Descargo sobre las críticas del mes de enero

En los últimos veinte días recibí más críticas negativas que en los últimos quince meses. Para variar, vi que una persona, con la cual habíamos mantenido una conversación en buenos términos semanas atrás, aunque por momentos se mostrara un tanto agresiva, esta semana directamente me bloqueó en Facebook y nunca sabré por qué. Otra persona, como comenté en la entrada anterior, me eliminó.

Cuando publiqué "Entre la realidad y la utopía: Discusión con Morgana de Palacios" a principios de enero, Morgana saltó diciendo que de técnica poética no tenía la menor idea, que los sonetos no sabía ni con qué se comían, que en prosa me hacía entender, pero hasta ahí nomás y que debía darme una vuelta por su foro literario para dejar de ser un ignorante. 

Hace unos días, Eva, conocida de Morgana, me insinuó que era un parásito, tras leer "Diálogos con mi padre: ¿Qué pensás hacer de tu vida?" y "Discusiones con el mundo: ¿No te gustaría terminar la secundaria?". Y expuso que un verdadero escritor es Camilo Blajaquis, del que podría tomar algún ejemplo para yo también serlo alguna vez. 

Yo sabía de la existencia de Camilo gracias a un video que vi en el blog de Gabriel, amigo de Morgana y Eva, a quien conocí primero que a todos, por una crítica desfavorable que realizó en uno de mis escritos el año pasado.

En resumidas cuentas, César Gonzáles, quien utiliza el pseudónimo de Camilo Blajaquis, es un poeta argentino, nacido el mismo año que yo (1989), que desde los 16 años pasó por todos los institutos de menores y en enero de 2010 recuperó su libertad por buena conducta. 

Gracias a un hombre que dictaba talleres en la cárcel, César se aferró a la literatura. A la fecha ha publicado dos libros de poesía: La venganza del cordero atado (2010) y Crónica de una libertad condicional (2011).

Segunda parte

Cuando escuché hablar a ese pibe, no pude sentir más que admiración. Cómo de ser un pibe chorro, gracias a su voluntad y al amor de una persona que lo acercó a la literatura, torció totalmente su destino. Un destino marcado e impuesto por la sociedad decadente en la que vivimos. 

Ahora, compararme con César es descabellado, cuando a ambos nos tocaron vidas diferentes. 

César nació en una clase baja y yo, en una clase media, vapuleada por las políticas de Menem y aniquilada por la inacción de De la Rúa, en la que siempre costaba llegar a fin de mes, pero llegábamos; en la que nunca tuve vacaciones, pero salvo raras excepciones, tampoco nunca me faltó un plato de comida;  en la que fui a un colegio pago, que debía ser uno de los más baratos de todos los colegios pagos, pero se decía que tenía buen nivel académico (cosa que comprobé cuando pasé a una escuela del estado). Lo que sucede es que, y pido perdón si ofendo a alguien con lo que voy a decir, la enseñanza dejaba mucho que desear en ambas instituciones, y esa es la causa de mi rebeldía hacia el sistema educativo, que para ser sincero, me parece una reverenda mierda.

Tuve algunas posibilidades que César, lamentablemente, no tuvo, pero no por eso mis escritos, o lo que haga, es o será menos meritorio. Una cosa es que yo escriba que en una discusión mi padre me dijo que me pasé los últimos ocho años de mi vida encerrado escribiendo, y otra es la realidad. Además, mi padre siempre se llena la boca hablando bien de mí, y eso lo sabe cualquier allegado, aunque en la intimidad me critique y trate siempre de marcarme el camino recto. 

Nadie tiene derecho a opinar cualquier barrabasada sobre mi vida, por haber leído un diálogo que publiqué en mi blog personal, porque la verdad es que nadie sabe nada más que lo que a mí se me da la gana contar de mí.

Tercera parte

La gente habla mucho de salir a la vida, de conocer la realidad, pero no tiene ni puta idea de lo que es la vida y desconoce totalmente la realidad. Y ni siquiera sabe, recuerda o tiene consciencia que esta no es la única vida que vivimos; que venimos de muchas otras vidas y algunos incluso las recordamos. La mayoría ignora que no nacemos como envases vacíos, que somos seres evolucionados, que hemos nacido, muerto y vuelto a nacer otras cientos, miles o millones de veces.

¿Piensan que un niño de cinco años no vive? ¡No sean ignorantes, por favor! ¡Un niño de cinco años puede estar más vivo que todos nosotros! Una persona que se internó en las montañas hace décadas, puede saber más de la vida que todos los que salen cada día a vivir la pseudovida que les propone la sociedad. ¿Piensan que todo esto es real? Todo esto es un invento barato. Y es tan barato que las personas como César raramente tienen una posibilidad, siendo personas tan inteligentes como él lo demuestra de sobra.

Mientras sigamos acribillándonos con las comparaciones, compitiendo unos contra otros, ¿a dónde vamos a llegar? ¿Vamos a seguir por siempre con la historia esa de “Juanito se porta mejor que usted”? ¡Y a mí qué carajo me importa cómo se porta Juanito, si yo soy Jorge! 

5 comentarios

  1. No entiendo nada, soy novato en este mundillo y nadie me había dicho que esto era la comunidad bloguera. En fin...
    Un abrazo

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    1. La comunidad bloguera es de todo, Amando. Y las críticas nunca faltan.

      Un abrazo.

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  2. Tu facilidad para retorcer los dichos ajenos es asombrosa, Ángel. Asombrosa. Porque no interpretás lo que se te dice como se te dice, sino que lo tergiversás y lo armás a tu manera, de modo de no salir perjudicado de los dichos ajenos. No salir perjudicado o lastimado por los dichos ajenos, en ese ego gigantesco que parece que tuvieras y que te lleva a emitir juicio de valor sobre otras personas (los mismos juicios de valor que vos hacés sobre la gente y que tanto criticás que la gente haga sobre vos).

    Yo me hago cargo de mis dichos porque mi opinión devino de lo que vos escribiste y era una opinión general.

    Tu problema es que las opiniones las hacés propias.

    Mis dichos fueron: Un escritor no es un parásito.

    Y lo dije porque vos argumentabas que -al igual que vos- hay escritores que se encierran para escribir durante años sin hacer otra cosa que eso.

    Yo te dije: Pueden hacer eso, porque otro se rompe el lomo para que a ellos (a esos escritores, Ángel, a esos escritores) no les falte el pan que llevarse a la boca ni la ropa con la que vestirse. Y luego agregué dentro de las generalidades (generalidades porque mi dedo no te señalaba): Un escritor (un escritor, genérico) no es un parásito.

    Ahora, como es tu "saludable" costumbre, das vuelta los dichos de una conversación general y los dirigís hacia vos mismo, para luego poder empezar a perorar sobre tus posiciones y dejarlas claras durante hojas y hojas de posicionamiento que no hacen otra cosa que demostrar que cualquier cosa que te sea incómoda, debe ser rebatida hasta la saciedad con cuanto argumento se te venga a la boca y sin que siquiera estén en danza, como el chico de cinco años y la vida y todo eso.

    Gritás ¡no sean ignorantes, por favor! Y nadie habló de eso que vos estás diciendo.

    Lo que no querés es que te toquen, Ángel.

    Te molesta que te toquen tu mundito donde estás a salvo y adoptás esa posición de pensador rebelde, que puede empaquetar con su retórica a gente que se deja empaquetar por eso, porque muchas palabras todas juntas hacen el efecto que tienen los políticos sobre la masa: impiden el análisis del discurso que se lee o se escucha. Sobre todo, un discurso que va para acá y para allá, cambia tornas, mueve piezas y termina diciendo que otros dicen lo que vos interpretaste que te dijeron en vez de aquello que dijeron realmente. O sea, Ángel, algo de verdad debe tener lo que se te dice, porque SIEMPRE TERMINÁS CON EL SAYO PUESTO.

    Y cuando tus argumentos se desarman frente a los argumentos ajenos, empezás con que estás ficcionando y que no todo es así y que no todo es verdad.

    Si no es verdad lo que se lee, ponelo en cuentos, no en reflexiones o meditaciones o cosas así. Si no es verdad lo que vas a contar, ponelo en cuentos.

    Un escritor se conoce por lo que escribe y entre lo que escribe está lo que escribe que piensa. Si no piensa lo que dice que piensa, da una falsa imagen y a la larga no resulta creíble.

    Leí lo del que se borró de tu blog porque buscaba "literatura".

    En vez de denostarlo hasta el cansancio (como a todo el que difiere con vos) y apoyarte en los que te aplauden y te miman la oreja, deberías preguntarte ¿qué falló?

    Al contrario, vos empezás a hablar y a hacer descargos que enseguida alguno de todos los que no se detiene a analizar el discurso de tus textos vendrá a aplaudir.

    Ahí vas a sentirte gratificado y feliz y ya estás exculpado de plantearte la realidad como lo que la realidad es.

    Si no querés que se opine sobre tu vida, no la expongas. Si la exponés, aguantate las reflexiones que en los lectores provocan tus textos.
    Es parte del oficio de ser escritor. Ese oficio, que vos todavía no tenés, porque no sabés encajar una sola crítica con altura y ya te leí más de un berrinche por el mismo motivo de este.

    No te preocupes, yo no te leo más. Y no porque no me interesen cosas que decís. No te leo más porque no soporto las personas que piensan que su ombligo vale más que el de los demás y usan un blog para embarrar canchas ajenas.

    Que tengas buen día.

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    1. A ver, Eva. Todo lo que expongo en la entrada tiene respaldo en los comentarios. No me lo estoy inventando. Cuando vos me decís: "Mi intención es hacerte ver que un escritor no es un parásito.", ¿qué me estás diciendo? No hay que ser muy inteligente para darse cuenta. Ese cuento de lo genérico no se lo traga nadie.

      "Yo creo que le tenés miedo a vivir y estás cómodo adentro del capullo. Que te creaste una especie de fantasía marketinera, pero estás a años luz de la realidad del mundo que queda afuera de la puerta de tu habitación." Eso, ¿me lo estoy inventando o lo escribiste vos? De ahí mi respuesta de los niños de cinco años.

      Cuando hablo de que "otra es la realidad", no me refiero a que el texto sea un cuento, sino simplemente a que en todos estos años hice muchas otras cosas, y en el fragor de la discusión mi padre dice aquello generalizando mis últimos años, donde efectivamente pasé mucho tiempo encerrado.

      Me parece que vos no leíste lo que Lucas me dijo, porque decís que lo estoy "denostando". Además a Lucas lo eliminaron de algunos grupos de Facebook por denigrar gente, cosa que a mí jamás me sucedió. Si emiten juicios de valor sobre mí, me dan el pie y tengo derecho de defenderme. ¿Acaso fui yo el que atacó primero? Me parece que vos estás tergiversando los dichos a tu favor y estás borrando con el codo lo que escribiste con la mano, Eva.

      ¿Usar un blog para embarrar canchas ajenas? Estoy respondiendo comentarios que me hicieron a mí, entre esos el tuyo, y yo soy el que embarra canchas ajenas... ¡Ja!

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  3. ¿Sabés que tenés razón, Ángel? Cómo lectora asidua de tu blog (Face no tengo), debí percatarme de que sin duda iba a cometer un error de apreciación que automáticamente invalidaría el comentario que te hiciera.

    De verdad, perdoname la falta de visión con la que encaré las cosas que te dije, dado que soy una lectora de tu blog y por lo tanto, lo mío fue una intemperancia hacia mucho de lo escrito en él.

    Qué podías esperar de una mente estrecha, frustrada e ignorante como la mía, que cree que la educación escolar ayuda a rescatar a muchos Camilos Blajaquis (ya sabés que soy docente de chicos en riesgo social) y que por eso la educación es muy importante en todas las sociedades, incluyendo la nuestra, a pesar de todos sus defectos como sistema educativo.

    Qué podías esperar de una mente estrecha, frustrada e ignorante como la mía, que cree que el trabajo dignifica al hombre y que está muy bueno como elemento para crecer y desarrollarnos en la vida, el ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente y no con el de la frente ajena.

    Qué podías esperar de una mente estrecha, frustrada, ignorante y convencional como la mía, que cree que para ser un buen escritor es necesario vincularse con el sustrato social en todos sus niveles y conocer la vida en vivo y a través de la piel y no de oído mientras descansamos atendidos adentro del capullo en el que estamos refugiados compartiendo las ventajas que nos ofrece el Gugle para saber lo que pasa afuera.

    Qué podías esperar de una mente estrecha, frustrada, ignorante y convencional como la mía, que NO te compara con Camilo, porque no hay punto de comparación posible entre él y vos por las mismas cosas que vos describís de vos frente a la falta de oportunidades de él, sino que solamente lo toma como un ejemplo de la clase de escritor que ayuda a una sociedad decadente como la nuestra, en contraposición a otro que con la mesa puesta desde su nacimiento, se dedica a denostarla a perpetuidad desde la seguridad de los muros de su cuarto.

    De verdad, Ángel, de corazón, disculpame el atrevimiento. No estuve a la altura de tu genialidad, de tu filosofía de vida ni de tu extraordinaria visión sobre el resto de tus alrededores.

    Eso pasa cuando una mente sin vuelo como la mía, que solamente educa adolescentes en un sistema imperfecto, se gana el pan con el sudor de su frente y mantiene a su familia, ayuda a Víctimas de Violencia Doméstica para que haya menos feminicidios en este país y en el mundo, que pasó por la época de Menem y que nunca tuvo dinero para pagar un colegio para sus hijos así que tuvo que abastecerse con la educación pública de la que forma parte, que vivió en el monte de Santiago del Estero donde la gente tiene que caminar kilómetros y kilómetros para llegar a un hospital y que - esta mente sin vuelo como la mía - en sus ratos de ocio escribe libros, discute con un genio como vos.

    Ya debería saber, esta ignorante, frustrada y convencional mente mía, que los genios como vos, siempre tienen razón.









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