pero con conocimiento de causa, que es lo que en verdad importa a la hora de emitir veredictos. 

Que comience la función

Todos somos espejos, modelos vivos del otro. Al igual que todos son espejos, vivos retratos de nosotros. Lo que vemos en el otro, lo que juzgamos en el otro, también se halla en nosotros (por mucho que nos duela). 

Lo único que nos diferencia del otro (que no es el otro) es que la esencia de cada uno de nosotros tiene libre albedrio (apareció una iglesia en tu cabeza, desaparécela que no tiene nada que ver con esto, antes de que te envíe a escuchar todos los discursos que el Papa ha conferenciado desde el 19 de abril de 2005 -día en el que asumió el papado-) para elegir a qué impulsos remitirá su vida o a qué motivaciones, para crear la realidad que le circunda, a través de sus actos. 

¿No entendiste nada? Bien (a menudo tengo que explicar las cosas varias veces; todavía no sé si el problema es el emisor, el receptor o ambos). Lo explicaré en castellano básico: la realidad (que sólo es una percepción humana), tu vida misma es un reflejo de lo que pasa por tu mente. Y ahora algunos saldrán exponiendo que no, que la vida no puede ser una percepción, que es un reflejo de los sentimientos, del corazón (mas otros sentimentalismos que vamos a omitir para no aburrir a nadie). Bueno, puede que tengan razón, no se los niego, pero la mente es un filtro de todos los sentimientos e intuiciones, así que en resumidas cuentas, la realidad la creamos con nuestra mente (está bien, está bien… y con los sentimientos y con la intuición, como si se tratase de un batido que integra todos los componentes; ¿contentos?). 

Cuando algo que vemos en los otros nos molesta, nos disgusta, nos enfurece o nos pone rabiosos, debemos mirar hacia nuestros adentros (no es necesario pasar por el escáner del aeropuerto, no te preocupes) porque existe algo en ello que no hemos resuelto. Claro que no vamos a ponernos contentos si una persona arriba tarde a la cita (salvo que sea alguien que no queremos ver ni en figuritas), pero una cosa es molestarse por el retraso y otra es aceptarlo, simplemente, porque no podemos hacer nada para volver el tiempo atrás (si piensas que puedes, o eres un genio que ha descubierto la máquina del tiempo, o  debes abandonar las películas y libros de ficción, y todo programa que comience con un letrero que diga: “Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia…”). 

Y entonces... ¿Por qué el mundo está lleno de idiotas, empezando por mí?

Dada la información que acabo de presentar, hasta un niño menor de diez años (los niños son más inteligentes que nosotros, no cabe duda que ese puede ser suficiente motivo) entendería que si creemos que el mundo está lleno de idiotas, entonces nosotros somos los primeros, porque todo lo que nos disgusta de los otros, es un reflejo de aquello que no hemos resuelto en nuestra propia existencia.

Abandonar el blog por otras redes sociales: una pésima idea

Blogs

Hace tiempo escribí una entrada sobre la relación de los blogs con las redes sociales donde, en resumidos términos, me referí a cómo ambas plataformas se potencian mutuamente.

Aunque continúo sosteniendo lo expuesto por aquel entonces, es una realidad que los bloggers no podemos mantener más de dos o tres redes sociales por día, dedicándole el tiempo que cada una se merece para evolucionar y convertirse en una fuente inagotable de asiduos lectores, a menos que consumamos todas las horas de nuestro día frente al ordenador, restándole importancia a nuestro blog.

Como dice el refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta”.

Podemos comparar la cantidad de redes sociales existentes con un gran banquete, repleto de suculentas delicias, donde nos vemos tentados a comernos todo, pero sabemos que si lo hacemos dañaremos nuestro organismo, al punto de llegar a devolver todos los alimentos ingeridos.

Con las redes sociales sucede algo similar: nos gustaría estar presentes en cada una de ellas, pero sabemos que si lo hacemos no podremos actualizarlas todas en iguales proporciones. Como es de sospecharse, concluiremos saturados, abandonándolas a su suerte.

El blog debe ser nuestra prioridad

No debemos perder de vista que, aunque desde hace años mucho se ha especulado con la posible extinción de los blogs, al día de la fecha, siete de abril de dos mil doce, continúan creándose, actualizándose, propagándose y generando muchos de los contenidos que luego se exhiben y se comparten en las redes sociales de todo el mundo. Y, algunos, con una antigüedad de alrededor o más de una década, cuando las redes sociales se hicieron populares hace apenas o menos de un lustro.

En el mundo virtual, el blog siempre debe ser nuestra prioridad, nuestro norte, porque es nuestra base de operaciones: donde se genera gran parte del contenido que luego compartiremos a través de nuestras redes sociales, el cual a su vez generará conversaciones, adeptos, controversias; donde se condensa toda la información que concierne a nuestra persona o a nuestra empresa; donde, con una meta clara, con esfuerzo, tenacidad, constancia... tenemos grandes posibilidades de ganar autoridad en la red, siendo leídos, escuchados y hasta respetados y apreciados y tomados en cuenta por la labor que llevamos a cabo; donde consolidamos nuestros conocimientos ante el mundo, sobre distintos campos, para que el usuario posea una visión más amplia, más clara, más definida, de los fines que perseguimos, si es que los tenemos.

En mi caso, como muchos saben, persigo el objetivo de darme a conocer como escritor, además de afianzarme en el oficio, lo que, claramente, no será tarea sencilla ni de unos pocos días, sino de años de lucha, de continuo compromiso.

Tener metas claras

Para no extraviarnos en el camino, ni ser deslumbrados por las luces de neón de las novedades que aparecen a cada rato, debemos tener metas claras. Sin dudas, algunas redes sociales con el tiempo desaparecerán o caerán en desuso, como lo hizo el popular Fotolog en su momento, del que ya nadie habla y muchos recuerdan como algo cercano, demasiado lejano. 

Pero de algo estoy más que seguro: tendremos blogs por muchos años más y, cuando muchas de las redes sociales que ahora están de moda sucumban al ineludible paso del tiempo, quienes hayan desistido a la pésima idea de abandonar el blog por otras redes sociales, sólo tendrán que cambiar los respectivos íconos y botones de las antiguas redes, para integrar los de las nuevas en las que se encuentren, sin moverse de sus sitios.

Las escuelas matan la creatividad - Ken Robinson - TED 2006

Quienes siguen mi blog desde sus comienzos, seguramente recordarán que en el mes de noviembre de 2011 publiqué un video titulado “Changing Paradigms (Cambiando Paradigmas)”, con subtítulos en español, que originalmente fue nombrado Changing Education Paradigms (Cambiando Paradigmas en la Educación), donde Ken Robinson pronuncia un discurso sobre la educación en las escuelas desde sus inicios hasta nuestros tiempos, para uno de los eventos organizados por la RSA Animate, en el que fue destinatario del premio RSA Benjamín Franklin.

Meses después publiqué “No creo en la Escuela Tradicional, pero SI en la Educación”: grabación propagada por el portal argentino Educación Viva, que en sus breves 3.16 minutos de duración plantea una crítica feroz al sistema educativo de las escuelas tradicionales, exponiendo varias de sus grandes falencias. 

En esta oportunidad, deseo compartir otro vídeo sin desperdicio, con subtítulos en español, de la conferencia que Sir Ken Robinson brindó en mayo de 2006 en el congreso anual de TED: Technology, Entertainment, Design (Tecnología, Entretenimiento, Diseño): una organización sin fines de lucro dedicada a las “Ideas dignas de difundir”, por perpetrar una vez más una crítica exhaustiva a la educación en las escuelas tradicionales que, desde un punto de vista personal, considero por demás constructiva, pues podría sentar las bases de un interesante y necesario debate para una posible posterior transformación de una estructura caduca.

Sobre Sir Ken Robinson

Antes de ver el vídeo, para quien todavía no lo conoce, le comento que Ken Robinson, también conocido como Sir Ken Robinson, es un educador, escritor y conferenciante británico consagrado a cuestiones relacionadas con el arte, la creatividad, la invención, la educación, la calidad de la enseñanza y los recursos humanos. 

En 1981, la Universidad de Londres le otorgó el grado de Doctor por su investigación sobre el drama y el teatro en la educación, y, debido a su preeminencia en los campos antedichos, en el año 2003, la Reina de Inglaterra, Isabel II, lo nombró con el título honorario de Sir: palabra inglesa que en español significa señor, aunque su designación se utiliza para dirigirse a un Caballero, Barón o Baronet.


Las escuelas matan la creatividad - Ken Robinson - TED 2006 (subtítulos en español)

NO creo en la Escuela Tradicional, pero SI en la Educación

En el portal argentino educacionviva.org publicaron la primera parte de la grabación en video del guión de un poema que lleva por defecto el mismo título que ésta entrada y plantea una despiadada crítica a las grades deficiencias del sistema educativo de las escuelas tradicionales, proponiéndose una ambiciosa meta: alcanzar las 250 mil reproducciones del vídeo en cuestión, antes del primero de mayo del año dos mil doce.

Educacionvida.org pide que difundas el mensaje compartiéndolo con tus amigos y contactos e invitándolos a que ellos también hagan lo mismo, para que todos juntos podamos alcanzar la meta. Además te invita a “ser parte de la experiencia” filmando “tu versión del poema por una educación viva” con la “webcam, cámara de fotos o video profesional”, o bien a “escribir tu propio poema con lo que deseas que sea la escuela”, procurando “comenzar el video con las primeras dos frases del poema original para que se interprete como una respuesta”. Para hacerlo te recomienda “utilizar la música del video original” y subir “tu versión del video a YouTube como respuesta al video original”.


Te invito a ver a continuación el video de tan sólo 3.16 minutos de duración: