«¿Cuál es el primer deber
del hombre?
La respuesta es
muy breve:
ser uno mismo».

Henrik Johan Ibsen

Yo puedo saber lo que estás pensando

No sé si será un don, una maldición o una ilusión, pero muchas veces intuyo lo que la gente pensó, piensa o va a pensar. Por tanto, sé lo que va a decir. 

No sólo me sucede cuando estoy cara a cara con otra persona; también cuando hablo por teléfono o chateo o, incluso, cuando no tengo ningún tipo de contacto. 

Algunas personas no lo entienden. Me preguntan cómo es que lo hago y, cuando les contesto, no les satisface mi respuesta. Y es que no es una facultad consciente que yo pueda manejar y de la cual disponga a mi antojo. Cuando sucede, sucede. Y punto. No hay más explicación. 

Aun así, esas personas creen que les oculto información. Piensan que poseo una bola de cristal, un amuleto o alguna técnica secreta... Pero otra es la realidad.

También me cruzo con quienes dicen que nunca se han cruzado con alguien como yo. Pero no siempre lo dicen con admiración. Algunas veces lo enuncian con extrañeza, como quien se pregunta al mismo tiempo: “¿De dónde habrá salido éste?".

Esas personas suelen buscarle algún nombre específico a mi habilidad, como para encajarla en el mundo terrenal: empatía, conexión, casualidad, inteligencia. Sí, algunos piensan que es una cuestión de inteligencia; suponen que me adelanto a lo que van a decirme, porque leo como pocos las señales de lo que han dicho previamente. 

No tengo pruebas para refutar sus teorías, pero están equivocados. 

Como sea, seas quien seas, puedo saber lo que estás pensando ahora, a pesar de que pienses que eso es imposible porque no sé quién de todos eres... Yo puedo saberlo. No dudes de ello.