Sobre Dios, el diablo, el destino, la culpa y algo más...

I

Si es que existe algún destino
escrito en el universo,
puede ser que ningún verso
sea un reflejo genuino.
Más yo creo que el camino
otros habrán de trazarlo
pero cómo caminarlo
lo elegimos las personas,
y tal vez nuestras neuronas
sepan cómo reinventarlo.

II

Me niego a creer tal cosa
y ser un irresponsable
que siempre busca al culpable
de su vida embarazosa.
Mas si existe un Dios o-diosa
que trampea las partidas
controlando mis movidas
al hacer suya mi mano,
¡que le den al tal fulano
por donde ya dilucidas!

III

Si la Tierra es un retrete
ni Dios tira la cadena
y la mierda se almacena
para usarla de bonete.
Cada cual hace un boquete
con el sueño de la fuga,
y la vida centrifuga
la esperanza de fugarse.
No hay más forma de librarse
que dar alas a la oruga.

IV

Yo no creo que haya un diablo
que esté fuera de nosotros
y los males son los potros
que alimenta nuestro establo.
Yo no creo en lo que hablo
porque digo y contradigo,
soy mi mejor enemigo
en tu peor pesadilla,
y además una semilla
que engendra amor y castigo.

V

Soy los bienes y los males
que disperso por el mundo
y de pronto desenfundo
las vendas o los puñales.
Trato de ver las señales
que el cosmos muestra patente
y a veces soy imprudente
con el semáforo en rojo:
no puedo parar mi enojo
y piso al que tenga enfrente.

VI

Es muy sencillo decir
que otro tiene la culpa
pero eso no nos exculpa
ni a nadie va a redimir.
Tendríamos que asumir
que somos los responsables
de los hechos lamentables
que solemos provocar,
y que no existe el azar
ni existen otros culpables.

VII

Al diablo le digo al diablo
y al diablo le digo a Dios
porque creo que los dos
son figuras de retablo.
Abraxas es el vocablo
que en una sola deidad
encierra la dualidad
del bien y el mal todo junto,
y yo siempre me pregunto
si en él no está la verdad.

VIII

Luzbel es un ser benigno
que enseña con lo siniestro
y siempre es un buen maestro
si uno es hidalgo y digno.
Y aunque esbocen al maligno
con un par de cuernos largos
los que pintan los encargos
en talleres de la iglesia,
cuando pase la anestesia
morirán los lengüilargos.

IX

Viva Dios, y Lucifer
que la vida hace imposible
porque saca al invencible
que llevamos en el ser.
Combatamos con placer
y bebiéndonos el llanto
cuando surja el desencanto
de perder sin más remedio.
No es la lucha, si no el tedio
que nos mata del espanto.