«¿Cuál es el primer deber
del hombre?
La respuesta es
muy breve:
ser uno mismo».

Henrik Johan Ibsen

Entre la realidad y la utopía: Discusión con Morgana de Palacios


Días atrás publiqué en mi perfil de Google Plus la imagen que pueden observar justo aquí arriba, con la inscripción: “Vive soñando el nuevo sol en que los hombres volverán a ser hermanos”, tomada del Himno de la alegría. 

Como de costumbre, la frase generó repercusiones.

Morgana de Palacios es el pseudónimo que utiliza la fundadora del foro de crítica literaria Ultraversal, que en su video de presentación se define a sí mismo como “El mejor portal literario de la red”. No puedo aseverar que lo sea, pues no conozco tantos, pero que es bueno y persigue la excelencia, no caben dudas. Se podrá estar o no de acuerdo con las opiniones de sus miembros, pero por lo que pude observar, las críticas realizadas en el foro, casi siempre, por no decir siempre, están bien fundamentadas. Quizá las personas que lo integran sean algo puristas de la lengua y le pongan los pelos de punta a más de uno, incluso escritor con varios libros publicados, pero es innegable que en el portal se aprende muchísimo y le extirpan hasta al más erudito, más de una duda. Aunque sin anestesia. Allí no se andan con vueltas, son incluso más crudos que la más rigurosa profesora de lengua que hayas tenido en la escuela.  

Morgana también es administradora de un blog donde publica sus escritos. Y me gusta como escribe, a pesar de que en esta oportunidad hayamos estado en desacuerdo. Una cosa no quita la otra, por supuesto.

Si en éste día publico el intercambio de palabras que tuvimos, que por otra parte es público y lo pueden corroborar aquí (sólo lo estoy reproduciendo al pie de la letra), no es para hallar adeptos a mi modo de pensar ni para demostrar que Morgana se equivoca, como más de uno podría llegar a pensar y por lo que me lanzo al vacío a tajar el penal antes que sea pateado, sino porque, en primer lugar, es interesante exponer dos puntos de vista disímiles sobre una misma frase e invitar a la reflexión; y en segundo, me pareció que una discusión como ésta no merecía quedar perdida en el olvido.

Algunos se identificarán con ella, otros conmigo y otros con ninguno de los dos. Y justamente eso es lo que hace al asunto interesante. Si todos pensáramos igual, no estaría aquí, publicando lo que escribo, porque no sería necesario comunicarnos, ya que todos estaríamos comunicados de antemano. 

Discusión

Morgana de Palacios 27/12/2012
La utopía no está a nuestro alcance, aunque suene tan de puta madre como ésta.

Abrazo, Aussel.


Jorge Aussel 27/12/2012
Yo creo que algunas utopías sí.

Saludos, Morgana.


Gloria Maria Arango Betancur 28/12/2012
Creo que idealizar las cosas nos hace más sensibles ante la realidad de la existencia.  Es mi concepto muy personal.  De ahí, Jorge que estoy de acuerdo contigo.  Abrazo fraterno.!


Morgana de Palacios 28/12/2012
Lo que nos hace más sensibles ante cualquier realidad, por dura que sea, es precisamente lo contrario. El sufrimiento no se puede idealizar y el ser utópicos sirve para pasarlo bien soñando, pero no sirve para enfrentar la vida, porque se corre el riesgo de pasarla por alto en su auténtica dimensión.

Idealizar el trigo y alabar la belleza de su rubia espiga, no quita el hambre del mundo, por metaforizar el asunto.

Dale Jorge, dime una sola utopía, una sola que sirva para algo más que contar cuentitos.

En fin...


Jorge Aussel 29/12/2012
No sólo una, sino todas las utopías, sirven para una cosa: vivir consciente. ¿Qué es sino la poesía?

Comprendo que para vos la vida es la realidad, porque ves la 'auténtica dimensión' de una en la otra. Pero la realidad es sólo un fragmento de lo real, completado por la ilusión. La auténtica dimensión del Todo se halla en ambas partes, que no son otra cosa que dos caras de la misma moneda.

Si así no fuera, ¿cómo se explicaría que podamos cambiar de un estado mental negativo a uno positivo, aun cuando sucedan hechos que juzgamos negativos a nuestro alrededor? Sucede porque la realidad es una proyección de lo que está en nuestra mente y si nosotros cambiamos la visión, todo cambia. Es lo que hace el poeta cuando de cualquier cosa, por linda o fea que sea, logra captar la belleza para plasmarla, compartirla y recrearla. Ese sólo acto, por mencionar uno entre tantos, es la utopía en acción. 

Con respecto al sufrimiento, hay una frase muy conocida con la que me identifico: "El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional". Porque una cosa es lo que nos pasa y otra lo que hacemos con lo que nos pasa. Y podemos hacer lo que queramos con cualquier cosa que nos pase, por muy loco que se lea, suene o que parezca. 

Alguna vez el ser humano soñó viajar a la luna. Era sólo una utopía. Un día lo hizo realidad; aunque para quien lo soñaba, fue realidad mucho antes de serlo para el común de la gente. 


Morgana de Palacios 29/12/2012
Yo no discuto la parte utópica en la esencia del individuo, como no discuto la posibilidad de soñar con lugares inexistentes, ni discuto los ideales que le inducen al progreso en todos los sentidos, ni voy a discutir que el avance científico convierta en realidades cosas que parecían irrealizables en el pasado.

Lo que estoy discutiendo es el concepto expresado por Gloria María y por ti, de que la utopía nos hace más sensibles para con la realidad de la vida, porque el peligro que se corre mirando esa realidad con ojos utópicos, pretendiendo encarnar, como dice M.Buber " la visión de lo justo en un tiempo perfecto" es anestesiarse con el ideal que cada cual pueda tener de una vida hipotética y pasar por alto la realidad del presente que estamos construyendo entre todos y, en tantos casos, destruyendo.

Al contrario de lo que tú piensas, yo no creo que sea un pensamiento utópico la evitabilidad del dolor, que tan absurdamente gratuíto reparte el hombre con sus acciones, y sin embargo, sí me parece inevitable el sufrimiento en el ser humano, por más que intente mentalmente cambiar su óptica para enfrentar las situaciones que vive cotidianamente y extrapolando, no me estoy refiriendo a las pequeñas tragedias de cada quien, ni a los estados de ánimo fluctuantes que todos tenemos, ni a las estrategias del cerebro del individuo para sobrevivir a esas tragedias, sino que igual que se está hablando de la Utopía como un bien generalizable, me refiero a su inutilidad para atajar los grandes males de la humanidad.
Únicamente la visión realista de los problemas, puede sensibilizar lo suficiente al ser humano y su fuerza de voluntad para la lucha contra la injusticia que impera en el mundo.

Lo demás son gaitas, como es absurdo pensar que la poesía es un ejemplo de utopía y que el poeta es alguien que se dedica a plasmar la belleza per se y tiene la obligación de transmitirla y recrearla. ¿De dónde sacas eso? ¿Quién le pone nombre a esa hipotética belleza? ¿Belleza significa lo mismo para ti que para mi? ¿Es menos poeta Bukowski que Neruda, Akhenazi que Bécquer?

La poesía depende de las necesidades endógenas del autor por expresarse y transmitirse, y casi sin excepción es un acto de catarsis personal, ya esté denunciando injusticias, hablando de amor u odio, escribiendo perversiones, realismo sucio, o llenando de florituras estúpidas el papel, en función de su propia experiencia vital, su sentimiento y su inteligencia.

Como en todo, no se puede generalizar, para unos será la expresión de la utopía en cada verso, y para otros será la forma pura y dura de expresar su realidad y la del mundo, en toda su crudeza.

En el talento está la diferencia entre los buenos, los malos y los peores.

Lo único que se puede generalizar con respecto a la poesía es su obligación de emocionar, porque sin despertar la emoción en el lector, sin conmocionar su intelecto, su espíritu, su esencia, ni sirve ni se puede considerar poesía.
Será otras muchas cosas, otro tipo de ejercicios literarios más o menos estéticos, pero sin emoción, verdes las han segado. 

Así que la utopía sí, para soñar, y hasta para ayudarnos a sobrevivir a nivel psicológico o incluso espiritual afianzando los ideales que pueda tener el idealista (si no se han muerto todos) pero para sensibilizarnos ante la realidad, los ojos de ver de frente y sin velos engañosos de por medio que palíen su crudeza. 


Jorge Aussel 29/12/2012
Yo dije: "Es lo que hace el poeta cuando de cualquier cosa, por linda o fea que sea, logra captar la belleza para plasmarla, compartirla y recrearla. Ese sólo acto, por mencionar uno entre tantos, es la utopía en acción." ¿En qué momento di a entender que es obligación del poeta transmitir o recrear la belleza? Dije que es lo que hace cuando "logra captar la belleza". Pero si un poeta no logra captarla ¿cómo va a transmitirla? Me preguntás de dónde saco eso: de mi experiencia; y quién le pone nombre a esa hipotética belleza: cada quien. El ideal de belleza es relativo al modo en que cada ser humano percibe la realidad. Porque, justamente, a eso me refería cuando dije "una cosa es lo que nos pasa y otra lo que hacemos con lo que nos pasa". Podemos estar mirando el mismo cielo y ver cosas diametralmente opuestas: para vos podría ser hermoso mientras para mí podría ser espantoso; o viceversa. 

Decís que "Lo único que se puede generalizar con respecto a la poesía es su obligación de emocionar, porque sin despertar la emoción en el lector, sin conmocionar su intelecto, su espíritu, su esencia, ni sirve ni se puede considerar poesía." Pero incluso eso no puede generalizarse, porque lo que puede resultar emocionante para mí, para vos puede ser totalmente intrascendente. El impacto emocional que genere la poesía en los distintos receptores irá acorde a sus experiencias vitales, en gran medida responsables del modo en que cada ser comprende la realidad. En lo personal, Borges me parece un gran poeta, pero dudo mucho que alguno de sus poemas le emocione a un niño de cinco años, tanto como podrían hacerlo otros poemas infantiles. La emoción depende de una difusa suma de factores que no podemos determinar con exactitud, porque nuestro intelecto no se lo permite ni al más genio de los mortales. 

El diccionario define la utopía como: “Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.” Y con respecto a la utopía dijiste: “me refiero a su inutilidad para atajar los grandes males de la humanidad.” Entonces recuerdo la historia del niño que calmó la sed de cientos de miles de africanos. Un día en la escuela le hablaron de los pozos que se hacían en África para extraer el agua, que supuestamente costaban 70 dólares. Desde ese momento se propuso contribuir con la causa. Cuando juntó los 70 dólares, haciendo quehaceres domésticos, se enteró que en realidad hacer un pozo de agua costaba 2000 dólares: una suma cabalmente fuera de su alcance. Todos lo vieron tan entusiasmado que, entre los vecinos, la gente que asistía a su escuela y a una escuela vecina, lo ayudaron a recadar el dinero, aun contra todos los pronósticos iniciales. Finalmente logró que hicieran el pozo, incluso viajó a África donde al llegar fue testigo de cómo los habitantes coreaban su nombre. Hoy en día Ryan Herljac posee su propia fundación y ha logrado que se cavaran más de 400 pozos. 

Casos como el de Ryan, a mayor o menor escala, existen a montones (quizá no tantos como necesitaríamos para erradicar todos los males de la humanidad), son reales y surgen claramente de seres sensibles a la realidad, que tienen una utopía que están dispuestos a llevar a cabo hasta las últimas consecuencias. Así que no podemos hablar de que la utopía sólo sirve para “sobrevivir a nivel psicológico o incluso espiritual afianzando los ideales que pueda tener el idealista”, porque acá expongo un claro ejemplo, entre millones que suceden a diario, en la vida cotidiana, de una utopía que fue realizada con éxito por un niño de apenas 6 años.

Más allá de todo, hay tantas visiones de la realidad como seres humanos en el planeta Tierra y, como dice la canción de Jarabe de Palo: “Que el blanco sea blanco, que el negro sea negro, que uno y uno sean dos o que exactos son los números, depende…” Quizá ambos tengamos algo de razón. O toda la razón con ese algo de la razón que tenemos. 


Morgana de Palacios 29/12/2012
Me da que somos diametralmente opuestos  en cuanto a la utilidad de lo utópico para "hacernos más sensibles ante la realidad".
Si no llegan a existir una serie de vecinos que de forma realista, se sacuden los bolsillos para reunir el dinero que hacía falta para realizar ese pozo soñado por el niño, el pozo no se habría llevado a cabo nunca.
Es decir la utopía del muchacho jamás se hubiera hecho real sin la compasión de su prójimo que sí veía el problema lejos de ensoñaciones y actuó con su solidaridad contante y sonante.

Ese, por tanto, no es ejemplo para mí del cumplimiento de una utopía, sino que es un ejemplo de sensibilidad y solidaridad humana, absolutamente realista.

Y bueno, dices que el poeta "logra captar la belleza para plasmarla, compartirla y recrearla" de cualquier cosa linda o fea, y yo te digo que no necesariamente, que no es cuestión de eso la poesía, que captar la belleza de lo que sea es algo absolutamente secundario en poesía y de ahí no me vas a sacar por más que sea un tópico repetido a través de los siglos.

Conmocionar al lector, como sea, con fealdad, con el horror, con el odio, con el desamor, con la perversión, con la mediocridad de la vida.... también, porque de eso sabemos todos un rato largo. En definitiva, provocarle un sentimiento, bueno o malo porque cuando hay talento en la letra, hasta el asco puede resultar poético.

Feliz Año, Jorge.

Nos vemos.


Jorge Aussel 29/12/2012
Es difícil que nos pongamos de acuerdo porque tenemos formas diferentes de ver las cosas, o al menos eso parece, y podríamos debatir días enteros, pero es bueno saber tu punto de vista y que disintamos con respeto, que es la base de cualquier diálogo sano. 

Gracias por tus buenos deseos. Espero que vos también tengas un feliz Año.